WASHINGTON (EFE). El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes desde la Oficina Oval un arancel global del 10 % sobre todos los países, como respuesta a la resolución de la Corte Suprema que detuvo su política comercial.
La medida entrará en vigor el próximo martes 24 de febrero.
El Tribunal Supremo se pronunció horas antes en contra de que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), por sus siglas en inglés) otorgue al presidente del país la capacidad de imponer los llamados aranceles recíprocos.
"Es un gran honor para mí haber firmado un arancel global del 10 % a todos los países", escribió el mandatario en su cuenta oficial de Truth Social.
La ley en la que se soportó Trump para esta nueva orden ejecutiva solo permite incrementar aranceles hasta un 15 % y por períodos de 150 días, por lo que no está claro cómo se articulará a largo plazo.
El nuevo arancel fue la respuesta de contingencia de la Administración, luego de que la Corte Suprema fallara en contra de sus amplios aranceles globales.
El dictamen del Supremo afecta a la tarifa global base del 10 % a las importaciones extranjeras y los llamados gravámenes "recíprocos" a los socios comerciales de la mayor economía del mundo, junto a aranceles adicionales del 25 % a México y a Canadá para presionar a estos países a frenar el flujo de drogas, como el fentanilo, a través de sus fronteras hacia EE.UU.
También, se incluyen las decisiones del republicano de aumentar hasta un 50 % los aranceles a Brasil y la India como represalia por el enjuiciamiento a su aliado, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, y la compra de crudo ruso, respectivamente.
Antes de firmar la nueva ley, Trump había criticado abiertamente el actuar del Supremo durante una conferencia de prensa improvisada en la Casa Blanca.
Exceptúa productos estratégicos y esenciales
El nuevo arancel del 10 % aplicado a todos los países del mundo cuenta con excepciones notables para productos estratégicos y esenciales.
El nuevo arancel basado en la sección 122 de la ley de Comercio de 1974, dejará fuera de la medida a productos como minerales críticos, metales usados en moneda, productos energéticos, informó la Casa Blanca en un comunicado oficial.
Productos ganaderos y agrícolas que habían sido exceptuados en sus aranceles anteriores por presión de empresarios y consumidores también permanecen fuera del gravamen, según la misma fuente.

- Donald Trump, durante su rueda de prensa.
- Foto: ANDREW LEYDEN / ZUMA / DP / DPA
Los bienes de Canadá y México bajo el T-MEC y textiles de Centroamérica, también quedan al margen. También se mantendrán libres de aranceles libros, donaciones y equipaje acompañado, con el objetivo de "proteger la economía interna" y garantizar que la medida se enfoque en los desequilibrios de pagos internacionales.
Diferencia con anteriores aranceles
Según la Casa Blanca, la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 permite abordar desequilibrios graves en la balanza de pagos mediante recargos sobre importaciones, sin requerir la aprobación del Congreso para cada caso específico.
Esto lo diferencia de aranceles anteriores que se basaban en otras secciones o en acuerdos internacionales, y que enfrentaron obstáculos legales por exceder la autoridad ejecutiva o por no estar directamente vinculados a problemas específicos de pagos internacionales.
Trump ha defendido la medida como parte de su estrategia para reequilibrar las relaciones comerciales y relocalizar la producción en EEUU, asegurando que, pese a las excepciones, los aranceles continuarán incentivando empleos bien remunerados.
Los aranceles globales anteriores fueron anulados por el Supremo cuyo dictamen afecta a la tarifa global base del 10 % a las importaciones extranjeras y los llamados gravámenes "recíprocos" a los socios comerciales de la mayor economía del mundo, junto a aranceles adicionales del 25 % a México y a Canadá para presionar a estos países a frenar el flujo de drogas como el fentanilo a través de sus fronteras hacia EEUU.
También se incluyen las decisiones del republicano de aumentar hasta un 50 % los aranceles a Brasil y la India como represalia por el enjuiciamiento a su aliado, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, y la compra de crudo ruso, respectivamente.
