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VALS PARA HORMIGAS

Preguntas Pascuales

Publicado: 01/04/2026 · 06:00
Actualizado: 01/04/2026 · 06:00
  • Archivo - Mazón en imagen de archivo
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Llega la Semana Santa para todos los demás, ya que en el Mediterráneo hemos elegido celebrar la de Pascua, y con tanta espiritualidad uno vuelve a las preguntas metafísicas. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué me he perdido tan lejos del primer concierto de Rosalía en Madrid? Y sobre todo, una mucho más mundana. ¿Dónde habrá ido de vacaciones, si es que se las ha cogido, Carlos Mazón? En serio que la primavera debe de estar ejerciendo un poderoso y asténico influjo sobre mí, porque me encuentro dándole vueltas a esto. Después de que la jueza de Catarroja le haya negado su personación en la causa de la dana, y dado que de esos asuntos se estarán encargando sus abogados, entiendo que el expresident se tomará un descanso de su desenfrenada rutina entre despachos. ¿Dónde acude a relajarse alguien que siente en la nuca el aliento de la justicia? Alguien, además, que solo acude a su escaño en las Cortes valencianas cuando considera que se ha enfriado y no debe de quemarle tanto. ¿Escapará de la masiva llegada de turistas a la Comunidad Valenciana? ¿Preferirá el mar a la montaña, la paz rural al trasiego urbano, los largos recorridos en avión a una corta escapada por la Península? Descarto, por obvia, la peligrosa opción de los países árabes, incluida la jordana Petra, por donde ahora mismo no transita ni el padre de Indiana Jones. También la trillada Nueva York, donde le pueden reconocer tres de cada cuatro transeúntes de Times Square. ¿Dónde va alguien a quien cualquiera puede estamparle el nombre de El Ventorro en la cara? Tras perder bastante tiempo en divagaciones, me decanto por una de las repúblicas bálticas. O Soria. A saber.

Con la tontería, sospecho que he jugado a juegos peores que este de imaginar las vacaciones ajenas. Puede servir, por ejemplo, para aislarse durante las interminables búsquedas de aparcamiento en estas fechas de marabuntas. El verano está mucho más compartimentado por quincenas o semanas. Mucho más ahora que los precios del combustible nos sobrevuelan como los cazas estadounidenses que no pueden repostar casi en ninguna de las bases de las que antes disfrutaban en Europa. Pero la Semana Santa es una, grande e irrenunciable. Y los residentes nacionales están todos en la costa, reacomodando el nivel del mar con su ingente masa molecular. Inventar los posibles destinos de otros famosos puede ayudar a añadir algo de pólvora lúdica, como de traca de boda, a los interminables pases de las películas eternas de este momento. Quo vadis?, La túnica sagrada, La historia más grande jamás contada. Como cada año, la única que les recomiendo revisar, o descubrir, es Espartaco. También les recomendaría Los jueves milagro, Milagro en Milán, Simón del desierto o La última tentación de Cristo. Pero, por lo que sea, esas nunca las programan.

En cualquier caso, si no les convence mi propuesta y prefieren salir de procesión, les recuerdo que los servicios meteorológicos anuncian buen tiempo. Para esta semana, por supuesto, falta saber aún si los periféricos mediterráneos podremos disfrutar de la que viene. Cuando todos se hayan ido. Cuando podamos volver a encontrar un sitio libre para el coche o una mesa disponible en las terrazas. Cuando nos calcemos las zapatillas para esa entrada real en la primavera alicantina que es la romería de la Santa Faz. Cuando, en definitiva, podamos perder el tiempo en trazar una ruta de vacaciones para Mazón. ¿Y Túnez? No, no creo que África vaya a ser su elección final. 

@Faroimpostor

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