VALÈNCIA. La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de la plataforma Sumar, Yolanda Díaz, despejó este viernes la incógnita acerca de su participación en actos de campaña de las elecciones autonómicas y locales. Una decisión compleja ante el dilema que la referente de izquierdas tenía ante sí después de las discrepancias manifestadas con Unidas Podemos, la formación a la que representa en el Gobierno de España.
En este sentido, las simpatías de Díaz y de su plataforma han estado más próximas en los últimos tiempos a fuerzas políticas como Más País, Más Madrid o Compromís, entre otras, las cuales han mostrado sus reticencias -cuando no directamente su rechazo- a acercamientos con Unidas Podemos especialmente en comicios autonómicos y en las grandes ciudades.
Es por ello que la gran pregunta en esta campaña dentro de la izquierda es a quién respaldaría Yolanda Díaz, toda vez que las citadas fuerzas concurren por separado a las elecciones. Un apoyo explícito de la vicepresidenta del Gobierno a los candidatos de partidos como Compromís, sería motivo de enfado más que justificado por parte de Unides Podem, dado que también se examinan antes las urnas. De la misma manera, la líder de Sumar sintoniza en muchos casos mejor con candidatos o siglas que rivalizan con la formación morada y que, además, la han apoyado en el lanzamiento de su plataforma. Es el caso del alcalde de València, Joan Ribó (Compromís), que estuvo presente en su puesta de largo semanas atrás.
Con este escenario, la vicepresidenta tenía el reto de contentar a todos y, tras su anuncio de este viernes, puede decirse que parece que lo ha conseguido. O, al menos, el plan resultado tiene el mérito de no humillar a nadie; aunque para ello tenga que hacer un ejercicio de funambulismo político que, a la hora de ejecutar, resulte raro.