VALÈNCIA. El presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, clausuró el pasado sábado la cumbre de los progresistas 'Global Progressive Mobilisation' celebrada en Barcelona, donde compartió escenario con su homólogo brasileño, Lula da Silva.
De esta manera, el máximo dirigente socialista sacaba brillo a la imagen de referente internacional que viene esculpiendo en los últimos meses, merced a las posiciones políticas respecto a Palestina, Venezuela o, con mayor intensidad, en la guerra de Irán acometida por EEUU e Israel.
Así, los contundentes discursos contra las acciones de Donald Trump o la recuperación de potentes mensajes como el 'No a la guerra', han servido a Sánchez para revitalizar su imagen como presidente del Gobierno, especialmente fueras de las fronteras españolas, pero también con connotaciones positivas en los que se refiere a la política doméstica, incluso desde el punto de vista más orgánico.
De hecho, su intervención y protagonismo en el ámbito internacional han ayudado al líder del PSOE a ahogar los conatos de revuelta interna que, por ejemplo, se habían avivado con la presentación de la propuesta de nuevo modelo de financiación autonómica, que contó con el rechazo público de autonomías como Castilla La Mancha o Asturias, gobernadas por compañeros socialistas.
Ahora, así lo apuntan dirigentes del partido presentes en la cumbre de Barcelona, Sánchez ha apagado las críticas internas con su imagen casi mesiánica de líder político internacional e, incluso, como se atreven a afirmar sus afines, "mundial". Quizá no tanto, pero es cierto que el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado este lunes, señala que el 60,4% de los españoles opina que la imagen de España en el mundo ha mejorado gracias a la posición del presidente Pedro Sánchez contra los bombardeos de Israel y Estados Unidos.
No obstante, en la formación socialista existe la duda, así lo verbalizan algunas fuentes de la propia federación valenciana, sobre si esta imagen personal del presidente como referente internacional también puede influir de forma positiva a la marca PSOE en las autonomías. Es decir, la creencia es que en unas elecciones generales donde Sánchez se presente como solución ante el bloque de derechas conformado principalmente por PP y Vox, el aura conseguida con sus posicionamientos antiguerra frente a EEUU o Israel puede movilizar al electorado progresista a su favor.

- La exvicepresidenta y candidata socialista en Andalucía, María Jesús Montero, junto a Sánchez este domingo. Foto: EP/CLARA CARRASCO
Sin embargo, no parece tan claro, según admiten las citadas fuentes, que en el ámbito puramente regional para unos comicios autonómicos se produzca un beneficio palpable para los intereses de los candidatos socialistas. En este sentido, las encuestas de cara a las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo no terminan de reflejar que exista una mejoría para la marca PSOE en el territorio y, de hecho, la mayoría de sondeos le otorgan un resultado similar -o algo peor- al de 2022 y la batalla parece centrarse en si el candidato del PP, Juanma Moreno Bonilla, retendrá la mayoría absoluta o necesitará pactar con Vox.
De confirmarse estas previsiones, se pondría de manifiesto esta dicotomía en la formación socialista: la aparente mejoría de la imagen de Sánchez gracias a sus fuertes posicionamientos internacionales no se traduce en un incremento de las prestaciones en las urnas ante unas elecciones autonómicas. Una teoría que se había esgrimido en el resultado de Castilla y León, donde en pleno clima del 'No a la guerra' (ante el estallido de la guerra en Irán), la formación socialista resistió mucho mejor de lo que lo había hecho previamente en Extremadura y Aragón.