Los efectos colaterales para el PPCV de las listas al Congreso y al Senado

Comunitat Valenciana

  • Foto de familia del PPCV el pasado mitin.
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VALÈNCIA. Este lunes se cerró el plazo para el registro de las candidaturas a las elecciones generales que se celebrarán el próximo 29 de noviembre tras el adelanto impulsado por Pedro Sánchez. Unas listas que, en general, han supuesto momentos de tensión en las diferentes organizaciones políticas que aspiran a lograr representación en el Congreso y Senado.

En el caso del PPCV, ha sido la última formación en dar a conocer la composición de sus candidaturas y, sin duda, su diseño final no ha dejado indiferente a nadie en las filas populares, especialmente por la importancia de los nombres que finalmente formarán parte del proceso, pero también por los efectos colaterales que han provocado estas listas, que han sido especialmente supervisadas por la dirección nacional situada en la madrileña calle Génova. De hecho, pocas veces unas candidaturas a las elecciones generales conllevaron tantos problemas o, al menos, tantos condicionamietos secundarios.

-Nombramiento de María José Catalá como número 1 al Congreso por Valencia. La alcaldesa ha recalcado públicamente en los últimos meses en su deseo de mantener el foco en repetir al frente del Ayuntamiento e, incluso, rechazó el ofrecimiento para ser presidenta de la Generalitat cuando dimitió Carlos Mazón. Es más, en el PPCV se había criticado estos días con crudeza a la cabeza de lista por el PSPV-PSOE, Pilar Bernabé, precisamente por sumarse a la campaña nacional pese a ser la candidata a la Alcaldía. Sin embargo, la insistencia de Alberto Núñez Feijóo para que Catalá encabezara la lista al Congreso por Valencia, al considerar necesario el concurso de los dirigentes más reconocibles, ha obligado a la dirigente a meterse en un proceso electoral en el que, tal y como se ve en las declaraciones de su entorno de los últimos días, no tenía previsto participar ni entraba en sus planes. Así, en este caso, el efecto colateral de esta decisión es una primera vuelta electoral de los comicios locales entre Catalá y Bernabé que la alcaldesa habría preferido ahorrarse.

 

 

-La degradación del expresidente Alberto Fabra, que pasa del Congreso al Senado. Una decisión que ha pasado un tanto desapercibida ha sido el traslado de cámara del antiguo jefe del Consell y líder del PPCV. Según distintas fuentes populares, este cambio ha emanado de Génova, lo que se ha interpretado como una pérdida de confianza de Alberto Fabra por parte de la dirección nacional y del propio Feijóo, especialmente cuando no había un fichaje extraordinario concreto para encabezar la lista por su circunscripción, Castellón.

-Sacar del Gobierno valenciano a la consellera de Servicios Sociales, Elena Albalat, para que lidere la lista al Congreso por Castellón. Precisamente al hilo de lo ocurrido con Fabra, también ha generado sorpresa el relevo elegido para el expresidente. La titular de Servicios Sociales apenas llevaba 10 meses en el cargo y, pese al trastorno que conlleva una nueva modificación del ejecutivo, la decisión ha sido enviarla a Madrid, tanto con el apoyo de la presidenta provincial, Marta Barrachina, como del propio jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, con quien dicho sea de paso, no mantenía la mejor de las sintonías.

-Cambios competenciales en el Consell. Fruto precisamente de esta salida, el presidente de la Generalitat, ha optado por no acometer una quinta remodelación del Gobierno valenciano y redirigir el área de Servicio Sociales a la cartera de Justicia. Una decisión que, por un lado, tiene la ventaja de no tener que incluir a un nuevo integrante en el Consell, pero que al mismo tiempo conlleva la problemática de fusionar dos departamentos muy distintos bajo un único mando en plena recta final de la legislatura y con un área especialmente sensible. De hecho, en la tarde de este lunes ya llegaban las primeras quejas del sector, como por ejemplo desde la Asociación Empresarial de Residencias y Servicios a Personas Dependientes de la CV (Aerte), que exige mantener una conselleria propia para Servicios Sociales. 

 

 

-La curiosa inclusión de la vicepresidenta Susana Camarero como cabeza de lista al Senado. También ha causado cierto revuelo la inclusión a última hora de la número dos del Gobierno valenciano y titular de Vivienda encabezando por Valencia la candidatura a la Cámara Alta. Se había especulado con que Camarero podía concurrir al Congreso, pero finalmente, tras la designación de Catalá, su destino final será el Senado. Eso sí, la ventaja de figurar en esta lista es que no está obligada a dejar de inmediato su cargo en el Consell: puede esperar al resultado de las elecciones y escoger si recoge el acta o permanece en el Gobierno valenciano. Fuentes populares aseguran que el objetivo final de Camarero es ostentar un cargo en el Ejecutivo central, especialmente un ministerio, por lo que la oportunidad de figurar en las listas le permite entrar en campaña y participar del proceso político nacional. En cualquier caso, resulta llamativo que, al igual que ocurre con Catalá, otra dirigente con importantes responsabilidades en la Administración valenciana va a tener que compaginarlas durante semanas con una campaña electoral.

-Designaciones influenciadas por la Dana y cambios de última hora. Al hilo de esta compatibilización, los populares habían elegido a dos alcaldes de municipios importantes, como son Ricardo Gabaldón (Utiel) y José Javier Sanchis (Algemesí), para figurar en puestos de salida de la lista al Congreso. En ambos casos, se producía la circunstancia de que son los responsables locales de dos municipios que sufrieron los estragos de la Dana de octubre de 2024 y que, según señalan fuentes populares, fueron dos ejemplos de compromiso en la gestión de la catástrofe. Una manera esta de contrarrestar los posibles ataques que surjan a las siglas populares si la Dana se sitúa en el foco mediático durante las semanas previas a la cita con las urnas, algo probable puesto que el 29 de octubre se cumplirá el segundo aniversario de la tragedia. Sin embargo, este plan del PPCV se vio modificado a última hora por el acuerdo con Vox en el Senado, por el cual el exconseller José Luis Aguirre, del partido de Abascal, entraba de número dos en la lista popular al Senado, lo que desplazaba a Luis Santamaría al Congreso y terminaba con la renuncia a ocupar un puesto en la candidatura de Sanchis. 

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