VALÈNCIA. Apenas una semana después del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), que ha dejado un total de 45 víctimas mortales, la maquinaria política ya se encuentra funcionando a plena potencia. Este lunes, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se unía a la posición fijada por su 'número dos', Miguel Tellado, horas antes: el ministro de Transportes, Óscar Puente, debe dimitir. Una proclama que también mantenía Vox casi simultáneamente a través de su portavoz nacional, José María Fúster, quien reclamó ayer el "cese inmediato" del responsable estatal: "Vox no va a permitir que los causantes de esta gestión criminal sigan en el poder, que sigan ocupando sillones desde los que nos llevan al caos y al desastre", sentenció.
Curiosamente, el presidente de la Generalitat y líder de la gestora del PPCV, Juanfran Pérez Llorca, eludió mostrarse tan categórico sobre esta cuestión al ser preguntado por si veía similitudes entre el accidente de Adamuz y la catástrofe de la dana. "Son cosas distintas", comentó, para señalar: "Nosotros sí que respetamos a las víctimas y sí que creemos que de las tragedias no hay que hacer política y no hay que polarizar".
Así, respecto a Puente, Pérez Llorca consideró que todos deberían ser responsables de sus palabras. "El problema que hay es que todos sabemos la cantidad de cosas que ha escrito y que ha dicho respecto a la dana y a los incendios del pasado verano", subrayó, para considerar que en base a sus manifestaciones "respecto a otras desgracias que han pasado en este país" sería "más responsable" que Puente "a lo mejor se hubiese marchado". No obstante, el presidente de la Generalitat remarcó que, en estos momentos, había "una investigación en marcha", por lo que instó a que los dirigentes a los que corresponda "asuman responsabilidades" cuando esta se resuelva.
Un enfoque mucho más tibio que el aplicado paralelamente por sus compañeros de partido. "Óscar Puente tiene una responsabilidad directa en el accidente ferroviario de Adamuz. Hubo pues falta de diligencia en las actuaciones de su ministerio", sentenció ayer el vicesecretario nacional de Infraestructuras del PP, Juan Bravo, para recalcar: "Tiene que dejar inmediatamente su puesto o Sánchez destituirle". Una línea que continuaba la marcada previamente por Tellado el domingo y por Feijóo este mismo lunes por la mañana en una entrevista en la Cope: "No debería sentarse este martes en la mesa del Consejo de Ministros".

- Trabajadores retiran restos del accidente en Adamuz. -
- Foto: EP/GUILLERMO MORALES
¿Por qué la ofensiva del PP nacional es más directa y descarnada que la del líder de los populares valencianos? El motivo apunta a ser, precisamente, la huella de la dana y del expresidente Carlos Mazón. Cabe recordar que tardó en dimitir más de un año desde que se produjo la catástrofe que dejó 230 víctimas mortales, y lo hizo después de un rosario de cambios de versiones respecto a dónde estaba y de qué se ocupaba en aquella trágica jornada, algo que supuso un importante desgaste de credibilidad para el Gobierno valenciano.
Más aún, tal y como reconoció el propio Feijóo en su reciente declaración judicial sobre el caso, fue Mazón el que le comunicó su intención de dimitir tras el homenaje a las víctimas en el primer aniversario de la dana, lo que prueba que el presidente nacional del PP ni siquiera fue el que solicitó su marcha. Algo que, en todo este tiempo, tampoco hizo Vox: al contrario, pactaron los presupuestos con el presidente de la Generalitat y se mostraron dispuestos a apoyarle en la reconstrucción, sin exigir explicaciones de su actuación el día de la tragedia.
Así pues, más allá de que la exigencia de dimisión sobre el ministro Puente que ahora capitanean PP y Vox pueda tener sentido desde el punto de vista de la responsabilidad política, incluso aunque la investigación no esté concluida; es conveniente recordar que estas dos formaciones no movieron un sólo dedo a lo largo de todo un año para enseñar la puerta de salida al presidente de la Generalitat, pese a su ausencia en la jornada trágica y a las diversas versiones ofrecidas sobre su actividad.
La postura sobre esto de Feijóo, según manifestó este lunes, es que Puente debe ser comparado "con la consejera de Emergencias de la Comunidad Valenciana -Salomé Pradas- que dimitió" y no con Mazón. Verdad a medias, puesto que la responsable autonómica fue destituida por el propio Mazón tres semanas después de la tragedia, cuando había comenzado a incrementarse la presión sobre el presidente de la Generalitat tras conocerse su comida con la periodista Maribel Vilaplana el día de la tragedia y después de su primera comparecencia en Les Corts, que causó fuerte malestar en las asociaciones de víctimas. Un argumento también discutible desde el punto de vista de la anticipación, dada la existencia de una alerta roja meteorológica en Valencia en aquella jornada en la que el presidente de la Generalitat mantuvo su agenda.
Toda una letra pequeña que permite deducir la inconveniencia para Pérez Llorca y el PPCV de entrar en comparativas con la gestión de la dana -que provoca traer esa tragedia de nuevo al foco mediático- y también, así mismo, de ser los más vehementes a la hora de exigir responsabilidades a un Óscar Puente que, ciertamente, se encuentra en una posición en la que debería empezar a meditar sobre su propia salida, y no sólo en la de los cargos de Rodalies o de Adif.