Juan Cámara: "Necesitamos grandes paquetes de suelo barato para hacer vivienda asequible"

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Entrevista al presidente del grupo constructor Torrescámara

  • Juan Cámara.
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VALÈNCIA. El sector de la construcción afronta un escenario complejo marcado por el encarecimiento de los costes, la falta de mano de obra y las dificultades para ejecutar determinados proyectos. Una situación que está tensionando la actividad de las empresas y provocando que cada vez más licitaciones públicas queden desiertas. Pero los problemas del sector también se trasladan al mercado residencial, donde la escasez de suelo dificulta la construcción de vivienda asequible.

"Lo que necesitamos es crear grandes paquetes de suelo en ciudades para hacer vivienda pública", subraya Juan Cámara, presidente de la constructora valenciana Torrescámara. La compañía celebra sus 40 años de trayectoria y su historia se abordará en una segunda parte de la entrevista. En esta primera, Cámara analiza los principales desafíos del sector, desde la contratación pública y la crisis de costes hasta la necesidad de impulsar grandes promociones de vivienda protegida y el riesgo de una mayor conflictividad social.

-El sector arrastra problemas como la falta de mano de obra cualificada, el encarecimiento de determinados materiales y las dificultades para ejecutar algunos proyectos dentro de los plazos previstos. ¿Cuál de estos factores preocupa más a las empresas y cómo está afectando a su actividad?

-Hay un hecho objetivo y es que se están quedando licitaciones desiertas. Muchísimas. Más que nunca a nivel nacional. Hay una inflación en los costes bárbara y eso lleva a que muchas queden desiertas, pero esas no generan problemas a las empresas. El problema son las que se adjudican con precios anteriores a la inflación. Por eso, se están produciendo muchas rescisiones de contratos y mucha tensión.

Además, aquí, en la Comunitat Valenciana, hemos sufrido una superinflación del orden del doble que en el resto de España por la reconstrucción tras la Dana de octubre de 2024. Y esa subida no la recogen las licitaciones públicas ni las fórmulas de revisión de precios.

-¿Qué subida es la que más afecta a las empresas?

-Todo lo relacionado con el petróleo, ya sea el betún, el transporte, el gasoil… Esas fluctuaciones son insostenibles. En una obra, el transporte es el 35% de los costes.

-¿Esta situación puede lastrar la actividad de las compañías?

-Creo que lo que pone en riesgo son algunas obras porque la empresa es consciente y lo que hace es paralizarla. No es la primera vez que ocurre en este país. En la crisis de los 70 también ocurrió eso con el petróleo. Al final, si las empresas quiebran, el sistema económico del país quiebra. Hay que ser consciente de eso.

-¿Qué cambios concretos deberían introducirse en la contratación pública para que los precios de los contratos se adapten mejor a la evolución de los costes? ¿Habría que revisar las fórmulas de actualización, ampliar los materiales sujetos a revisión o activar los mecanismos con mayor rapidez?

-Cambios, pocos, porque todo está legislado. Las fórmulas de actualización de precios están, pero se tienen que utilizar y, en algunos casos, mejorar.

-Entonces, ¿por qué quedan obras desiertas?

-El problema es que se licitan obras con precios antiguos, de hace años, que no se actualizan con la inflación. Esto hace que muchas empresas no se presenten porque las obras resultan poco atractivas por su volumen, su precio o su ámbito. Si te adjudicas una obra y el contrato no contempla una fórmula de revisión de precios, la situación se complica. ¿Cómo podemos paliar esto? Utilizando los mecanismos que ya existen y mejorándolos en aquellos aspectos en los que sea necesario como, por ejemplo, incorporando la energía, que no está contemplada. Estos mecanismos tienen que estar adaptados a la realidad actual y ser más ágiles, ya que muchos proyectos son muy antiguos y requerirían una actualización de sus presupuestos. Hay administraciones que se atreven a hacerlo y a incorporarlo en los pliegos, estableciendo un índice de actualización de precios, mientras que otras no lo hacen.

-¿Por qué sacan proyectos con precios de hace años?

-Porque volver al inicio les puede costar ocho años y prefieren eso. 

  • Juan Cámara. -

-¿Cómo impacta en la construcción la falta de profesionales?

-Es un tema fundamental. Pero eso se ha generado porque, desde la crisis, igual que la vivienda, la formación profesional y los empleados de la construcción no estaban bien vistos y no ha entrado gente. Ahora ocurre que la gente es mayor y hay que crear FP para paliar esto.

-¿La industrialización de la construcción puede ser una vía para hacer más atractivo el sector, reducir plazos y mejorar la productividad?

-Todavía está todo incipiente. Hace años, nosotros nos quedamos un contrato en Argelia de 5.000 viviendas. El Estado español dio dos o tres paquetes de 10.000 viviendas industrializadas. Se adjudicaron y a nosotros nos adjudicaron 5.000 viviendas, y con eso puedes hacer un sistema industrial para abaratar costes. Pero con 5.000 viviendas, no con 30, 40 o 50 viviendas, por el coste de la inversión. El plan para hacer viviendas industrializadas tiene que ser de volumen. Ahora se habla de un millón de viviendas y para eso hay que hacer un plan de vivienda pública y para eso hace falta suelo.

-La falta de vivienda asequible es uno de los grandes problemas de España. Desde la perspectiva de una constructora, ¿qué está impidiendo que se construyan más viviendas?

-El suelo. Para mí y para la Cámara de Comercio, para los que están estudiando el asunto, es el cuello de botella más importante que hay para hacer vivienda pública, pública, barata, asequible.

-¿Cómo se podría construir entonces vivienda asequible? ¿Es posible?

-La sociedad es muy amplia y yo creo que lo que hace falta es vivienda, no vivienda asequible, sino vivienda protegida de promoción pública. Nosotros hemos hecho en Colombia 16.000 viviendas públicas, en Barranquilla, pero se necesitan grandes paquetes. Lo que necesitamos es crear grandes paquetes de suelo en ciudades para hacer vivienda pública, que es la asequible.

-¿Cómo se puede hacer?

-Con suelo barato y con proyectos que sean sistemas que hagan asequible el coste. Por ejemplo, una vivienda pública puede hacerse con las habitaciones, pero el lavavajillas que se lo ponga el privado. Son pequeños detalles. En otros países lo que se hace es que tú haces el continente y el contenido se lo hace cada uno. Son cosas que hacen asequible la vivienda. Tienen que ser paquetes de viviendas y que sean con sistemas asequibles.

-¿Se refiere a rebajar las prestaciones de esas viviendas? Porque el Código Técnico de la Edificación no establece exigencias básicas distintas para una vivienda de régimen libre y una vivienda protegida.

-Ahí voy. Ese es el tema y hay que conseguir que la vivienda sea asequible...

  • Juan Cámara. -

-¿Cómo afecta el ambiente político y la campaña electoral a la economía y, en concreto, a su sector?

-A nosotros, aparte del ruido que hay ahora, evidentemente no es que se paralicen las obras, pero hay un impasse en las licitaciones y ese impulso se queda en transición. Nos da miedo que haya un tema social importante, como huelgas.

-¿Están preocupados por la huelga del 11 de noviembre?

-Más que preocupados por la huelga, que al final es un día, tememos que pase como en Francia y que haya una reacción social dura en ese sentido. No solo nos afectaría a nosotros, sino a la economía.

-¿Pero ve en España sintomas de que podamos llegar a ese punto?

-Dice el refrán: «Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar». El clima se puede estropear mucho.

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