CASTELLÓ. La Conselleria de Agricultura mantiene las medidas de control y actuación ante el virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos (Potexvirus citriflavivenae o CYVCV) pero descarta un mayor impacto en la zona citrícola de la provincia de Castellón, ya que se confirma que esta enfermedad es especialmente dañina en cultivos de limón pero no provoca síntomas en naranjos y mandarinos, aunque sí pueden actuar como hospedantes. Así lo ha constatado el responsable del Servicio de Sanidad Vegetal de la Conselleria de Agricultura, Vicente Dalmau, durante las VI Jornadas Citrícolas de la Plana organizadas por la Unió Llauradora i Ramadera.
Dalmau ha protagonizado una de las conferencias de este encuentro, dedicada precisamente a informar de la estrategia implementada por la Conselleria desde la detección de los primeros casos a finales de 2025 de una enfermedad que no tiene tratamiento curativo y que obliga al arranque de los ejemplares infectados.
La alertas saltaron a finales de 2025 y la detección de gran parte de los positivos en la provincia hicieron temer por los posibles daños a la citricultura castellonense. Con todo, el jefe del Servicio de Sanidad Vegetal ha confirmado que, tras los primeros positivos de finales del pasado año en ejemplares de Clemenules y Navelate en las localidades de Sant Jordi, Vinaròs y Betxí, a principios de este 2026 también se detectaron 18 puntos en cultivos de lima y limón tanto en el Baix Maestrat como en l'Alcalatén, pero los diferentes muestreos realizados y las acciones de control para evitar la propagación del virus mantienen contenida su expansión.
La evolución de la enfermedad confirma que los positivos continúan concentrándose en las comarcas alicantinas del Baix Vinalopó y la Vega Baja, donde se localiza la mayor parte de superficie de cultivo de limón de la Comunitat, y donde se han detectado 34 explotaciones con positivos que suman 84 hectáreas y un total de 35.000 plantones. En esta zona la Generalitat sí ha establecido la obligación de destruir los ejemplares infectados, y ya se ha completado la eliminación de prácticamente el 90% de los árboles dañados por el virus, según Dalmau.
En el caso de la provincia de Castellón, el técnico de Sanidad Vegetal insiste en que "todos los datos confirman que los daños se centran en el cultivo del limón, mientras que los casos en mandarino son muy puntuales y causados por cepas que no están en nuestro territorio". Así las cosas, aunque recomienda no bajar la guardia y mantener la vigilancia por precaución, Dalmau considera que esta enfermedad, aunque no tiene cura, "no pensamos que pueda suponer una amenaza grave para la citricultura, a diferencia del HLB".
Cabe recordar que fue en el mes de abril cuando la Conselleria de Agricultura declaró oficialmente la presencia en territorio valenciano de este virus y estableció medidas urgentes de erradicación y control, adelantándose a otras comunidades autónomas.
Estas medidas se han dirigido principalmente a proteger las zonas de mayor producción de limón de la Vega Baja y el Baix Vinalopó mediante tratamientos obligatorios contra los insectos vectores, la eliminación de las plantaciones afectadas y un estricto control del material vegetal comercializado por los viveros para impedir la dispersión del virus. Además, la Generalitat está ultimando el borrador de la resolución que establecerá las indemnizaciones tanto a los agricultores como a los viveristas afectados por las medidas obligatorias de erradicación.
Por su parte, el IVIA está desarrollando trabajos de investigación para mejorar los métodos de detección tanto en laboratorio como en campo y vivero, profundizar en el conocimiento de la epidemiología de la enfermedad y avanzar en la obtención de material vegetal de limonero con mayor tolerancia o resistencia al CYVCV.
Se trata de un virus que está presente en territorio europeo desde 2024 pero que no está regulado por la UE. Provoca síntomas característicos en las hojas, como amarilleamiento intenso de las nervaduras, deformaciones y necrosis, y afecta especialmente a limoneros, donde puede reducir la producción y la calidad del fruto, mientras que naranjos y mandarinos pueden actuar como reservorios sin presentar daños visibles.
No existe tratamiento curativo, y el virus se transmite por injertos, herramientas de poda y vectores como pulgones y mosca blanca, lo que facilita su rápida propagación.
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