CASTELLÓ. El pequeño comercio está atravesando uno de sus momentos más críticos. Márgenes comprimidos, costes al alza y dificultades de relevo generacional y adaptación tecnológica están acelerando el cierre de muchos establecimientos de proximidad, en un momento en el que todo el sector del comercio minorista está en pleno proceso de reordenación por la digitalización del consumo, la presión de costes, la concentración empresarial y el cambio demográfico.
La provincia de Castellón no es ajena a esta realidad y, debido a su estructura comercial, se está resintiendo de manera especial en este proceso de concentración de la actividad empresarial. Así, Castellón se ha convertido en el territorio de la Comunitat Valenciana donde más se ha reducido la red de comercio minorista en los dos últimos años. Entre 2023 y 2025 ha perdido un casi el 9% de sus empresas de comercio minorista y ha visto cerrar el 6,7% de sus establecimientos, un descenso muy superior al registrado en Valencia y Alicante, según recoge el Informe de la Distribución Comercial en la Comunitat Valenciana. Perspectivas 2026-2027, elaborado por la Oficina PATECO para la Dirección General de Comercio, Artesanía y Consumo de la Generalitat.
Al cierre de 2025, la provincia contaba con 6.415 comercios minoristas, el 11,8% de los 54.446 establecimientos existentes en toda la Comunitat Valenciana. En el conjunto autonómico se han perdido 1.285 locales desde 2023, un retroceso del 2,3% que confirma una tendencia de largo recorrido: desde 2010 el comercio minorista valenciano ha reducido cerca de un 20% su red de establecimientos.
El informe concluye que el sector atraviesa una profunda reorganización marcada por la concentración empresarial, el avance de la gran distribución, los cambios en los hábitos de consumo y la reconversión de numerosos locales hacia actividades de servicios. En el caso de Castellón este retroceso en la cifra de locales comerciales es mucho mayor que en Valencia (-1,9%) y Alicante (-1,4%), una evolución que, según el informe, está relacionada con la densidad demográfica, el dinamismo turístico y la capacidad de relevo generacional de cada provincia.
La transformación afecta especialmente al comercio tradicional de menor tamaño. Desde 2010, en la Comunitat los establecimientos sin asalariados han disminuido cerca de un 23%, mientras que los negocios con hasta nueve empleados han retrocedido un 18%. En sentido contrario, los comercios con más de 100 trabajadores prácticamente se han cuadruplicado, reflejando el creciente peso de las grandes cadenas y operadores.
Además, la pérdida de establecimientos comerciales se está viendo compensada, en muchos casos, por la implantación de otros negocios vinculados a los servicios personales, la hostelería o el ocio.
Castelló de la Plana, la gran ciudad donde más cae el comercio
Dentro de la provincia, el mayor ajuste se produce en Castelló de la Plana, que ha perdido un 12,2% de sus locales comerciales entre 2023 y 2025, el mayor descenso porcentual entre las principales ciudades de la Comunitat Valenciana.
A pesar de ello, la capital mantiene una importante masa comercial con 2.036 establecimientos, lo que la sitúa como la cuarta ciudad valenciana con mayor número de comercios, solo por detrás de València (8.900), Alicante (3.879) y Elche (2.629).
Tras la capital provincial figuran Vila-real, con 457 comercios; Vinaròs (406); Benicarló (327); Burriana (320); la Vall d'Uixó (319) y Onda (276).
En cuanto a la dotación comercial, Vinaròs presenta la mayor densidad de la provincia, con 13,3 establecimientos por cada 1.000 habitantes, seguida de Castelló de la Plana (11,1), Benicarló (10,8) y Onda (10,5), todas ellas por encima de la media autonómica. Por debajo se sitúan la Vall d'Uixó (9,7), Vila-real (8,5) y Burriana (8,4).
La alimentación concentra las mayores pérdidas
La transformación también se aprecia por actividades. El ajuste se concentra especialmente en el comercio tradicional de proximidad, sobre todo en la alimentación especializada y determinados segmentos del comercio personal.
Entre 2023 y 2025, la mayor caída corresponde a los establecimientos de calzado y artículos de cuero, que disminuyen un 18,9%. También retroceden con fuerza las tiendas de juegos y juguetes (-15,9%), los puestos de alimentación, bebidas y tabaco en mercadillos (-12,6%), los comercios especializados en pescados y mariscos (-12,5%), los de otros productos alimenticios (-11,9%) y las carnicerías y establecimientos de productos cárnicos, que reducen su número un 11,3%.
El descenso alcanza igualmente a las panaderías, que pierden un 6,8% de sus establecimientos, y a las tiendas de ropa, con una reducción del 5,7%.
