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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

Gobernanza de producto, un valor añadido no visible para el cliente pero imprescindible

17/06/2020 - 

ALICANTE. Siempre que empiezo un artículo para esta sección me pregunto si realmente el inversor está desnudo y si no tiene posibilidades de estar menos expuesto a la incertidumbre del mercado financiero. Desde la implantación y aplicación de la normativa MiFID II, se ha conseguido que el inversor minorista o no cualificado pueda acceder a un entorno donde sus intereses están más protegidos y poder así, acceder a servicios de inversión con una mayor confianza y tranquilidad.

Confeccionar una cartera de inversión va más allá de recomendar una serie de productos financieros ponderados; también implica un trabajo muy serio y regulado para que las posibilidades de alcanzar los objetivos financieros sean las más altas posibles. Por ello un paso muy relevante dentro de la normativa se dio con la gobernanza de productos (Directrices ESMA 5/2/2018) que permitió un reforzamiento de la protección del inversor a nivel de los productos financieros.

A la hora de confeccionar una recomendación, los asesores financieros registrados tenemos que ceñirnos a lo dispuesto en nuestro manual de Procedimiento de Nuevos Productos, donde se especifica lo que tenemos que hacer para aprobar los nuevos productos y servicios. Entre algunas de las funciones están las siguientes:

  • Recabar del productor la información sobre el diseño del producto.
  • Comprender las características del producto en sí (complejidad, costes estructura de gastos, perfil de riesgo, rentabilidad, liquidez, carácter innovador).
  • Evaluar la compatibilidad de los productos con las necesidades de los clientes a los que se proporciona el servicio de asesoramiento, teniendo en cuenta el mercado y el objetivo definido.
  • Asegurar que los productos solo sean recomendados en interés de los clientes.

Aparte la entidad, a través de su función de cumplimento normativo, supervisará la revisión periódica de los mecanismos de gobernanza de los productos. Con el fin de detectar cualquier riesgo de incumplimiento de las obligaciones establecidas.

Los beneficios para el cliente son interesantes. El asesor pone a su disposición un trabajo previo de selección de productos, así el cliente se ahorra el trabajo y la responsabilidad de escoger entre el gran número de productos disponibles en el mercado. Y además, contará con revisiones periódicas del producto durante el tiempo de permanencia en su cartera.


Y, ¿por qué tanta preocupación por la gobernanza de productos? Sencillamente para devolverle la confianza a los inversores. En tiempos pre-MiFID se dieron numerosos casos de recomendaciones de productos, por parte de las entidades y de los distribuidores, que atendían primero sus propios intereses y que claramente fueron en contra del patrimonio del cliente. No queda tan lejos en nuestra memoria, las famosas cuotas participativas, las preferentes, fondos inmobiliarios y otros productos similares que se comercializaron con otro fin que atender las necesidades e intereses del cliente.

Me pareció interesante abordar este tema por la cantidad de nuevos productos que están apareciendo en el mercado y que proponen nuevas formas de inversión muy convincentes. La gobernanza de productos establecerá qué categoría de clientes debería tener acceso a estos productos.

Identificando megatendencias

Como ejemplo de productos, muchas gestoras -Pictet, Lyxor, Andbank WM...-, han lanzado fondos de inversión y de ETFs muy interesantes, que persiguen identificar las megatendencias que vamos a ver en el futuro y generar valor para el cliente, aunque no siempre de forma inmediata. Mi primer acercamiento en 2010 a este concepto, fue con el libro de Lars Tvede 'Supertrends' ISBN-13: 978-0470710142. En él, el autor recoge el creciente papel de la tecnología en temas  relacionados con la población, globalización, innovación y medio ambiente. Y cómo el inversor puede aprovechar estas situaciones (www.supertrends.com).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) incluye en sus predicciones una posible recaída en el tercer trimestre de 2020. Sin embargo, el inversor puede buscar generación de valor a través de nuevas ideas.

Las épocas de crisis crean incertidumbre que nos lleva a cambios muchas veces disruptivas en nuestro día a día. Estos cambios se manifiestan a medio y largo plazo. Y, el catalizador de este proceso, es indudablemente el avance y la disrupción tecnológica.

La paralización de la economía a nivel global provocado por la covid-19 ha acelerado estas necesidades de transformación o implicando megatendencias. Lo que busca el inversor es posicionarse apoyándose en expectativas futuras. Lo cuál no está exento de riesgo. Siendo así, no recomendable para perfiles de inversores conservadores o moderados.


La inclusión de estos tipos de producto especializados en megatendencias dentro de  las carteras de inversión, se debe realizar con cuidado por las características que presentan. Los asesores financieros le indicará la manera hacerlo conforme a su categoría y su perfil de riesgo, bien como un componente core o satélite más en su cartera, o bien a través de algún fondo de inversión que ya contemple este tipo de inversión.

René Bauch es asesor financiero de la EAF alicantina gCapital Wealth Management. Puede contactar con el autor para solventar cualquier duda en bauch.rene@gcapital.es. 

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