CASTELLÓ. La presencia de Sudáfrica se acrecienta también en el pequeño cítrico y lleva la alarma al sector valenciano, especialmente al castellonense, cuyo principal producto es la clementina. Los citricultores sudafricanos empezaron a irrumpir con naranjas tras la firma del acuerdo de libre comercio con la UE, en 2016, pero en los últimos años han ganado fuerza con los pequeños cítricos. De septiembre a julio de 2026 vendieron en el Viejo Continente un 14,4% más de esta variedad respecto al ejercicio anterior, hasta alcanzar las 169.904 toneladas.
Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Agricultura, los envíos de pequeños cítricos de Sudáfrica se han disparado un 117% en apenas cinco años y alcanzan un volumen un 55,2 % superior a la media de las cinco campañas anteriores. La evolución ha sido prácticamente continua: 78.170 toneladas en 2020/21, 93.020 en 2021/22, 106.668 en 2022/23, 120.920 en 2023/24, 148.497 en 2024/25 y las actuales 169.904 toneladas.
Por su parte, las naranjas copan la mayoría de las importaciones, aunque han retrocedido respecto a 2025/26, con 324.983 toneladas frente a las 336.699 de la campaña anterior. No obstante, supera en un 6,3 % la media de las cinco campañas precedentes y concentra, además, alrededor del 38 % de las importaciones extracomunitarias de naranja de la UE durante la campaña.El pequeño cítrico ha ganado peso de forma significativa, pasando de 30.870 toneladas en 2020/21 a las citadas 169.904 toneladas actuales.
Cabe tener en cuenta que el saldo de Sudáfrica se produce principalmente desde la firma del acuerdo de libre comercio con la UE en 2026. Desde entonces, no ha parado de ganar cuota, a costa de la producción europea, incluida la española, que cada vez afronta la campaña con menos producción.
La Unió pide revisar las concesiones arancelarias
Al respecto, la Unió Llauradora exige al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y al conseller de Agricultura, Miguel Barrachina, «que pasen de las declaraciones a los hechos ante el fuerte incremento de las importaciones de pequeños cítricos procedentes de Sudáfrica y el progresivo debilitamiento de la citricultura valenciana».
La organización reclama al ministro Cuerpo que España solicite formalmente a la Comisión Europea que evalúe la situación y, si concurren las condiciones previstas, active la cláusula de salvaguardia contemplada en el Acuerdo de Asociación Económica. Asimismo, pide revisar las concesiones arancelarias aplicables cuando el aumento de las importaciones pueda provocar perturbaciones graves en el mercado comunitario.La Unió considera especialmente preocupante comparar esta evolución comercial con la pérdida de capacidad productiva de la citricultura valenciana. Según los datos oficiales de la Generalitat, la Comunitat Valenciana ha perdido 16.334 hectáreas de mandarino desde 2015, con una reducción especialmente acusada durante los últimos años.
La organización precisa que el descenso de la superficie citrícola responde a múltiples factores y que no puede atribuirse exclusivamente al incremento de las importaciones. Sin embargo, considera que ambas tendencias evidencian una realidad que las administraciones no pueden ignorar: mientras la producción valenciana afronta graves problemas estructurales de rentabilidad y abandono, la presencia de pequeños cítricos sudafricanos en el mercado europeo se ha más que duplicado en cinco campañas.
«¿Cuántas hectáreas más tenemos que perder para que la política comercial europea empiece a preocuparse también por quienes producimos aquí?», plantea la Unió. La organización reclama directamente al ministro Carlos Cuerpo que utilice el peso de España en las instituciones comunitarias para plantear ante la Comisión Europea la utilización de los instrumentos de defensa comercial previstos en el propio acuerdo con los países del África meridional.
El Acuerdo de Asociación Económica contempla mecanismos bilaterales de salvaguardia ante incrementos de las importaciones que provoquen o amenacen con provocar perturbaciones graves. Por ello, la Unió estima que la evolución de las entradas de cítricos sudafricanos justifica, como mínimo, que España solicite formalmente a Bruselas una evaluación inmediata de la situación.
La organización agraria interpela igualmente al conseller de Agricultura, Miguel Barrachina, para que la Generalitat, como administración de la principal zona citrícola española, reclame públicamente al Gobierno de España y a la Comisión Europea la utilización de los mecanismos comerciales disponibles cuando concurran las condiciones establecidas.
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