CASTELLÓ. Hay pocas cosas tan puras como una mirada. A los ojos. Frente a frente. Pues mirar es sinónimo de verdad, de sinceridad. Los ojos no mienten. Es más, son, como dice el sabio refranero popular, el reflejo del alma. Reflejos felices o tristes. Esperanzados o resignados. Algunos brillantes y otros, en cambio, más apagados. Y todos, todos y cada uno, unidos bajo un denominador común: la verdad.
'Así somos' lo prueba. La exposición, realizada por César Viera, muestra mediante retratos en clave baja la esencia humana a través de la luz y la sombra. Captura rostros y miradas para reflejar la belleza de lo real y de lo imperfecto. También para contar historias y despertar emociones, pues cada rostro arrastra consigo hazañas dignas de ser contadas y sentimientos ocultos que tratan de ver la luz.
"Gracias a esta técnica puedo centrarme en lo únicos que somos. El proyecto nació de mi pasión por el retrato y de mi gusto por conocer gente, hablar con diferentes personas y capturar su esencia. Siempre he creído que cada rostro nos cuenta una historia y que la fotografía puede revelar la autenticidad de cada individuo. Con esta serie en clave baja quería explorar la profundidad emocional de los retratos y crear un diálogo visual con el espectador", explica Viera a Castellón Plaza.

Objetivo conseguido. Viera, en cada uno de los retratos que componen su exposición (la cual puede visitarse hasta el mes de mayo en la Fachada del Mercado Central de Castelló), logra eliminar las distracciones y sumergir al espectador en los rostros de las personas retratadas. En sus caras y miradas pueden apreciarse sus rasgos, texturas y emociones a la perfección. Las imágenes son "íntimas pero poderosas", como él mismo describe. Y es que cada rostro, tal y como reza el texto que precede a la muestra, "es un símbolo de humanidad compartida, un recordatorio de que lo esencial nos une más que nos separa".
Rostros serios y que reflejan el paso del tiempo
La exposición en sí misma deja varios detalles relevantes y que pueden apreciarse a lo largo de la misma. El primero es la seriedad latente en cada uno de los rostros retratados: "Las personas son más felices o más serias y eso depende de su propia naturaleza. Para mí era fundamental no influir en ello, en esta forma de ser intrínseca que cada uno tenemos. El resultado ha sido un conjunto de miradas puras y, cuando una mirada es pura, transmite más que los propios rasgos del rostro", relata Viera.
Otra de las particularidades de la muestra es el homenaje que hace a la vida en todas sus etapas. El tiempo pasa y, aunque a veces se nos olvide, lo hace para todos, hecho que puede verse en una exposición en la que conviven rostros desde los 3 hasta los 90 años. Gracias a este contraste, el concepto de evolución está en 'Así somos' más vivo que nunca: "También buscaba, entre otras cosas, representar la diversidad humana. No me interesaban los cánones de belleza tradicionales, sino la verdad de cada rostro. Cada persona fotografiada aporta algo especial, una mirada, una arruga, una expresión que cuenta mucho más que una palabra", insiste el fotógrafo.

La ausencia de un texto que acompañe a cada uno de los retratos expuestos es otra de las características de 'Así somos'. No hay ningún nombre, ninguna frase, nada que identifique a los protagonistas. El espectador está solo ante el peligro, ante un rostro fijo, que le mira a los ojos y le llena, quiera o no, de emociones y sentimientos. "En un primer momento, sí pensé en poner un pequeño texto de cada una de las personas pero, finalmente, lo descarté. Quería dejar que los rostros hablasen con los visitantes y que estos se centrasen únicamente en las miradas, muy puras todas ellas, y en lo que despiertan" cuenta.
El poder de la mirada y su verdad es la razón de una muestra que, como toda exposición o proyecto artístico, esconde un mensaje subliminal: "Yo, toda la vida, he mirado a las personas a los ojos, en cosas tan cotidianas como una conversación e independientemente de que les fotografiara o no. Sinceramente, creo que hoy en día esto se ha perdido un poco, sobre todo en la juventud. Este es, entre otros, uno de los mensajes que quería transmitir, y es que puedes conectar mucho con una persona tan solo mirándola a los ojos", sentencia Viera.