POR FAVOR, PERDÓN Y GRACIAS / OPINIÓN

A las niñas sí les gusta la ciencia

11/02/2021 - 

La vocación de cada persona no es innata. Se descubre y se construye a lo largo de nuestra existencia en un camino donde influyen muchos aspectos como la familia o la educación y al que se suman las aspiraciones y los sueños personales. Sueños que me niego a admitir que para muchas niñas y mujeres de todo el mundo no pasan por la ciencia, aunque los datos reflejen otra cosa. 

Todavía las mujeres somos un porcentaje ínfimo en los ámbitos científicos y tecnológicos, sectores profesionales con necesidad de perfiles eclécticos en los que las mujeres no pueden quedarse fuera sino ser, precisamente, imprescindibles. También es cierto que queda mucho trabajo por hacer para que las niñas de todo el mundo se inclinen por las mismas oportunidades que sus compañeros. No se entiende que siendo el número de mujeres universitarias ligeramente superior al de los hombres, ellas se decidan muchísimo menos por las carreras denominadas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas en sus siglas en inglés). 

Puedo poner por ejemplo mi experiencia de no hace tantos años. Mi clase en la universidad, con un número aproximado de 80 estudiantes, se dividía básicamente entre unos 70 hombres y unas 10 mujeres. Éramos ese poco más del 10% testimonial que además era tratado como tal. El mundo de la ingeniería civil nunca fue un camino de rosas para las mujeres. En fin, eso da para otro artículo.

Solo el 28 '5% de las carreras STEM son ocupadas por mujeres. Los datos siguen reflejando la feminización de sectores como las profesiones dedicadas a los cuidados donde las mujeres estamos sobrerrepresentadas. Solo este curso 2020/2021, según las nuevas matriculaciones universitarias en grados en España, se han apuntado 172.509 nuevos alumnos a las ramas de ingenierías mientras las alumnas matriculadas llegan a 57.943. Las cifras dan prácticamente la vuelta cuando comprobamos las ramas relacionadas con la salud y el bienestar con 177.353 matriculadas y 72.985 matriculados. 

Esos datos nos llevan a una pregunta muy evidente ¿qué estamos haciendo mal? Un estudio publicado en la revista Science en 2017 apunta que en el proceso de aprendizaje y la percepción sobre la ciencia de los niños y las niñas apenas se aprecian diferencias hasta los 6 años. A partir de esa edad ellas empiezan a creer que las ciencias son más complicadas o que no son para ellas. Y aquí tenemos la primera clave. 

La educación en igualdad para despertar las vocaciones sin estereotipos desde las edades más tempranas es esencial, abrir la ventana de oportunidades a las niñas y fomentar las vocaciones tecnológicas y científicas, trabajar para despertarlas, pero sobre todo, no difuminar el camino. La educación juega un papel imprescindible en la deconstrucción de los estereotipos para que no influyan en las vocaciones. Las niñas también quieren mirar las estrellas por un telescopio y los niños cocinar o maquillar. Deconstruyamos las normas establecidas, empoderemos a las niñas, abramos los caminos para que ellas se abracen a estas ramas llenas de oportunidades y que los estereotipos no pesen en sus decisiones.

La segunda clave: es fundamental dar visibilidad a referentes femeninos, mujeres brillantes que cayeron en el olvido como denunciaba hace poco la campaña publicitaria No More Matildas. Les debemos a esas mujeres invisibilizadas convertirlas en referentes. Y se lo debemos a las niñas de hoy para que no se queden fuera, para que la sociedad tampoco se quede sin las grandes aportaciones de nuestras niñas. 

Y la última, mejorar como sociedad. Vemos como desde hace unos años la lucha feminista ha ido calando y consiguiendo ser un motor de cambio social como no pasaba desde hacía años. A pesar de ello queda mucho por hacer, por lograr, mucho por madurar. Se lo debemos a esas niñas que quieren erradicar pandemias como la que estamos viviendo, a las que quieren ganarle la partida al cáncer o, simplemente, a las que quieren disminuir el consumo de combustible (y así las emisiones de CO2) de los aviones investigando materiales más ligeros para el fuselaje. 

Dejémoslas que les guste la ciencia.

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