VALÈNCIA. El Institut Valencià de Cultura (IVC) es el mayor brazo ejecutor de las políticas culturales de la Conselleria de Educación y Cultura, que lidera Carmen Ortí junto a la secretaria autonómica de Cultura Marta Alonso, un organismo que se ha convertido en estos años receptor de no pocas críticas de los distintos sectores culturales que dependen del mismo, una visión que se antoja opuesta al relato que defienden desde la Generalitat.
La polémica más reciente viene tras darse a conocer que la directora adjunta de Artes Escénicas del IVC, María José Mora, concurría a unas oposiciones para ganar una plaza fija de técnico cultural en el organismo, lo que ha levantado una polvareda en el sector y en la oposición. “Nadie está cuestionando el derecho que tiene cualquier persona a presentarse a unas oposiciones. Lo que resulta absolutamente inadmisible es que alguien lo haga desde el cargo de directora adjunta”, criticó Verònica Ruiz (Compromís).
El revuelo ha llevado a Mora a renunciar a participar en el proceso, una decisión que “no responde a la existencia de incompatibilidad o irregularidad alguna”, algo que estudió “expresamente” antes de presentar su solicitud, defendió la gestora en un comunicado remitido este jueves a los medios. “Las críticas forman parte de cualquier responsabilidad pública y las acepto con absoluta normalidad. Lo que no considero aceptable es que la discrepancia derive en difamaciones y ataques personales o en intentos de desacreditar a los profesionales que desempeñamos nuestro trabajo desde hace muchos años con rigor, honestidad y entrega”, apuntó.
Un IVC descabezado
Que el IVC esté en el ojo del huracán no solo no es algo nuevo sino que se ha convertido en la tónica habitual. El liderazgo del organismo -o inestabilidad del mismo- es otra de las cuestiones que han marcado estos años. Para muestra, un botón: el IVC está ahora mismo descabezado. Hace algo más de un mes que Álvaro López-Jamar cesaba a petición propia del cargo, unas tareas que asume de manera temporal el director general de Cultura, Ignacio Prieto, quien durante unos meses fue subdirector de gestión del IVC por comisión de servicios. Antes trabajó en la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVha) y fue concejal del Partido Popular de El Puig.

- Presentación de Sagunt a Escena
La cobertura de la plaza no es poco importante, estando ahora, además, en un periodo de aprobación del presupuesto y encarando el último año de legislatura. Pero, ¿cuándo se hará? Fue Marta Alonso quien planteó el calendario, preguntada al respecto en la reciente rueda de prensa de Sagunt a Escena, en la que detalló que el nombre del nuevo director se conocería “a principios de septiembre”.
Ciertamente el baile de caras en el IVC -y en la Conselleria de Cultura en general- ha sido la tónica habitual en esta legislatura, lo que ha llevado en la práctica a numerosos ‘reinicios’. El sustituto de López-Jamar, de hecho, será el tercer director general del IVC, un número similar al de las direcciones adjuntas, que actualmente ostentan Mora en el caso de Artes Escénicas, segunda de la legislatura; Beatriu Traver en el área de Música, tercera tras Joan Cerveró y Marga Landete; y Luis Gosálbez en Audiovisual, también tercer nombre en estos tres años.
A esto hay que sumar la cuenta pendiente de la renovación de la dirección de Espai LaGranja, actualmente en proceso de selección, o de festivales como Cinema Jove, cuya errática gestión ha obligado a llevar a cabo en este curso una edición ‘exprés’ liderada por María Albiñana, que se incorporó a finales de febrero. Todavía está por concretar una solución definitiva y de largo plazo al baile de caras.
Críticas del sector
Este cambio de caras también ha frenado en distintas ocasiones el propio proyecto del IVC, acumulando proyectos que no han terminado de aterrizar y otros en pausa como la desaparición de los premios de la música o las artes escénicas, que no se convocan desde hace años a pesar de las promesas de su equipo de recuperarlos. Además, en el caso de los premios del audiovisual, en este caso organizados por la Acadèmia Valenciana de l’Audiovisual (AVAV), el IVC ha metido la tijera este año en la ayuda que le concede para su organización, un hecho que les obligará a “repensar y rehacer la gala”, denunciaron recientemente en un comunicado.
Entre las protestas que han marcado el final de curso este año, precisamente, el audiovisual ha estado en el foco de atención por la millonaria ayuda de la Generalitat para el rodaje de la película de Disney Enredados, sobre la que el sector criticó la “falta de transparencia” del Consell al tiempo que demandaron una estrategia común de los distintos actores implicados, entre ellos el IVC. “Seguimos sin una hoja de ruta y sin saber quién coordina realmente las distintas piezas de un ecosistema tan complejo como el audiovisual”, denunciaron en un comunicado.

- Imagen de archivo de los Premios Lola Gaos
Coincidió en el tiempo otra de las protestas más llamativas de lo que va de legislatura, que tuvo lugar en el marco de la Mostra de Teatre d’Alcoi, en la que distintas asociaciones portaron una pancarta en la que renombraron a la institución como “Institut Violent amb la Cultura”, acción con la que criticaron la gestión de las ayudas, los proyectos “dejados a medias” o los ataques al valenciano. Preguntado a este respecto, López-Jamar defendió el IVC con sus “virtudes” y “defectos”. “No hemos actuado nunca con violencia; hemos trabajado para todos”, apuntó, aunque lamentó que “a veces las cosas no salen”.
Las protestas, muy especialmente desde el ámbito de las artes escénicas, no son algo nuevo, unas críticas que han sido constantes en el tiempo y que también se mantienen en este final de curso. Hace apenas unas semanas la Associació Valenciana d’Empreses d’Arts Escèniques (AVETID) hablaba de “censura” en la gestión del catálogo del Circuit Cultural Valencià (CCV), uno de los puntos calientes de la legislatura. Días antes, el pasado 1 de julio, distintas asociaciones firmaban un manifiesto común que hablaba de “parálisis” y “desorden” en la gestión del IVC.

¿Cuál es el plan a largo plazo?
Que algo no funciona en el IVC es algo que, aunque con matices distintos a los planteados por la asociaciones, parecía que sabían desde el gobierno autonómico. No en vano, el anterior conseller de Cultura, José Antonio Rovira, anunció en enero de 2025 una “reformulación” del organismo “para que la música, el audiovisual y el conjunto de las artes escénicas cuenten con los recursos necesarios para crecer en madurez, en músculo y solidez empresarial”. Desde entonces, ninguna noticia al respecto de esta promesa.
La falta de personal -un mal del que sufre desde hace años y que lastra su eficacia y al equipo que lo saca adelante- y la propia estructura del organismo, un Frankenstein que suma programación teatral, gestión de convocatorias de ayudas, un par de museos o el gigante de La Filmoteca, dibujan una arquitectura que no parece remar a favor.
De algunas de estas problemáticas era consciente el propio López-Jamar antes de acceder al cargo, pues en su proyecto para dirigir el IVC planteaba un “plan de rejuvenecimiento de plantilla” o la necesidad de “reforzar” el departamento de ayudas incluyendo a “expertos” en fondos europeos. Ahora toca esperar el enésimo reinicio que, si se cumple la promesa de la secretaria autonómica, llegará a principios de septiembre.