VILA-REAL. Tras ocho jornadas, el Villarreal abandona la Champions League firmando la peor participación europea de la historia del club. En un partido sin trascendencia en lo competitivo, pero con mucho peso en la conciencia del aficionado groguet. El deseo de Marcelino y de todo el equipo era terminar de manera digna una Champions que ha minado la moral de toda la plantilla, con decepciones, jornadas dignas pero con final trágico y con un balance que queda para la historia, pero también para el olvido.
Ante un Leverkusen que se jugaba absolutamente todo y que, además, no perdonó absolutamente nada, aunque fuera por delante en el partido y aunque el Villarreal no pudiera encadenar más de tres pases. Y es que el partido invitaba a eso, a que sacaran su máximo potencial ante unos jugadores completamente desincronizados con el encuentro que estaban disputando.
Tillman propinó un doblete prácticamente regalado, ya que los dos tantos provinieron de errores del equipo: el primero, entregado por un parsimonioso Arnau, y el segundo, por un conjunto que realizaba pases horizontales sin destinatario. Fue Grimaldo, a pase del exmerengue Lucas Vázquez, quien cerró el marcador y profundizó aún más la herida amarilla.

- Pau Navarro, despejando un centro, en el Leverkusen - Villarreal. Foto: UEFA.
El Villarreal deseando que se termine el partido y la Champions
El primer tiempo arrancó con un Submarino temeroso en los pases horizontales, sumado a una desconexión total con el encuentro y en la línea resultadista de toda la competición.
Esa misma parsimonia provocó el 0-1 de Tillman en el minuto 11. Casi sin intensidad por parte de ningún groguet y tampoco por parte de Arnau Tenas, que se dejó el balón medio metro demasiado alejado, al cual llegó un más que atento Malik Tillman, que le bloqueó el despeje y generó el primer lamento de Marce.
Sin ver esperanzas de una mejora del Villarreal, los pases horizontales y las pérdidas se multiplicaban por todo el campo. Ni siquiera el jugador con más clase del Villarreal, Comesaña, parecía estar en su mejor momento.
Los alemanes sometieron al Villarreal en su propio campo y prácticamente en su área. Sin posibilidades de salir jugando, García Toral insistió mucho en adelantar la línea defensiva para dejar algo de espacio entre el último hombre y Tenas.
El desastre de los primeros 45 minutos se acentuó tras un remate centrado de Schick, el delantero centro del Leverkusen, ante la mirada atónita de unos defensas que pedían el fuera de juego, ya que remató excesivamente solo y cómodo, pero era un despistado Cardona el que lo habilitó, demostrando esa desconexión entre el partido y los once sobre el campo.
En el 35, los del Bayern terminaron de abrir la herida mediante el doblete de Tillman. Otra vez, el Villarreal pierde un balón que los alemanes fueron capaces de materializar con un chut imposible para el guardameta amarillo, pero con un destacado: ningún jugador saltó al rival cuando tuvo el balón en la frontal.
Marcelino entró de los últimos al vestuario tras mantenerse en el banquillo tomando apuntes de todo lo que debía modificar.

- Marcelino hablando con Pépé. Foto: EFE/EPA/FRIEDEMANN VOGEL
Pidiendo la hora
En la segunda parte partieron Mikautadze y Hugo López, siendo este último uno de los tres canteranos que debutaron con el primer equipo, haciéndolo además en una Champions League.
Los cambios sentaron bien en las filas de Marcelino, además de que López protagonizó las primeras tres llegadas del Submarino. Aunque sin ningún tipo de indicativo de que el equipo fuera a mejorar.
El declive del partido llegó con la caída de Pépé en el área tras notar los tacos de un defensor del Leverkusen. Además de no ser penalti, el marfileño fue amonestado con amarilla por piscinazo.
De ahí en adelante todo fue cuesta abajo. Ningún pase llegaba a su destinatario y los groguets iban siempre un paso por detrás del juego. Un Submarino hundido por completo, algo que no se había visto hasta ahora en esta temporada.
A pesar de ir perdiendo en muchas jornadas, siempre se vieron ánimos y ganas de hacerlo mejor, pero esta vez fue a peor, hasta que llegó el tercero de los alemanes en el 57, rematado por Grimaldo a centro de Lucas Vázquez. La dupla española del cuadro alemán fulminó la peor participación del Villarreal en Europa.
Se marchó del campo Pépé cabizbajo y algo decepcionado, con una participación insuficiente. Fue sustituido por Budesca, otro canterano que debutaba en el primer equipo y en Champions League.
El colmo para Marcelino fue que Comesaña pidió el cambio en los instantes finales, con las esperanzas puestas en que fuera para gestionar sus cargas tras un partido en el que tuvo que correr muchos metros hacia atrás para recuperar lo que él y sus compañeros perdían campo adelante: el balón y las ganas de ganar.
Ficha técnica
3 - Leverkusen: Janis Blaswich; Jarell Quansah, Robert Andrich ©, Loïc Badé; Lucas Vázquez (Arhur), Equi Fernández, Aleix García (Palacios), Alejandro Grimaldo (Tapsoba); Malik Tillman, Ibrahim Maza (Poku); Patrik Schick (Kofane).
0 - Villarreal: Arnau Tenas; Pau Navarro, Rafa Marín, Renato Veiga, Sergi Cardona; Santi Comesaña © (Gueye), Thomas Partey (Hugo López), Alassane Diatta (Parejo); Nicolas Pépé (Budesca), Tajon Buchanan (Mikautadze); Tani Oluwaseyi.
Goles: 1-0, min. 11: Tillman. 2-0, min. 35: Tillman. 3-0, min. 57: Grimaldo.
Árbitro: Espen Eskås (Noruega). Amonestó de amarilla a Pau Navarro, Rafa Marín y Pépé, por parte del Villarreal.
Contexto: Partido de la jornada 8 de UEFA Champions League, en el Estadio BayArena.
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