Opinión

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El tamaño sí importa

Publicado: 09/01/2026 ·06:00
Actualizado: 09/01/2026 · 06:00
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Los apasionados de ese concepto tan peculiar que es el alicantinismo tienen sobre la mesa una paradoja que merece ser estudiada en profundidad: una de las provincias más pobladas de España se sitúa a la cola de los principales indicadores de riqueza del país. Esta relación inversamente proporcional entre población y bienestar es síntoma de problemas estructurales que conviene analizar para determinar sus causas e impulsar soluciones que permitan corregirlos.

 

El crecimiento demográfico de la provincia es constante. Ha superado el umbral de los dos millones de habitantes y, según el último dato del Instituto Nacional de Estadística, es la cuarta provincia por número de residentes. Solo queda por detrás de Madrid, Barcelona y Valencia. La lógica invita a pensar que en este aumento poblacional influyen las condiciones de vida. Es decir, que la gente fija su residencia en lugares donde se vive bien, entendiendo este concepto como sinónimo de buena situación económica y abundancia de oportunidades de crecimiento. Sin embargo, los datos de la provincia contradicen este razonamiento.

 

Resulta especialmente significativa, en este sentido, la labor que desarrolla el Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante (Ineca). Sus informes periódicos alertan sobre la realidad del territorio, tanto por la contundencia de las cifras como por la persistente reclamación de transformaciones que acompaña a los datos presentados.

 

Un primer ejemplo representativo es el de la renta disponible -el ingreso neto de los hogares-, que en la provincia se sitúa un 15% por debajo de la media nacional. La cuarta provincia más poblada figura en la posición número 36 en nivel de renta, o en la 40 si se incluyen las provincias vascas y Navarra, que quedan fuera del ranking debido a los privilegios de sus regímenes forales.

 

Más abajo aún hay que descender para localizar a la provincia en otro de los principales indicadores de riqueza y calidad de vida: el PIB per cápita. Alicante ocupa el puesto número 42, con un valor de 23.507 euros frente a los 30.976 euros de media en España. Es un 24,1% menos. Y lo que resulta más preocupante: a principios de siglo, Alicante se situaba en el puesto 27. No era, ni mucho menos, un escenario ideal, pero revela el progresivo deterioro de la economía provincial en apenas dos décadas.

 

Si el nivel de riqueza de la provincia no guarda coherencia con sus cifras de población, sí lo hace respecto a otro indicador clave: el tamaño de las empresas. Alicante ocupa el puesto 34 en esta clasificación, encabezada precisamente por las provincias más pobladas, Madrid y Barcelona. Por detrás de ellas tampoco aparece Valencia, lo que dice bien poco del conjunto regional. En su lugar figuran Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra.

 

El número medio de trabajadores por empresa en la provincia es de 9, frente a los 12 de un país que ya presenta como problema un tamaño empresarial inferior al de las economías de su entorno. Los expertos -comenzando por el Banco de España- señalan que el reducido tamaño de las empresas lastra el crecimiento económico, al limitar su capacidad de financiación, la inversión en innovación y la internacionalización. Resulta básico, por tanto, favorecer el aumento del tamaño empresarial y promover la profesionalización de un ecosistema de pymes anclado en estructuras familiares, donde a menudo prima situar al pariente al frente del negocio antes que al mejor candidato.

 

El primer paso para avanzar hacia empresas de mayor tamaño es impulsar la industria. Así lo reflejan unos datos muy reveladores: el número medio de empleados en el sector industrial de la provincia es de 14,45, cinco por encima de la media. Alicante, al igual que el conjunto de la Comunidad Valenciana, necesita potenciar su tejido industrial para reducir su excesiva especialización en el sector servicios, donde predominan las pequeñas empresas y la generación de empleo por negocio es menor.

 

Vivimos en la era del big data, en la que la ingente cantidad de información disponible resulta clave para la toma de decisiones. En este caso, los datos son más que contundentes y obligan a diseñar políticas que permitan a las empresas encontrar condiciones favorables para ganar tamaño e incidir así en el crecimiento económico y el bienestar. Para que, lejos de tópicos provincianos, el territorio en el que residen ya 2.030.037 almas pueda aspirar realmente a ser la millor terreta del món.

 

Juan Enrique Ruiz es periodista y profesor de Historia.

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