CASTELLÓ. Los vecinos del Raval Universitari de Castelló han dicho 'basta'. La asociación compuesta por los habitantes del barrio ha alzado la voz para denunciar una problemática que está afectando a las viviendas de los residentes, alterando zonas comunes e incluso provocando daños en sus domicilios: la transformación de bajos comerciales en una colmena de 'minipisos'.
"Nosotros creemos que el Plan General de Ordención Urbana (PGOU) permite el cambio de comercio a vivienda excepto en ciertos casos, casos que al crear 'minipisos' se dan siempre. Cuantos más pisos hayan, más baños salen, más cocinas, más todo. Este cambio de uso afecta, entre otras cosas, a las instalaciones comunes y al reparto de cuotas, hecho que requiere la redacción de unos estatutos nuevos. El problema es que el Ayuntamiento está autorizando el cambio de uso a sabiendas de que la creación de estos 'minipisos' está afectando a elementos comunes y garajes de particulares, por lo que el cambio no debería haberse realizado de forma tan inmediata", explica un representante de la Asociación de Vecinos del Raval Universitari a Castellón Plaza sobre el origen de la problemática.
Dada la situación, tres son las denuncias principales que hacen desde el órgano vecinal. En primer lugar, la ruptura del modelo de barrio, uno creado bajo un PAI con un dimensionado específico de calles, alcantarillado y servicios públicos. "Su diseño se basó en el equilibrio entre viviendas de plantas superiores y bajos destinados a uso comercial que dan vida y crean comunidad, equilibrio que se ha roto dado el inicio de proceso un de transformación de locales en múltiples viviendas de dimensiones reducidas que sobreexplotan los recursos y para las que el barrio no fue calculado ni concebido", reivindican.
En segundo, el peligro del 'fenómeno aditivo', uno definido por la propia asociación como "pequeñas decisiones aisladas de técnicos municipales que no atienden a la foto completa de la transformación irreversible del barrio". Los integrantes del organismo del Raval Universitari aseguran que no se está realizando un análisis de las afectaciones que la construcción de 'minipisos' puede tener en el barrio y que, de seguir así, podrían verse colapsadas las infraestructuras generales y los servicios.
Por último, los daños, la defensión legal y la opacidad, pues la creación de las nuevas viviendas está afectando a elementos comunes como bajantes o fachadas, e incluso se están invadiendo y perforando espacios privados como garajes. "Estos hechos, que alteran las cuotas participativas de la comunidad, exigen legalmente que la comunidad sea informada y otorgue su permiso. Sin embargo, el Ayuntamiento, a sabiendas de que esto no se está cumpliendo, está habilitando transformaciones que empujan a los vecinos a tensiones y litigios costosos que, dada la jurisprudencia, obligarán a revertir muchas de estas obras en el futuro", exponen desde la comunidad de vecinos.
Un juicio en marcha y una parálisis cautelar pedida
Dada la evolución de la situación y visto que el Ayuntamiento no atendía sus demandas, los vecinos del Raval Universitari decidieron denunciar la problemática en los juzgados. "Actualmente, estamos en un acto de conciliación, que es la fase en la que un juez debe decidir si tenemos o no razón. Hemos denunciado a la empresa constructora por todo lo que están haciendo, empresa de la que hemos recibido amenazas", explican.
Por ahora, en aras de evitar la generación de una colmena de minipisos, conflictos vecinales y un sinfín de litigios paralelos, desde la Asociación de Vecinos del Raval Universitari exigen al Ayuntamiento la paralización cautelar de todas las actuaciones, la limitación de las obras basada en una revisión de la capacidad del barrio y la implementación de mecanismos de escucha efectivos con los residentes y las comunidades afectadas.