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RELATO EN PRIMERA PERSONA DE LAS UNIDADES DE CUIDADOS INTENSIVOS Y NEUMOLOGÍA DEL HOSPITAL GENERAL

"Ha sido muy duro, todo el hospital se dedicó al covid... y aún no se ha acabado"

24/05/2020 - 

CASTELLÓ. "Ha sido muy duro. Por suerte nos dio cierto tiempo a prepararnos, viendo lo que pasaba en otras zonas de España, pero ha sido muy duro". Es la primera reflexión que le viene a la cabeza a Xavier Guasch, el jefe clínico de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General de Castelló, acerca del coronavirus, la plaga que ha sumido al centro de referencia en la provincia, y al resto de toda España, en una vorágine sanitaria inédita hasta el momento. 

No en vano, "todo el hospital se convirtió en un hospital covid", recuerda. Hasta tal punto que la UCI tuvo que fagocitar dependencias cercanas para dar respuesta a las necesidades que le acechaban. Reanimación, URPA (Unidad de Reanimación Post Anestésica), Endoscopias y CMA (Cirugía Mayor Ambulatoria) son las áreas que se habilitaron (esta última todavía lo está) para atender a los enfermos de la covid-19. Gracias a ello, la UCI pasó de contar con 21 camas a disponer de 38. De ellas, en el momento de máxima ocupación llegaron a coincidir 28 pacientes covid y 5 de otras dolencias. En un momento dado, solo hubo cinco camas vacías.

Algo parecido sucedió con el área de Neumología, la doctora jefa de este servicio, Marga Marín, recuerda cómo "la primera semana fue caótica, pero después ya se habilitó de personal". Con ello, el servicio, que habitualmente ocupa la sexta planta del General, también se expandió por el centro, hasta gestionar "dos plantas enteras". Además, también ha prestado servicios de apoyo respiratorio no invasivo al resto de pacientes del hospital, en un ejercicio coordinado por Medicina Interna.

Ahora, ya más calmada y con tan solo unos pacientes en observación, a Marín no se le olvidan los inicios: "Fue de infarto. Fue un tsunami que nos llegó de repente. A partir del 12 de marzo, cuando tuvimos el primer caso en Neumología, el virus obligó a la readaptación de todo el servicio y a cambiar todos nuestros esquemas mentales. Y todo esto solo se ha conseguido gracias a que todo el equipo ha colaborado de forma extraordinaria". 

Más del doble de personal

Y es que no ha sido cuestión de suerte que se haya respondido de forma eficaz ante la pandemia. La gestión sanitaria ha actuado como freno a una plaga que se extendió de forma vertiginosa y ante la que se reaccionó inmediatamente. Por ejemplo, con la habilitación de personal sanitario. Alrededor de un centenar de efectivos conforman habitualmente el equipo de la UCI del General; en estos dos meses llegaron a ser "más de 250, entre enfermeras, médicos, auxiliares, personal de limpieza, celadores...", recuerda Guasch. 

Personal que llegó de otros departamentos, como Anestesia, UCI pediátrica o SAMU (por citar algunas áreas de procedencia de los médicos), pero que también ha sido contratado ex profeso para enfrentarse a los retos que diariamente ha planteado el Sars-Cov2. "Seguramente el principio, cuando llegaba muchísima gente, en una situación muy mala, y muchos de los cuales lamentablemente fallecieron... fue lo más duro", recuerda el responsable de la UCI castellonense. 

En aquellos inicios, justo coincidiendo con el boom de la pandemia, el servicio de Neumología se encontraba revisando la gran cantidad de casos graves de gripe A que se registraron en invierno. Esa labor quedó pospuesta debido a la emergencia sanitaria, y ahora toca revisar las secuelas que tendrán quienes han superado la covid-19. Se trata, sobre todo, de "problemas de embolia y fibrosis pulmonar, según los estudios de los países que van por delante", apunta Marín.

De todas las edades y con secuelas muy importantes

No en vano, aunque, "en general, era gente mayor", entre los pacientes de la UCI había "de todas las edades, desde 30 años hasta alrededor de 80", señala Guasch, quien recalca además lo duro que ha sido, para todos los que lo han logrado, superar la enfermedad: "La estancia en la UCI, la situación de gravedad, se prolonga mucho, entre 20 y 40 días en la mayoría de los casos", y esto conlleva repercusiones importantes: "Después necesitan semanas o meses de rehabilitación; solo sedarte durante dos o tres semanas tiene consecuencias brutales... y a ello se suma además la infección, que es muy grave".

Y es que, para todos aquellos a los que les han quedado secuelas "no hay un tratamiento que funcione siempre", apunta la jefa de Neumología. Los primeros estudios ya están avanzando que las fibrosis que se derivan del nuevo coronavirus "serán diferentes a las que conocemos hasta ahora", que son tratadas precisamente por este área de la medicina. "Necesitamos un tratamiento específico", concluye al respecto Marín. 

Por todo ello ambos piden no lanzar las campanas al vuelo y mantener las recomendaciones de las autoridades sanitarias, como la distancia social. "Esto aún no se ha acabado. Menos del 3% de la población castellonense ha pasado la infección. Eso significa que, como mínimo, el 97% está expuesto a sufrirla, y eso suponiendo que ese 3% haya desarrollado anticuerpos suficientes como para quedar inmunizado", remarca el responsable de Cuidados Intensivos en el hospital castellonense. 

Respecto al rebrote que muchos apuntan como probable para el próximo otoño, Guasch no tiene tan claro que el peligro no esté más cerca en el tiempo: "Todavía sabemos muy poco sobre el virus; como estamos viendo estos días en Sudamérica, no está tan claro que el calor reduzca su incidencia. Al final, lo único que se ha demostrado útil de verdad ha sido el confinamiento". 

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