Cine

ENTREVISTA

Ildikó Enyedi: "Los verdaderos científicos mueven la maquinaria de la ciencia impulsados por una curiosidad sincera"

Su reconfortante película El amigo silencioso, ganadora del premio FIPRESCI en la Mostra de Venecia y de la Espiga de Plata en la Seminci, explora la conciencia vegetal y nuestra desconexión de la naturaleza

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VALÈNCIA. Nos rodean, cobijan y oxigenan, nos dan sombra, flores y frutos. A veces, escasas, a las que mimamos en casa, alcanzamos a hablarles e incluso a ponerles música clásica para estimular su crecimiento, pero el común de los mortales, la mayor parte del tiempo, ignora a las plantas. No así los protagonistas de la última película de la cineasta húngara Ildikó Enyedi, El amigo silencioso. El tríptico humanista fue reconocido por el jurado de la última edición de la Seminci de Valladolid por su “reconfortante mirada en un mundo en crisis”. Según sus integrantes, esta trama abordada en tres planos temporales que se extienden a lo largo de un siglo “revela, con una poderosa narrativa, la comunicación silenciosa, la relación entre los seres humanos y las formas de vida no humanas, y lo invisible que impregna la realidad”.

- Resulta paradójico que los humanos miremos al cielo intentando explorar el mundo exterior y no prestemos atención a los océanos ni a las plantas. ¿A qué cree que es debida esta relación condescendiente con la flora?

- Yo intento no juzgar. Hay todo tipo de comportamientos humanos. Más bien animo a esos científicos que miran el océano o las plantas con esa curiosidad alegre y casi infantil. La característica de un verdadero científico es mover la poderosa maquinaria de la ciencia impulsado por una curiosidad sincera. Se trata de construir puentes a través de la ciencia, de formularse preguntas como “¿dónde estoy?”, “¿quiénes son estos seres de los que estoy separado?".

- ¿Por qué eligió específicamente un ginkgo como el árbol protagonista de la película?

- Cada árbol, incluso el más humilde, podía haber sido un personaje con mucha fuerza. Pero uno de los temas de la película es la soledad, el anhelo de conexión y también, el hecho de ser un extraño dentro de un sistema. En ese sentido, el ginkgo es el árbol más extraño posible en cualquier parte del mundo, ya que estuvo a punto de extinguirse. Solo quedan algunos ejemplares en una pequeña parte de China y en Japón, cuando antes cubrían toda la Tierra. Es como la secuoya, antes también proliferaba esta especie gigante en toda Europa, pero ahora solo la ves en California.

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- La película invita a la audiencia a asumir la perspectiva del ginkgo, ¿cuál era su intención al hacernos testigos de tres lapsos temporales de la historia reciente desde el punto de vista vegetal?

- Las tres peripecias vitales de los protagonistas solo son pequeñas muestras de la larga vida de un árbol. Quería que el público sintiera que cuando nuestro último héroe humano está en el campus, la primera heroína, una estudiante universitaria de principios del siglo pasado, ya no vive. La percepción del tiempo para las plantas es muy diferente al marco temporal humano.

- Decidió contextualizar la historia central en los tiempos de la pandemia, un periodo reciente de corte apocalíptico, pero donde hubo una esperanza de cambio.

- Por eso puse al profesor en ese campus vacío, donde se mueve en espacios diseñados para mucha gente que ahora están desiertos. En este paréntesis que supuso la COVID 19 tiene la oportunidad de dirigir su interés hacia seres que, como los bebés, son complejos pero con los que no puedes interactuar verbalmente.

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- El personaje interpretado por Tony Leung dispone de esos espacios liminales para pensar. ¿Lo hizo usted misma durante el periodo de confinamiento?

- Sí, aparte de las cosas horribles y el miedo, tuvimos la oportunidad de repensar. Yo tuve COVID muy pronto, en la primavera, cuando era muy fuerte y no había vacunas. Hubo un momento en el que contemplé que quizá estaba viviendo mis últimos días. El confinamiento posterior me trajo tesoros y una percepción agudizada.

- ¿Qué peso tuvieron las tesis de la científica cognitiva Alison Gopnik sobre la mente de los bebés en el esbozo del personaje?

-  Sus libros El filósofo entre pañales y The Scientist in the Crib son fundamentales. Durante mucho tiempo dimos por hecho que los bebés eran una hoja en blanco o adultos primitivos. Lo que Tony dice en su conferencia es una versión simplificada de lo que afirma Gopnik: podríamos decir que los bebés están colocados todo el tiempo. Ese estado de ser uno con el mundo, sin la existencia separada que tenemos los adultos.

También me inspiró el neurocientífico británico Anil Seth, que investiga la conciencia y ha concluido que no somos receptores masivos, sino que construimos la realidad basándonos en sentidos muy limitados, porque solo percibimos una mínima fracción de las ondas de luz o de sonido. En la primera página de mi guion hay una cita suya: "Alucinamos todo el tiempo, y cuando nos ponemos de acuerdo en nuestras alucinaciones, lo llamamos realidad".

- ¿Qué otros miembros de la comunidad científica sustentan el personaje de su colega en la trama, al que da vida Léa Seydoux?

- Dos investigadoras increíbles que fueron cuestionadas y casi expulsadas de la comunidad científica hasta que sus hallazgos sobre la vida vegetal, que demuestran que las plantas son seres inteligentes, comunicativos y sociales, se volvieron mainstream, Monica Gagliano y Suzanne Simard.

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