COMARCAS

La Vall adjudica a Ravi la nueva fase de Guzmán el Bueno y eleva la inversión en mejoras urbanas a 2,2 millones en dos años

El Ayuntamiento le ha adjudicado por 155.882 euros los trabajos, que se prolongarán durante todo el verano

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CASTELLÓ. La empresa borriolense Ravi Obras Transportes y Excavaciones será la encargada de ejecutar en la Vall d’Uixó la segunda fase de la remodelación del eje viario que conforman las calles Guzmán el Bueno, Convento y Ramón Pallarés. El Ayuntamiento le ha adjudicado por 155.882 euros los trabajos, que se prolongarán durante todo el verano. Afectarán al tramo de Guzmán el Bueno comprendido entre las calles Concordia y Calvario y permitirán eliminar un sentido de circulación y una banda de aparcamiento para ampliar el espacio reservado a los peatones, con una acera de 1,8 metros de anchura.

Esta actuación dará continuidad a una primera fase que concluyó en abril con una inversión de 303.665 euros, a cargo de la empresa local Gestión de Servicios Hídricos y Construcción. Las obras se desarrollaron sobre un tramo de 800 metros que discurre por las calles Convento y Ramón Pallarés, por donde circula la línea sur del autobús urbano. Tras la remodelación, el vial ha pasado a tener sentido único de circulación este-oeste, entre la calle Xacó y la plaza Duques de Segorbe. Además, se han ampliado las aceras hasta los 1,8 metros de anchura, se ha eliminado la posibilidad de aparcar en la calle Guzmán el Bueno y se han renovado las redes de alcantarillado y abastecimiento de agua potable.

Queda solo por licitar la tercera y última fase del proyecto, que afectará al tramo de Guzmán el Bueno comprendido entre la calle Calvario y la plaza Duque de Segorbe. Esta actuación incluirá también la renovación de las redes de abastecimiento y saneamiento. La mejora de este eje viario enlaza con las actuaciones que el Ayuntamiento ya ejecutó en 2018 y 2021 en la plaza del Centro y en la calle Xacó. Solo en los dos últimos años, la inversión total en remodelaciones urbanas asciende a más de 2,2 millones.

Remodelación de la calle Balmes

Paralelamente, el consistorio acaba de culminar la remodelación de la calle Balmes, en el tramo comprendido entre Maestro Chapí y Poeta Llorente. Las fuertes lluvias caídas en la fase inicial de movimiento de tierras han retrasado dos meses la finalización de los trabajos, a cargo de la empresa local Gestión de Servicios Hídricos y Construcción, con una inversión municipal de 158.156 euros. La intervención responde a la decisión adoptada años atrás de atender la recomendación del Plan de Movilidad Urbana y cerrar al tráfico la entrada del colegio público Cervantes. El tramo que hasta ahora permanecía delimitado con bolardos y maceteros ha quedado definitivamente peatonalizado.

Las obras han permitido eliminar las aceras, renovar la red de abastecimiento de agua potable y el alumbrado público, además de instalar mobiliario urbano, columpios infantiles, jardineras y varios juegos de agua a la altura de la calle Maestro Chapí.

Dentro de esta estrategia de mejora de los espacios públicos, el consistorio también invirtió 142.378 euros en la instalación de juegos acuáticos sin profundidad en la plaza del Parque. La empresa Vortex Estructuras Acuáticas, con sede en Silla (Valencia), concluyó en septiembre de 2024 la instalación de 17 elementos de agua en el extremo de la plaza donde anteriormente se encontraba una zona de rampas y una pista de skate en desuso. La actuación está concebida para los meses más calurosos del verano en una plaza que constituye uno de los principales espacios de esparcimiento infantil de la ciudad debido a su proximidad a distintos centros escolares.

Rehabilitación del antiguo Camí de l'Aigua

El último gran proyecto de remodelación urbana impulsado en los últimos dos años ha sido la rehabilitación urbana y peatonalización del antiguo Camí de l’Aigua, en el barrio del Roser. La empresa constructora Pavasal concluyó las obras en junio del año pasado, aunque lo hizo con siete meses de retraso y un sobrecoste económico que duplicó el gasto inicial previsto de 765.972 euros.

La ejecución del proyecto tuvo que superar numerosos obstáculos. El doble hallazgo de restos arqueológicos en las calles Hernán Cortés, Pelayo y Roser obligó a modificar el trazado de las redes de alcantarillado y abastecimiento de agua potable. A ello se añadió la aparición, en la calle Pelayo, de un tramo de una antigua red de saneamiento de fibrocemento en desuso que fue necesario retirar. También hubo que desplazar hacia el norte los colectores de aguas pluviales y residuales en la calle Cueva Santa y modificar el trazado de las redes de saneamiento en la calle Moleta. Además, la obra sufrió nuevos retrasos por conflictos vecinales, la celebración de actos festivos, las lluvias y la aparición de roca durante la excavación realizada para modificar el trazado de los colectores.

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