Este gobierno nos ha llevado a la “destrucción creativa" y está incapacitado para realizar las reformas estructurales necesarias apara abordar un cambio de tendencia. Por ello sostengo que de cohete económico nadad de nada, más bien cachirulo. Pero no un cachirulo como los que nos construían nuestros abuelos, con caña fina, papel de seda e hilo de palomar, no no no, cachirulos de los chinos, de plástico y que cuando los vuelas te capotan y te sacan un ojo.
No estoy refiriéndome a aquel cohete de Yolanda Díaz al que se iban a subir todos los ricos y poderosos del mundo para escapar del planeta Tierra cuando nos vinieran mal dadas, ojalá fuera tan sencillo como eso, me estoy refiriendo, o mejor, me voy a referir al cohete económico que desde la Moncloa nos dicen que se ha convertido la economía española.
Estas líneas están dedicadas, o más bien, se las brindo a ese 30% de ciudadanos que pase lo que pase votan al socialismo. ¿Y por qué? Mi intención no es otra que la de instruir, entiéndase como orientar, a ese grupo con el propósito de lubricar su capacidad de elección y contextualizar sus decisiones, personales por supuesto, con la coyuntura actual de nuestra democracia.
Como parece que los inacabables casos de corrupción que afectan a P.S., a su mujer, hermano, su partido, su gobierno, sus cloacas, sus fiscales generales, etc, y además la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la inflación, la falta de presupuestos, la draconiana política fiscal de Hacienda con los impuestos, etc. no son motivos suficientes para provocar una reacción trataré de arrojar alguna luz a la oscuridad que les rodea.
Quiero centrar este artículo en la definición de P.S. de "cohete económico" para referirse a la economía española y para ello no hay más que fijarse y analizar una serie de indicadores, datos y señales que nos ofrece el día a día de ese cohete económico.
En primer lugar les animo a que se fijen en la productividad de nuestro cohete, que aproximadamente es un 15% inferior a la media europea, si digo media europea, y un 36% menor que la alemana.
Otro factor a observar es que no existe aumento de riqueza derivado del sector inmobiliario, totalmente paralizado por las políticas sectarias aplicadas, severas normativas excluyentes e incremento exponencial de impuestos que paralizan la actividad inmobiliaria, pero también la industrial, empresarial y comercial.
Fijémonos también en un Mercado Laboral absolutamente estancado y precario con un peligroso y perverso incremento del sector público. Solo registra un incremento de las contrataciones el sector servicios con un proporcional aumento de la precariedad. Un sector industrial con las contrataciones ralentizadas así como los despidos, lo que indica temor por parte de los empleadores y una desaceleración de la actividad económica. También se observa que las pequeñas empresas están despidiendo trabajadores, lo que confirma la desaceleración.
Mientras tanto la confianza del consumidor está por los suelos, las quiebras empresariales (cierre de empresas) alcanzan su nivel más alto, los márgenes de beneficios se ven comprimidos y la industria de manufacturas está estancada en el mejor de los casos a la vez que, simultáneamente la inflación no se modera y continua alejada de las previsiones del Gobierno y de Europa, debido a unos obstáculos económicos y normativos innecesarios y desacertados.
Todo esto nos lleva a suponer o conjeturar una economía, un cohete, inestable e incierto ya que percibimos señales económicas contradictorias incrementadas por los problemas con los datos (son cambiados e interpretados en función de los intereses del Gobierno, modificando las métricas a su antojo, los cambios en las políticas fiscales (que no permiten planificar a futuro), etc. nos conducen a unas proyecciones (ni predicciones ni previsiones) sobre la economía absolutamente catastróficas.
Se observa un peligroso incremento de las distorsiones en la economía, sobre todo entre las empresas en general y el resto de corporaciones influyentes y con conexiones políticas (Defensa, SEPI, etc.).
Nuestras empresas, y por ende, nuestra economía han demostrado a lo largo del tiempo una enorme resiliencia ante la ofensiva normativa (Agenda 2030, impuestos, normativas ideologizadas...), arancelaria, etc., recurriendo a ingeniosas maniobras empresariales (adelanto de inventario, ajustes en cadena de suministros...), pero la evolución de la tendencia a incrementar las relaciones comerciales entre europeos y otros países nos pueden dejar fuera por falta de competitividad. Hace mucho tiempo que perdimos la ventaja competitiva.
Como decía antes, una industria manufacturera que pierde dinamismo y fuelle es, más que una señal, un indicador de la deficiente salud general de nuestro cohete económico, en gran parte atribuible a la inexistencia de una política industrial, nacional y autonómica, que provoca consecuencias costosas y resultados ineficientes. Cualquier beneficio logrado por las empresas ha sido borrado por la draconiana política, errática y compleja, impositiva.
Este gobierno ha conseguido la desaparición del libre mercado con su intervención obsesiva en todos los sectores de la economía y todo ello con el objetivo de engordar el corporativismo estatal... pero, ¿qué futuro le espera al corporativismo estatal, colonizado, intervenido, inflado, sin talento ni innovación, únicamente basado en el BOE y el presupuesto (que no existe desde hace unos años), cuando se acabe el flujo de dinero? Campeones nacionales subvencionados ja ja ja... no hay nuevos actores para este cohete económico, al margen de la mano abierta a la inmigración irregular, que, con una ausencia de nuevas inversiones extranjeras y retirada de las que ya se habían sustanciado por miedo a las erráticas normativas fiscales, confirman un presente catastrófico y un futuro aterrador.
Por ir concluyendo diré que cualquiera de estas señales económicas, por si solas, ya suponen un problema importante pero, juntas, representan un fracaso estrepitoso y una catástrofe sin precedentes que nos llevan, sin remisión, a la ruina, la quiebra y la insolvencia como nación y a la miseria como españoles.
Este gobierno nos ha llevado a la "destrucción creativa" y está incapacitado para realizar las reformas estructurales necesarias apara abordar un cambio de tendencia. Por ello sostengo que de cohete económico nadad de nada, más bien cachirulo. Pero no un cachirulo como los que nos construían nuestros abuelos, con caña fina, papel de seda e hilo de palomar, no no no, cachirulos de los chinos, de plástico y que cuando los vuelas te capotan y te sacan un ojo.
Por todo ello, las próximas elecciones, si finalmente llegan a celebrarse, serán transcendentales, así que me atrevo a pedir a ese 30% que pase lo que pase vota al socialismo que ese día, si llega, se queden en casa, o vayan a la playa, o al campo, pero que no voten, por el bien de sus hijos en primer lugar, por el bien de los nuestros en segundo lugar y por el bien de la nación en tercer lugar, porque es la última oportunidad de que disponemos para que la historia no se repita.
Ricardo Romero es especialista en estrategia de impacto y gestión empresarial