CASTELLÓ. El comercio tradicional continúa perdiendo peso en el tejido económico de la provincia de Castellón pese al contexto de crecimiento global del trabajo autónomo. Los últimos datos de afiliación muestran que el número total de autónomos ha aumentado hasta los 43.644 en marzo de 2026, frente a los 42.588 de marzo de 2025, lo que supone un incremento de más de un millar de afiliados en el conjunto de la provincia, según los datos de la Seguridad Social.
Sin embargo, esta evolución positiva contrasta con la tendencia del comercio, que registra el ajuste más acusado de todas las actividades. En el último año, el sector ha perdido 1.080 autónomos, al pasar de 9.765 a 8.685, consolidándose como el principal foco de destrucción de empleo por cuenta propia.
La perspectiva a largo plazo refuerza esta dinámica. En marzo de 2016, Castellón contaba con 11.168 autónomos en el comercio, lo que implica que en la última década el sector ha perdido cerca de 2.500 afiliados, es decir, más de un 22% de su base. Se trata de un retroceso estructural que evidencia la transformación profunda del modelo comercial tradicional y el cambio de modelo en el autoempleo.
Este declive se produce en paralelo al crecimiento de otras ramas de actividad. Destacan especialmente la hostelería, que suma 177 autónomos en el último año hasta los 4.884, y el transporte y almacenamiento, con 138 más. También crecen las actividades profesionales, científicas y técnicas (+151), que ya cuentan con 3.916 autónomos en la provincia, y las vinculadas con la información y las comunicaciones, que suman 150 profesionales más en alta, así como las inmobiliarias (+99). El autoempleo crece también con fuerza en el área sociosanitaria, con 105 afiliados más en el último año, y educativa, donde la cifra de autónomos ha crecido en 108 personas. Estos datos apuntan a un desplazamiento progresivo del trabajo autónomo hacia servicios de mayor valor añadido y sectores vinculados al turismo, las nuevas tecnologías, los cuidados o la logística.
Pese a la caída, el comercio sigue siendo la principal actividad por volumen de autónomos en la provincia, seguido de la construcción, con 5.686 trabajadores por cuenta propia (61 más que en marzo de 2025).
No obstante, su peso relativo disminuye año tras año en un escenario de cambios en los hábitos de consumo, digitalización y aumento de costes, que están reconfigurando el mapa del trabajo autónomo en Castellón y plantean importantes desafíos para la supervivencia del pequeño comercio.
Costes elevados y falta de relevo
Detrás de esta evolución, los expertos apuntan a un cambio de modelo que trasciende la coyuntura. El decano del Colegio Oficial de Economistas de Castellón, José Manuel Salvador, enmarca esta pérdida de autónomos en el comercio dentro de un proceso de transformación estructural del sector, marcado por la irrupción del comercio electrónico y la modificación de los hábitos de consumo.
Según explica, el comercio tradicional afronta hoy un escenario especialmente exigente, tanto por el incremento de costes como por las barreras de entrada que supone iniciar una actividad. A diferencia de otros ámbitos del autoempleo, abrir un establecimiento comercial requiere una inversión inicial elevada —alquiler o adquisición del local, adecuación del espacio, licencias y permisos— a la que se suman costes fijos recurrentes que reducen los márgenes y elevan el riesgo empresarial. En muchos casos, además, este tipo de iniciativas obliga a recurrir a financiación externa, lo que añade presión a la viabilidad de los proyectos.
Este contexto estaría dificultando el relevo generacional en el pequeño comercio, un fenómeno que los datos reflejan con claridad. Frente a ello, ganan peso actividades con menores necesidades de capital inicial y mayor flexibilidad operativa, como las vinculadas al ámbito tecnológico, los servicios profesionales o incluso determinados segmentos del turismo.
El contraste es especialmente visible en la hostelería, donde sí se observa una mayor rotación y dinamismo empresarial. Salvador señala que, "a diferencia del comercio minorista, los traspasos de negocios son más frecuentes en este sector", impulsados por unas expectativas de rentabilidad más elevadas asociadas al crecimiento del ocio y la actividad turística.
En paralelo, la proliferación de locales vacíos en numerosos municipios de la provincia se ha convertido en una evidencia visible de esta transición, que no solo afecta al tejido económico, sino también a la configuración urbana y a la vida social de las ciudades. Todo ello apunta a un cambio profundo en el mapa del autoempleo, en el que el comercio tradicional pierde protagonismo frente a actividades más adaptadas a la nueva economía digital y de servicios.
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