Centros de datos: sí, pero con una red preparada para crecer

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TRIBUNA LIBRE
Publicado: 25/09/2026 · 06:00
Actualizado: 25/09/2026 · 06:00
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La inteligencia artificial, la computación en la nube y la digitalización están transformando nuestra economía a una velocidad extraordinaria. Pero detrás de ese mundo virtual existe una infraestructura muy física. Los centros de datos necesitan suelo, potencia eléctrica, redes, sistemas de refrigeración, automatización, agua, seguridad y profesionales capaces de diseñar y gestionar todo ese entramado. Son, por tanto, auténticas infraestructuras industriales. Y España tiene ante sí una oportunidad para convertirse en uno de los territorios europeos de referencia para su implantación.

La cuestión no debería ser si queremos o no centros de datos. Los necesitamos para avanzar en digitalización, inteligencia artificial, soberanía tecnológica y competitividad empresarial. El debate debe centrarse en cómo los integramos en nuestro sistema productivo y energético sin generar nuevos cuellos de botella.

Ese es precisamente el escenario que abre el proyecto de Real Decreto sometido por el Gobierno a audiencia pública y que pretende regular los requisitos de sostenibilidad energética, medioambiental, resiliencia y soberanía digital de estas instalaciones.

Conviene recordar que todavía hablamos de un proyecto normativo. Sin embargo, los datos justifican la necesidad de ordenar este crecimiento. Desde finales de 2023 se han concedido a centros de datos más de 6 GW de capacidad de acceso a la red de transporte, a los que se suman alrededor de otros 6 GW en distribución desde 2020.

La capacidad eléctrica es un recurso estratégico. Por ello, tiene sentido establecer criterios que garanticen que la implantación de estas infraestructuras sea compatible con las necesidades de la industria, los hogares y el conjunto del sistema.

El proyecto plantea, entre otras medidas, que los centros de datos con una potencia igual o superior a 1 MW estén sujetos a determinadas obligaciones y que al menos el 80% de su consumo esté respaldado hora a hora por nueva generación renovable.

Compartimos plenamente el objetivo de avanzar hacia centros de datos eficientes y sostenibles. Pero cualquier exigencia debe ser también técnicamente viable y proporcionada. Un objetivo imposible de cumplir no mejora necesariamente la sostenibilidad; puede acabar desplazando inversiones hacia otros países.

Y aquí llegamos al verdadero núcleo del problema: las redes eléctricas. España puede disponer de recursos renovables, suelo, conectividad y talento, pero si no cuenta con capacidad suficiente en las redes, nuevas subestaciones, almacenamiento y puntos de conexión, muchas inversiones sencillamente no podrán materializarse.

La transición energética no consiste únicamente en instalar más megavatios renovables. Debemos ser capaces de transportarlos, almacenarlos y gestionarlos.

Esta cuestión resulta especialmente relevante para la Comunitat Valenciana. Durante los próximos años coexistirán nuevas demandas de potencia asociadas a PowerCo y su ecosistema industrial, la automoción, la electrificación de procesos productivos, la logística, los puertos, el hidrógeno, el almacenamiento energético y los propios centros de datos.

No podemos permitir que una planificación insuficiente nos obligue mañana a elegir entre una gigafactoría, una ampliación industrial o un centro de datos. Debemos plantearnos exactamente lo contrario: qué red eléctrica necesita la Comunitat Valenciana para soportar el crecimiento industrial y tecnológico que aspiramos a tener.

Porque no debemos enfrentar centros de datos e industria tradicional. Ambos forman parte del nuevo modelo productivo. València ya participa, además, de esta transformación. En Vara de Quart se encuentra en construcción el primer centro de datos de la ciudad, con una inversión anunciada de 60 millones de euros y 5 MW de potencia. Es una demostración de que esta realidad ya está llegando a nuestro territorio.

Debemos aprovecharla para integrar estos proyectos dentro del ecosistema económico valenciano. Un centro de datos no debería medirse únicamente por los megavatios que consume. También debemos valorar el empleo cualificado que genera, la ingeniería que contrata, su relación con universidades y centros tecnológicos y su capacidad para atraer empresas y actividad digital.

Y aquí conviene recordar algo que con frecuencia pasa desapercibido. La transformación digital suele asociarse al software, los algoritmos y los datos, pero sin la ingeniería industrial que diseña, integra y opera las infraestructuras físicas que los soportan, esa transformación simplemente no sería posible. Detrás de cada centro de datos hay ingenieros industriales diseñando instalaciones eléctricas, sistemas de climatización y refrigeración, automatización, seguridad, eficiencia energética y continuidad de suministro. Son los profesionales que convierten una oportunidad tecnológica en una infraestructura fiable, segura y sostenible.

Desde la ingeniería podemos, además, contribuir a que estas infraestructuras formen parte de la solución. El almacenamiento energético, la gestión inteligente de la demanda, el autoconsumo renovable, la refrigeración eficiente o el aprovechamiento del calor residual pueden mejorar notablemente su integración en el sistema.

Porque el reto energético de las próximas décadas no será solamente producir más electricidad. Será decidir cómo, cuándo y dónde la utilizamos. La Comunitat Valenciana tiene industria, puerto, logística, empresas tecnológicas, universidades y talento. Los centros de datos pueden convertirse en una pieza más de ese nuevo mapa industrial y tecnológico, pero necesitamos anticiparnos con redes suficientes, almacenamiento, agilidad administrativa y planificación energética.

Los centros de datos no son el problema. El verdadero problema sería querer atraerlos sin haber planificado previamente cómo vamos a suministrarles energía, haciendo competir por una capacidad eléctrica escasa a las inversiones que deberían ayudarnos a crecer.

Digitalización sí. Centros de datos, también. Pero con ingeniería, planificación y una red preparada para el futuro.

Daniel Javaloyas es decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana (COIICV)

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