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El azulejo agrava su caída libre y la producción sigue cayendo un 24%: abril fue un espejismo

5/08/2023 - 

CASTELLÓ. La crisis del sector del azulejo sigue sin dar un respiro y agrava el complicado momento por el que atraviesa la industria, que cerró un primer semestre del año 2023 con una merma importantísima en los niveles de producción. Muestra de los problemas que asfixian a un tejido productivo que ha experimentado una considerable caída de la demanda en los últimos meses.

Así lo muestran los registros del Índice de Producción Industrial (IPI) recogido por el Portal Estadístic de la Generalitat Valenciana referentes al mes de junio, según los cuales la producción de baldosa cerámica cayó casi un 24% (23,9%) respecto al mismo mes del año pasado. Este índice, que mide la cantidad de material fabricado por la industria azulejera -con especial implantación en la provincia de Castellón- evidencia que la producción sigue sin levantar cabeza.

Y es que la producción azulejera lleva más de un año en caída libre: desde abril de 2022 se ha anotado contracciones de hasta el 32% con la excepción de abril de este año, cuando una discreta subida del 2,8% hizo pensar que el sector había encontrado algo de estabilidad en su mala coyuntura. Pero los datos desde entonces han demostrado que fue tan solo un espejismo: mayo y junio han vuelto a registrar un hundimiento muy importante. En mayo ya fue del 24,2% y en junio, se mantiene en el 23,9%.

En lo que llevamos de año, la variación también es muy negativa con una reducción del 15,7% en los niveles de producción de baldosa cerámica. Unos datos que no hacen más que confirmar la caída de demanda experimentada en el sector, que temía que lo que inicialmente fue una crisis energética por la escalada del precio del gas desembocara finalmente en una crisis de demanda, como está ocurriendo tal como demuestran mes tras mes los indicadores.

Sin ir más lejos, los últimos datos ofrecidos sobre exportación de azulejo revelan una bajada de casi el 10% interanual. Y eso si se tiene en cuenta el valor del material vendido, porque si se atiende a la cantidad de material (en metros cuadrados), el sector exportó durante los primeros cuatro meses de este año un 21% menos que en 2022. Y los próximos tiempos se ven con incertidumbre.

A la espera de unas ayudas del Gobierno central que se tramitan con mucha lentitud y a las que muchas empresas no podrán optar -según denuncia el sector-, la vista a sectores esenciales de los que depende el azulejo, como la construcción, no es muy halagüeña. Así la construcción, sobre todo del mercado residencial, proyecta un estancamiento el año que viene. Una previsión que podría afectar negativamente a la revitalización de la demanda que necesita la industria cerámica para sortear el bache.

Paros más extensos

Ahora, el precio del gas se ha moderado respecto al verano pasado pero lo que inicialmente fueron crisis de suministros de materias primas y más tarde se tradujo en una crisis energética e inflacionaria, finalmente se constituyeron en una crisis de demanda que es la que ahora fuerza a las compañías a parar la producción durante más tiempo que antes por la merma en los pedidos. 

En ese sentido, lo normal es que las compañías azulejeras aprovechen el mes de agosto y las vacaciones de la plantilla para para detener el funcionamiento de hornos en las fábricas y realizar las tareas de mantenimiento. Pero la merma de pedidos ha hecho que muchas se vean obligadas a ampliar el período de los paros por segundo verano consecutivo.

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