Alexandra Jiménez estrena 'Grande de España': "Sobrevivir en el mundo en el que vivimos siendo uno mismo ya me parece una proeza"

Entrevista

Murcia Plaza Cultura

La actriz protagoniza junto a Antonio de la Torre una sátira sobre las apariencias y el autoengaño, explica por qué se mantiene alejada de las redes sociales y recuerda cómo aprendió a convivir con la popularidad de Los Serrano

1 / 6
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

CARTAGENA. Alexandra Jiménez prefiere mantenerse alejada de las redes sociales, incluso cuando toca promocionar sus trabajos. No las considera saludables y cuestiona la importancia que han adquirido en una sociedad en la que, advierte, acabamos tratándonos como productos. Ahora estrena Grande de España, la comedia de Álvaro Fernández Armero y Juan Cavestany que llega a Netflix el 23 de octubre y en la que interpreta a una mujer empeñada en aparentar una vida que no tiene.

Su personaje se pone ropa que no es suya, se hace pasar por una señora rica y se permite, al menos durante unas horas, la fantasía de que algún día todo aquello podría ser verdad. Al otro lado está don Leandro, el marqués arruinado al que da vida Antonio de la Torre, empeñado en recuperar una posición que ya ha perdido. Dos personajes que se engañan, engañan a los demás y conservan, pese a sus trampas, algo de ingenuidad.

En esta conversación para el Grupo Plaza, Jiménez habla de las apariencias y de cómo ha buscado una vida tranquila desde que Los Serrano la convirtió en un rostro conocido para el público. También de las incertidumbres del oficio: antes de aquel éxito ya había vivido el final de una serie que la llevó a instalarse en Buenos Aires. Aprendió que ni la popularidad te hace mejor actriz ni se puede dar por hecho el siguiente trabajo. Y que hay momentos en los que elegir no significa decidir entre dos personajes, sino entre trabajar o quedarse en casa.

P. En Grande de España, Antonio de la Torre y tú interpretáis a dos caraduras, dos sinvergüenzas que, sin embargo, tienen algo de ternura. ¿Qué tiene esta comedia para que nos acerquemos a verla?

R. Sí, sí que la tienen. Es lo bonito y lo divertido de la historia y de los personajes. Al final es una serie que habla del autoengaño y de que ninguno, en el fondo, tiene la vida a la que aspira. Uno porque lo ha perdido todo y quiere volver a recuperar la vida que conocía, y la otra porque jamás ha conocido eso y, en su mundo aspiracional, de fantasía, es lo que pretende. Pero vienen de mundos muy diferentes.

Los dos se engañan, se autoengañan. Mi personaje, particularmente, además es una mentirosa profesional, una chanchullera. Es casi una delincuente que se dedica a hacer trampas y a disfrazarse con trajes que no son suyos, a hacerse pasar por una señora muy rica.

P. Capaz de comprar palacetes.

R. Sí, sí. Porque, más allá del engaño, te das cuenta de que, para este personaje, poder inventarse eso y vivirlo, aunque sea unas horas cada cierto tiempo, es lo que le da la vida. Y de repente ves que en esa acción hay mucha ingenuidad e incluso la esperanza: «¿Por qué no? Algún día mi vida podría llegar a ser esto». Son muy infantiles los dos personajes, en el fondo.

P. Don Leandro es un marqués arruinado que vive de las apariencias y sueña con ser grande de España. Entonces aparece Sofía Carrington, tu personaje, que parece que puede solucionar sus problemas. Como ocurre tantas veces con la comedia, se habla de cosas bastante serias. Tú trabajas en una profesión muy pendiente de la imagen. ¿Qué es para ti la grandeza, más allá del estatus social?

R. Precisamente la serie se ríe de esa supuesta grandeza, donde en realidad todo lo tienen apuntalado para tratar de mantener las apariencias, pero en el fondo nadie está sujetando eso desde la dignidad. No se trata de ser, sino de parecer. Es una sátira que se ríe principalmente de esas pretensiones.

Para mí, claro, la grandeza es todo lo contrario. No tienes que hacer ningún tipo de aspaviento. Sobrevivir en el mundo en el que vivimos siendo uno mismo ya me parece una proeza.

  • Antonio de la Torre y Alexandra Jiménez. -

P. Has contado en varias entrevistas que no tienes redes sociales, ni siquiera para promocionar tus trabajos. Te mantienes muy alejada de todo eso.

