CASTELLÓ. El II Congreso Internacional de Comunicación para la Transición Ecológica y la Economía Azul (Bluecom), celebrado en la Universitat Jaume I de Castelló, ha cerrado su segunda edición con un llamamiento a recuperar la conexión entre la sociedad y la naturaleza como condición fundamental para afrontar los desafíos ambientales del planeta. Durante dos jornadas, una veintena de investigadores, comunicadores y profesionales han reflexionado sobre la necesidad de transformar los discursos sobre la crisis climática, superar la polarización y situar la transición ecológica en el centro del debate público.
La intervención de clausura de Odile Rodríguez de la Fuente, divulgadora ambiental e hija del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, ha ofrecido una perspectiva especialmente significativa sobre esta cuestión. A través de un amplio recorrido por la historia del planeta Tierra y la evolución de la vida, Rodríguez de la Fuente ha invitado a reconsiderar el lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza y la responsabilidad que tiene respecto al futuro de los ecosistemas.
Su intervención ha culminado con una reflexión sobre la necesidad de que la humanidad deje de actuar como una fuerza exclusivamente transformadora y destructiva para convertirse en una especie clave para la recuperación y regeneración del planeta. Para ello, ha defendido la importancia de recuperar una conciencia fundamental que la sociedad contemporánea parece haber perdido: el ser humano no es una realidad separada de la naturaleza, sino que forma parte inseparable de ella.
El Congreso Bluecom
Esta apelación a la reconexión con el entorno natural ha servido como cierre de un congreso que comenzó con la conferencia inaugural del profesor François Gemenne, especialista internacional en cambio climático y migraciones, quien planteó la necesidad de revisar profundamente las formas en las que comunicamos la crisis climática. Gemenne defendió la importancia de superar los discursos que no consiguen conectar con las preocupaciones y experiencias cotidianas de la ciudadanía, para construir una comunicación climática capaz de generar comprensión, implicación y compromiso social. Su intervención puso de manifiesto que el desafío no consiste únicamente en disponer de más información científica, sino también en encontrar nuevas formas de trasladar ese conocimiento a la sociedad y convertirlo en un motor de transformación.

De este modo, las conferencias inaugural y de clausura han trazado un hilo conductor que ha atravesado el conjunto del congreso: la necesidad de reconectar a las personas con la realidad ambiental, tanto desde el conocimiento y la comunicación como desde el reconocimiento de pertenencia a la naturaleza. A lo largo de las diferentes sesiones, los participantes han analizado la intersección entre las agendas mediáticas y políticas y su influencia en la percepción social de la crisis climática. Los debates han puesto de relieve la dificultad de mantener la transición ecológica entre las prioridades públicas cuando los ciclos informativos y electorales responden a horizontes temporales mucho más cortos que los grandes desafíos ambientales.
En este sentido, una de las principales conclusiones del encuentro ha sido la necesidad de combinar una visión estratégica a largo plazo con una comunicación que permita comprender los efectos tangibles de la transición ecológica en la vida cotidiana de las personas. Cuestiones como el empleo, la salud, la economía o el bienestar social deben formar parte de los discursos ambientales para facilitar una mayor implicación ciudadana. Asimismo, los expertos han coincidido en la importancia de superar los planteamientos binarios y simplificadores que frecuentemente caracterizan el debate público sobre sostenibilidad. La transición ecológica exige gestionar una realidad compleja, en la que intervienen diferentes intereses, perspectivas y horizontes temporales, y en la que resulta imprescindible promover el diálogo y la búsqueda de soluciones compartidas.
La mirada sobre los problemas ambientales
Los debates han abordado también la necesidad de ampliar la mirada sobre los problemas ambientales, incorporando las interdependencias entre el cambio climático, el ciclo del agua, los océanos, las corrientes marinas y los diferentes sistemas naturales que sostienen la vida en el planeta. Otro de los grandes asuntos analizados ha sido la transformación del ecosistema informativo, especialmente por la creciente influencia de las redes sociales y la inteligencia artificial en la producción, distribución y acceso a la información. En este nuevo escenario, los participantes han subrayado la responsabilidad de los profesionales de la comunicación para combatir la desinformación, facilitar el acceso al conocimiento contrastado y fortalecer la confianza de la ciudadanía.
El congreso ha concluido poniendo de manifiesto que la magnitud de los desafíos ambientales exige pasar de la preocupación a la acción y de la confrontación a la construcción de consensos sociales. En este contexto, la comunicación adquiere una responsabilidad estratégica: no se trata únicamente de informar sobre los problemas ambientales, sino de contribuir a generar las condiciones sociales necesarias para afrontarlos. Durante la clausura se ha insistido en que la comunicación no es simplemente una herramienta al servicio de la transición ecológica, sino una condición necesaria para hacerla socialmente posible, y se ha puesto de relieve la importancia de construir un debate público basado en el conocimiento científico, la escucha, la confianza y el compromiso colectivo.
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