Por el contrario, algunos formatos ganan presencia. Destacan especialmente las tiendas de artículos de segunda mano, que aumentan un 25%, el mayor crecimiento de todos los segmentos analizados. También avanzan los establecimientos de equipos de telecomunicaciones (+10,5%), bebidas (+9,7%), productos cosméticos e higiénicos (+8,7%) y librerías (+6,5%).

- La marca Massimo Dutti ha cerrado su tienda en el centro de Castelló. Foto: M. F.
Los locales vacíos se transforman en negocios de servicios
El informe pone de relieve que el cierre de comercios no siempre supone la desaparición de la actividad económica. En muchos casos, los locales cambian de uso y pasan a albergar negocios vinculados a los servicios personales, la restauración, la formación o la atención sanitaria.
En Castellón, entre 2023 y 2025, las peluquerías y centros de estética aumentaron un 6,5%, hasta alcanzar 1.903 establecimientos. Los otros servicios sanitarios crecieron un 10,3% (1.088); las academias, un 10,2% (1.063); los restaurantes, un 6,9% (1.505); los talleres de reparación, un 6,1% (709), y las asociaciones y entidades sin ánimo de lucro, un 7,1% (498).
Más ventas, pero con menos empresas
La reducción de establecimientos viene acompañada de un descenso aún mayor del tejido empresarial. Castellón encabeza la pérdida de empresas de comercio minorista de toda la Comunitat Valenciana, con una caída del 8,8% entre 2023 y 2025, muy por encima de Valencia (-3,2%) y Alicante (-3%).
Al cierre de 2025, la provincia contabilizaba 4.915 empresas de comercio minorista, el 11,9% del total autonómico, según el informe, que atribuye este ajuste principalmente a la desaparición de autónomos y micropymes, los formatos con mayores dificultades para competir en un mercado cada vez más concentrado.
Pese a esta reducción del tejido empresarial, la actividad económica del sector continúa creciendo. El comercio minorista valenciano encadena ya cinco años consecutivos de aumento de las ventas y cerró 2025 con una facturación estimada de 35.300 millones de euros, un 4,9% más que el año anterior y un 33% por encima de los niveles de 2021.
Ese crecimiento, sin embargo, se produce con un menor número de empresas. Solo entre 2023 y 2025 el tejido empresarial del comercio minorista valenciano se redujo un 3,8%, hasta situarse en 41.419 empresas.
Detrás de esta evolución se encuentra un proceso de concentración del sector. Aunque la gran distribución representa únicamente el 7,5% de las empresas comerciales, concentra ya el 42,9% de la facturación y el 44,9% del empleo, mientras el comercio local, que reúne cerca del 90% de las empresas, dispone de una capacidad mucho más limitada.
El empleo resiste y crece el peso de las empresas con asalariados
La reorganización del sector también se refleja en el mercado laboral. En la provincia de Castellón el comercio suma 21.893 afiliados, de los que 16.180 son asalariados y 5.713 autónomos.
Mientras el número de trabajadores por cuenta propia descendió un 1,8% durante el último año, el empleo asalariado aumentó un 0,7%, confirmando una progresiva empresarialización del sector.
El comercio mantiene además una marcada presencia femenina: 15.175 afiliados, cerca del 70% del total, son mujeres. También continúa creciendo la participación de trabajadores extranjeros, que aumentaron un 7,7% hasta alcanzar los 3.335 afiliados.
El informe también alerta de la necesidad de un relevo generacional. Uno de cada dos trabajadores del comercio supera los 45 años, con 11.026 afiliados, mientras que los mayores de 60 representan ya el 9,3%, con 2.040 trabajadores. En conjunto, prácticamente seis de cada diez empleados del sector tienen más de 45 años.
Frente a ello, el empleo juvenil mantiene una evolución positiva. Los menores de 30 años aumentaron un 3,8% y suman ya 3.777 afiliados. La contratación también siguió creciendo durante 2025, con 11.217 contratos, un 2,9% más que el año anterior, impulsada especialmente por los trabajadores extranjeros (+8,3%) y los jóvenes menores de 30 años (+8,6%).
Un cambio de modelo comercial
Más allá del cierre de establecimientos, el informe dibuja un cambio de modelo en el comercio valenciano. La provincia de Castellón pierde tiendas, especialmente pequeños negocios tradicionales, pero el sector mantiene el crecimiento de las ventas, genera más empleo asalariado y concentra cada vez más su actividad en operadores de mayor tamaño, mientras muchos de los locales que dejan de ser comercios se reconvierten en negocios de servicios, hostelería o atención personal.
Ese proceso sitúa a Castellón como la provincia donde la transformación del comercio se está produciendo con mayor intensidad de toda la Comunitat Valenciana.
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