R. Sí, sí, trato de mantenerme alejada, principalmente porque no lo considero saludable. No estoy de acuerdo con ese sistema que estamos armando, en el que, de repente, las redes tienen un espacio y una importancia tales que casi nos estamos volviendo esclavos de eso y tratándonos a nosotros mismos como productos. Es algo con lo que no comulgo y prefiero mantenerme alejada.

Además, hay una distorsión de la propia identidad que no se corresponde con la realidad, que es un poco lo que les pasa a los personajes. Se hacen pasar por quienes no son, tratan de aparentar algo a lo que aspiran, pero ni de lejos están ahí. Es todo menos auténtico. Y precisamente también por eso resulta tan divertido, porque da pie a situaciones rocambolescas, geniales y muy surrealistas. Si lo llevas a la vida real, es un poco lo que sucede con este mundo de las redes, de la apariencia y de la esclavitud que eso supone también.

P. Los actores interpretáis por definición a otra persona, pero aquí interpretas a alguien que, a su vez, está fingiendo ser quien no es. ¿Cómo ha sido ese trabajo?

R. Ha sido divertidísimo, porque no me había tocado algo así. Ha sido muy divertido y muy emocionante. También había muchas maneras de plantearlo. Tal y como lo planteaban Álvaro y Juan, los directores, decían: «En el primer capítulo está bien que verdaderamente juguemos al engaño, pero llega un momento en el que, en el fondo, ella es la misma persona».

Lo que pasa es que entra en una especie de estado mental, de trance, cada vez que se disfraza de esa señora que no es. Pero esa mujer de barrio profundo le brota por todos los poros, todo el tiempo.

P. Con Antonio de la Torre se produce una especie de juego de espejos: los dos fingís ser personas que no sois. ¿Había que medir mucho el tono, la química entre los personajes o ceñirse al guion para no resultar demasiado excesivos?

R. Hubo muchas conversaciones y muchas reuniones con respecto a eso con Juan Cavestany y con Álvaro Fernández Armero, que son los creadores. Ellos, además, tienen un sentido del humor y un pulso muy concreto con la comedia y con el absurdo, y escriben maravillosamente. Sabían exactamente qué era lo que había que transmitir. A base de trabajarlo, de hablarlo y de probarlo, fue saliendo. Pero ha sido un proceso muy divertido, muy divertido.

  • Antonio de la Torre y Alexandra Jiménez. -

P. Por lo que cuentas, te pareces poco a tu personaje. Cuando llegó el éxito de Los Serrano, en una época en la que la televisión tenía un poder mediático distinto al de ahora, ¿tuviste algún ramalazo de vanidad? Salir a la calle debía de ser surrealista.

R. Yo tendía enseguida a tomar mucha distancia de aquello. Me pilló hace muchos años, pero tampoco era una niña. Lo bueno es que ya tenía una edad como para entender que eso son fuegos artificiales y que no quiere decir que tu vida, a partir de ahora, vaya a ser siempre así. Ni es determinante ni te convierte en mejor actriz ni en peor. Así que tomé bastante distancia y me lo tomé con mucha tranquilidad.

Aparte, soy una persona muy tímida y me gusta mantener siempre un entorno que me dé tranquilidad y en el que me sienta segura. Siempre he buscado la manera de convivir con todo esto desde un lugar muy tranquilo.

P. Antes de Los Serrano venías de una serie que no había funcionado. Quizá no todo el mundo lo sabe, pero ya conocías la otra cara de este trabajo.

R. Sí. Fue mi primera oportunidad en una serie que se rodaba en Argentina, pero era una producción española. Nos trasladamos a vivir allí, se suponía que para mucho tiempo, y yo tenía un personaje fijo, un personaje precioso. Fue una experiencia maravillosa. Luego no me quería volver de Buenos Aires, quería vivir allí.

Todo eso se acabó y sí, fue un batacazo grande. Pero son esas lecciones de la vida: has tenido mucha suerte, pero también ha pasado esto, porque es lo que pasa todo el tiempo con este trabajo. Te tienes que acostumbrar y tienes que entender que es así. Nunca puedes dar nada por hecho.

P. Jugando con el título de la serie, eres una de esas «grandes de España» a las que el público reconoce enseguida. A veces alguien no sabe el nombre de un actor, pero basta con enseñarle una foto. En tu caso, solo con Los Serrano ya te conoce muchísima gente. ¿Cómo llevas ese reconocimiento en el día a día? ¿Lo tienes incorporado?

