CASTELLÓ. David Donate no llegó a la literatura infantil siguiendo un plan preconcebido ni una vocación de largo recorrido. Su debut como escritor nace de un gesto cotidiano -la petición de un colegio para que un padre contara un cuento en clase- y de una pasión muy concreta: los murales urbanos de Castelló. De esa mezcla entre experiencia personal, curiosidad artística y mirada a ras de ciudad surge ‘Romeo y los murales mágicos’, un texto que convierte el arte urbano en escenario y motor de una historia pensada para niños y niñas de cuatro a seis años. Apuleyo Ediciones es la encargada de publicar esta obra que ilustra Carlos Fuentes y que se presenta este jueves en El Corte Inglés a las 19.00 horas.
En esta entrevista con Castellón Plaza, Donate explica cómo una investigación casi personal sobre los murales castellonenses acabó transformándose en un relato infantil que invita a niños y adultos a mirar la ciudad con otros ojos. Habla del proceso creativo, del trabajo conjunto con el ilustrador, de la capacidad de los niños para encontrar magia en lo cotidiano y de cómo la literatura puede ser una herramienta para transmitir identidad, memoria y problemas reales a través de historias sencillas y cercanas.
-¿En qué momento se te cruzó la idea de escribir ‘Romeo y los murales mágicos’?
-Fue a raíz de la petición que hicieron en el colegio de mis hijos para que algún papá fuera a contar un cuento. Pensé que lo mejor era contar uno que fuera escrito por mí. En ese momento, evidentemente, no me dio tiempo a nada, pero durante el curso que transcurrió hasta el Día del Libro del año siguiente estuve escribiéndolo y cuando llegó volvieron a invitar a los padres pude ir y contar este cuento. La historia gustó mucho y la profesora me preguntó que por qué no la publicaba, y ahí empezó todo.

-¿Hasta ese momento no se te había pasado por la cabeza escribir?
-Escribir, no. Lo que sí que me apasionaba, desde que llegué a Castelló, era todo lo relacionado con los murales. La verdad es que viniendo de València tuve un choque con la ciudad y, una forma de buscar su atractivo y de descubrir su cultura y su arte fue a través de los murales. Empecé a investigar sobre ellos y a recopilar información de los distintos pintores. Así que más que por la escritura, todo nace por el interés en los murales y lo que suponen para Castelló.
-¿Y qué es lo que te resulta tan atractivo de los murales urbanos?
-Lo que me resulta más atractivo es la curiosidad y el ingenio de salvar esa distancia que existe entre los edificios de Castelló, generado sobre todo por el urbanismo que hubo en los años 60 y 70. Opino que es una manera de combinar arte y talento con el fin de que las fachadas no queden tan blancas a la vista en esa distancia que hay entre edificios.
Viniendo de València tuve un choque con la ciudad y, una forma de buscar su atractivo y de descubrir su cultura y su arte fue a través de los murales
-¿Conoces, por tanto, todo lo que hay detrás de cada mural de Castelló?
-Sí. Eso unido a la curiosidad que me llevó a investigar más allá y a ponerme en contacto con alguno de los autores. De hecho, en el cuento aparece una de las personas que participó pintando uno de ellos, Pepín Marco. Falleció hace unos años y lleva su nombre el Almacén de Gaiatas de la ciudad. Yo lo convierto en personaje. En la narración cuento un poquito la historia del mural y la de las personas que participaron en su creación.
-¿Este trabajo es anterior a esa primera petición de contar un cuento en el colegio de tus hijos?
-Totalmente. Cuando piden voluntarios para escribir el cuento, yo decido dar el paso basándome en toda la información que estaba recopilando de los murales. Empecé con ese interior en un momento en el que mi hijo tenía cinco o seis años, y a la hora de plantear la escritura entiendo que una manera de llevar esta temática al público infantil era que estos murales que yo estaba estudiando y analizando cobraran vida y ayudaran al personaje protagonista del cuento a buscar su juguete favorito en la ciudad.

