Valencia adelgaza su red comercial: pierde cerca de 500 negocios en un año y da paso a nuevos formatos

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La provincia concentra el 46,4% de los locales de la Comunitat, mientras crece el comercio online y los artículos de segunda mano

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VALÈNCIA. Las calles de muchos municipios de la provincia de Valencia asisten poco a poco a la retirada de su comercio tradicional. Persianas que bajan y ya no vuelven a subir, locales que encadenan meses vacíos y establecimientos que ponen punto final a décadas de actividad dibujan un cambio cada vez más visible. En algunos casos, esos espacios encuentran una segunda vida con nuevas actividades, pero ya no detrás de ellos aquella pequeña tienda de ropa, la frutería o la librería de toda la vida.

Las ciudades cambian y, con ellas, también su tablero comercial. No es solo una cuestión de hábitos de consumo. El relevo generacional, la dificultad para mantener determinadas actividades y las nuevas formas de comprar están modificando el paisaje de las calles. El resultado es una nueva composición comercial en la que desaparecen actividades tradicionales mientras ganan peso otros formatos, como el comercio por internet o los establecimientos de artículos de segunda mano.

Esta transformación tiene su reflejo en las cifras. En este sentido, la provincia de Valencia ha perdido unos 490 establecimientos comerciales en 2025, un 1,9% de su red, que queda en 25.272 locales. Pese al retroceso, Valencia concentra todavía el 46,4% de los 54.446 locales comerciales que recorren la Comunitat Valenciana, casi la mitad de toda la red autonómica, según recoge el Informe 'Distribución Comercial en la Comunitat Valenciana. Perspectivas 2026-2027', elaborado por la Oficina PATECO para la Dirección General de Comercio, Artesanía y Consumo de la Generalitat.

En cualquier caso, la situación en la provincia valenciana forma parte de un ajuste más amplio que afecta no solo a la región valenciana, sino a todo el panorama nacional. En concreto, en el conjunto de la Comunitat Valenciana, la red comercial se ha reducido un 2,3% en dos años, hasta los 54.446 locales, lo que supone 1.285 establecimientos menos desde 2023. La contracción, eso sí, es desigual según la provincia, ya que, mientras Valencia registra una caída del 1,9%, en Castellón el descenso es más abrupto con un 6,7% hasta un total de 6.415 establecimientos. En cambio, Alicante resiste mejor y sus locales retroceden un 1,4% y alcanzan una red de 22.759 comercios. 

  • Imagen de archivo del Mercado Central de València. -

La fotografía por actividades en la provincia de Valencia permite ver qué hay detrás de esa reducción de locales. Algunas de las actividades más reconocibles del comercio de proximidad son precisamente las que están perdiendo establecimientos con mayor intensidad. Las pescaderías caen un 14,5%, mientras las fruterías y verdulerías retroceden un 9,2%. También disminuyen los kioscos y papelerías (-9,8%), las tiendas de calzado y artículos de cuero (-9,4%), las joyerías y relojerías (-7,9%), las tiendas de electrodomésticos (-6,3%), las carnes y productos cárnicos (-5,3%), las librerías (-5,8%) o las panaderías y pastelerías (-5,7%).

En cambio, algunas actividades consiguen abrirse paso en este nuevo escenario como el comercio online, que sube un 39%, según el informe. De igual modo, ganan presencia los establecimientos de artículos de segunda mano, que crecen un 24,8%, los locales de combustibles para automoción, (+6,8%), los artículos deportivos (+4,8%), los productos para mascotas (+4,6%), los juguetes (+1,6%), los productos farmacéuticos (+0,8%) y la cosmética e higiene (+1,1%). Un panorama que evidencia que el comercio tradicional pierde algunas de sus posiciones mientras cobran protagonismo fórmulas más especializadas y actividades vinculadas a nuevas formas de consumo.

Eso sí, la transformación no consiste únicamente en los cierres, sino que el informe muestra que ese espacio está siendo ocupado, en parte, por otras actividades vinculadas al tejido económico urbano. A nivel regional, las actividades que más crecen están relacionadas con los servicios personales, la salud, el bienestar y la experiencia. Peluquerías y centros de estética suman 1.390 locales, la mayor aportación absoluta, mientras los gimnasios crecen un 28,4%. Las clínicas y consultas añaden otros 945 establecimientos.

También amplían su presencia los restaurantes con 985 nuevos locales y las academias, con 1.048. Además se da una paradoja especialmente llamativa. El mismo comercio electrónico que está restando actividad a parte de la tienda física también necesita su propio espacio, por lo que la logística de última milla, la mensajería y la paquetería crecen un 49,4% y suman 1.285 locales.

La alimentación, la rama más tocada

El cambio de modelo también se aprecia en las principales ramas comerciales de la Comunitat Valenciana. Moda, complementos y equipamiento personal continúa siendo la actividad con más establecimientos, con 17.669 locales, aunque en 2025 perdió un 1,9%. Le siguen los establecimientos especializados en alimentación y bebidas, con 9.228 locales, que caen un 5,4%, y los de equipamiento del hogar, con 8.817, un 1,6% menos que en 2024.

De hecho, las mayores contracciones se concentran en los formatos más expuestos a la gran distribución y al canal digital como es la alimentación o los mercadillos, que se reducen un 5,3% hasta los 5.063 locales; y los productos culturales y deportivos, que bajan un 4,6%, hasta los 2.928. La tecnología tampoco escapa al ajuste: los 1.151 establecimientos de esta rama son un 5,3% menos que el año anterior. En cambio, resisten e, incluso, avanzan con fuerza las gasolineras (+7,3%) apoyadas en su giro hacia la tienda de conveniencia y modelos desatendidos.

Con todo, el escenario que plantea el informe para los próximos años apunta a que esta transformación continuará, aunque con una desaceleración progresiva del ritmo de cierres. "Si se mantiene la pauta media de los últimos tres años, con una reducción del 0,8% anual en el número de locales, el parque comercial de la Comunitat podría situarse entre 53.200 y 53.600 establecimientos a cierre de 2027 y alrededor de 53.000 al finalizar 2028. Eso supondría una pérdida adicional acumulada de aproximadamente 1.500 puntos de venta respecto a 2025", destaca.

Por tanto, durante 2026 y 2027 todavía será previsible el cierre de tiendas, aunque esta desaparición convivirá con el crecimiento de las ventas, del empleo asalariado y de la inversión. La previsión no es la de un comercio que desaparece, sino la de un sector que se reorganiza y cambia la manera en que ocupa el espacio urbano.

De este modo, las oportunidades se desplazan hacia modelos que dejan de competir por superficie y empiezan a hacerlo por especificidad, experiencia y servicio. Reparación, alquiler de corta duración, posventa, personalización o producto singular aparecen como fórmulas capaces de encontrar un hueco en un mercado cada vez más competitivo. De este modo, el comercio valenciano transita de forma silenciosa hacia otro tipo de producto. La pregunta ya no es solo cuántas tiendas quedarán, sino qué tipo de actividad habrá detrás de los negocios.

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