R. Han pasado muchos años desde Los Serrano y desde ese tipo de televisión que decías, que antes tenía un alcance distinto al de ahora. He convivido con eso desde entonces y lo que recibo principalmente es muchísimo cariño. Mi refuerzo positivo lo tengo más que cubierto.

P. Lo recibes a diario.

R. Y en persona, que me parece mucho más cálido y bonito. Lo agradezco de corazón. Creo que tuve muchísima suerte de formar parte de aquel elenco, en aquella serie maravillosa. Por eso también se ha podido desarrollar todo lo que ha venido después. Lo tengo incorporado y convivo muy bien con eso. Luego tengo mi vida tranquila: lo que te decía, me armo siempre una forma de vida de lo más normal y de lo más tranquila. Creo que el equilibrio está en el día a día.

P. Los Serrano es una de esas series de las que buena parte del público guarda un cariño enorme. Todavía aparecen escenas en redes, vuelves a reírte y recuerdas aquellos años en los que la veías.

R. Yo creo que es porque, más allá de la serie y de sus personajes, también recuerdas que era una manera diferente de ver una serie. Era casi un acontecimiento semanal y la veías en familia. Ha cambiado mucho, es muy diferente. Hay cierto romanticismo también en recordar estas cosas y por eso creo que a la gente le cala y no se le olvida.

  • Alexandra Jiménez. -

P. Con Grande de España vuelves a la comedia, aunque has ido saltando de un género a otro. Después del salto de popularidad que supuso Los Serrano, ¿te costó quitarte la etiqueta de actriz de comedia y que te vieran en papeles dramáticos?

R. No lo sé. No creo mucho en las etiquetas. Las etiquetas te las ponen y te las quitan los demás. La cuestión está en no ponértela tú. Normalmente me atrevo, y me he atrevido, con cosas que me han dado miedo. Me he tirado al vacío. No calculo: «Este género, el otro…».

También intento mantener el equilibrio. Evidentemente hay momentos en los que puedes elegir, pero hay otros en los que la elección es trabajar o quedarte en casa. Es ir tomando decisiones sobre la marcha. Nunca estás en el mismo lugar profesionalmente. Se trata de ir intentando ser coherente y, al mismo tiempo, inteligente para tomar decisiones que respondan un poco a todo lo que necesitas en ese momento. Es como van llegando las cosas. Me lo he tomado todo como ha ido llegando y he tratado, dentro de lo que había, de tomar las decisiones que he considerado acertadas.

P. Tú conoces bien el poder de las series de televisión desde el inicio de tu carrera. Ahora se consumen de una forma muy distinta y hay una oferta inabarcable. ¿Esa abundancia nos da más de lo que nos quita o habría que moderar de alguna forma el lanzamiento de tantos títulos? He hablado con compañeros tuyos y hay opiniones diversas.

R. Es que, como actriz, y sabiendo lo complicado que es este trabajo… Es verdad que el hecho de que haya mucho genera un océano inmenso en el que te puedes perder. Pero, por otro lado, genera muchísimo más trabajo. Y, dadas las circunstancias, bienvenido sea que haya muchísimo más trabajo.

P. Lo comentaba hace poco con Victoria Luengo, a propósito de la segunda temporada de Reina Roja: no solo genera empleo para los actores, también para directores de fotografía, ayudantes de dirección y muchísima otra gente. Con toda esa oferta, ¿has visto últimamente alguna serie o película que recomendarías?

R. La verdad es que veo poco últimamente. Estoy viendo El encargado y me parece sensacional el trabajo que hacen en esa serie. Y hace poco vi una que no es que sea nueva, pero tampoco ha sonado demasiado: El régimen.

P. No la he visto, pero me suena. Es la que interpreta a una dictadora, ¿no?

R. Sí. Me pareció una barbaridad, maravillosa. Ella está impresionante, como siempre. Por lo que sea no ha tenido mucho alcance o no se ha entendido muy bien, pero es una de las series que he visto que me ha llamado muchísimo la atención. Os animo a los que no la hayáis visto a verla, a ver qué os parece. Es muy surrealista.

Recibe toda la actualidad
Castellón Plaza

Recibe toda la actualidad de Castellón Plaza en tu correo