-¿Esa es justamente la historia que nos narras en el cuento?
-Sí. El cuento trata de un niño que tiene un juguete preferido que lo lleva por todas partes, que lo cuida siempre con mucho entusiasmo y que un día lo pierde. Conoce paralelamente la historia que les descubre Pepín un día que va a su colegio a charlar con los alumnos, donde explica que esos murales que hay en Castelló son mágicos y que ayudarán a resolver cualquier problema que tenga algún niño o niña. Entonces el protagonista pasa de estar muy triste por la pérdida de su juguete a estar entusiasmado cuando comprueba que los murales cobran vida y le ayudan a localizar su muñeco.
-¿El lector, ya sea niño o adulto, conocerá la historia de los murales de Castelló leyendo tu libro?
-No olvidemos que es un cuento infantil dirigido a niños de cuatro a seis años. Lo que pretendo es generar a papas y niños recuerdos de una lectura compartida y, por otro lado, dar algún conocimiento sobre esas obras urbanas. Y que cuando estemos paseando por Castelló y nos los encontremos podamos levantar la vista, ser curiosos y saber alguna cosa de por qué están ahí.
En el cuento aparece una de las personas que participó pintando uno de ellos, Pepín Marco
-Te has estrenado como escritor justo con un trabajo para niños. ¿El proceso de escritura ha sido como esperabas?
-Como te decía, contaba ya con mucho trabajo hecho respecto a los murales, pero me ha tocado adaptar todo ese conocimiento al público infantil y a su lenguaje. Y más que eso, dentro de todo el proceso, he tenido que estar en contacto con el ilustrador para explicarle la idea y el sentido de lo que quería. Esa quizá haya sido la parte más complicada y compleja a la que dar forma. No ha sido sencillo materializar a través de ilustraciones aquello que pasaba por mi cabeza.
-¿Tiene en este caso el ilustrador libertad creativa?
-Trabajamos con bocetos, pruebas, adaptaciones… Es un trabajo compartido pero, al final, el 90% de la creatividad viene de mano del escritor. Por suerte, ha habido muy buena sintonía entre los dos. Él ha plasmado perfectamente la idea que yo tenía en mente.
El resultado final es lo que buscaba: editar un cuento para niños con unas ilustraciones que representan bastante bien lo que se narra
-¿Los niños miran de forma diferente la ciudad en la que viven de cómo lo hacemos los adultos?
-Sí, totalmente. Mi hijo mayor ya tiene 13 años y es otra cosa, pero mi hija tiene cinco y para ella todo es apasionante. En toda plaza o lugar busca, como cualquier crío de su edad, una historia en la que compartir y ser protagonista. Es mágico ver la ciudad a través de los ojos de un niño.
-¿Qué van a aprender con tu libro?
-La historia de nuestros murales. En una de las escenas los niños salen de clase con la profesora a contemplar los diferentes murales que desde lo alto del Fadrí se pueden ver. Y no solo de murales sino también aprenderá sobre monumentos, arte o la ciudad en general. He leído el cuento a un par de clases a las que me han invitado y muchos niños me han dicho que nunca han subido al Fadrí. Y lo que les he comentado es que cuando les lleven y estén en lo alto verán algunos de los murales y los reconocerán, y ese es parte del objetivo de este trabajo.

-¿Te está dando muchas satisfacciones este libro?
-Estoy muy contento. El resultado final es lo que buscaba: editar un cuento para niños con unas ilustraciones que representan bastante bien lo que se narra. Como te digo, estoy contento.
-¿Te has planteado escribir más cuentos?
-Sí. Este se ha enfocado mucho a nuestros murales, pero me gustaría ser capaz de transmitir temáticas de problemas del día a día de la gente de Castelló. Por esa dupla de haber estado en política y conocer los problemas reales que tenemos y esta nueva faceta de escritura he comprobado que se puede lograr que los más pequeños vean algunas cosas a través de historias que pueden resultar fantásticas. Como decíamos antes, las cosas se ven de otra manera a través de los ojos de un niño. Por todo ello, le estoy dando vueltas a la idea de escribir una historia para críos donde se hable de los problemas que hay con el acceso a la vivienda en Castelló.
-La barrera con las editoriales y el mundillo de la literatura ya la has roto…
-Sí, y era algo que me asustaba bastante, porque era completamente desconocido para mí. Me hablaban de una historia ilustrada y yo no tenía ni idea de lo que era ni sabía nada de su largo proceso. No es algo hecho para gente con poca paciencia. En cualquier caso, ya sé como va. Ya no me lo tiene que contar nadie.
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