X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información

la infrafinanciación queda en un segundo plano

La tensión territorial, el federalismo y Vox acaparan el discurso del Botànic II el Día de la Constitución

7/12/2019 - 

ALICANTE. En el quinto año que el Consell celebra el Día de la Constitución en la capital alicantina, en el Teatro Principal, tanto el president de la Generalitat, Ximo Puig, como la vicepresidenta Mónica Oltra apelaron a la Constitución de 1978 como refugio y santuario contra el auge de Vox y la tensión territorial por la situación en Catalunya, aunque de diferente forma y con mucho mensaje implícito. Eso sí, bastante explícito resultó Puig, que fue más allá al abrir el melón federal y apuntar a que la solución para "contener el secesionismo y el centralismo" es ese Estado federal, una parte del discurso que incomodó al presidente de la Diputación de Alicante Carlos Mazón, que evitó aplaudir y que posteriormente trasladó su disconformidad al president. Asimismo, durante la gala también estuvieron presentes la infrafinanciación y la situación vivida en la Vega Baja con la DANA, aunque en mucha menos medida de la esperada. 

Precisamente tras una breve introducción de Oltra, quien dirigía el acto, actuaron los dos grupos que representan el Canto de la Pasión de Orihuela, declarado recientemente Bien de Interés Cultural (BIC), uno de los pocos guiños hacia la Vega Baja durante la celebración. De hecho, el president Puig pasó de forma tangencial por la infrafinanciación autonómica. Si en el discurso de 2018, cuando la Constitución cumplía 40 años, pedía un constitucionalismo militante, ante el advenimiento de la extrema derecha por su aviso en Andalucía, esta vez la máxima autoridad del Botànic II pedía una reforma federal del Estado —el pasado año tan sólo habló de forma etérea de una reforma constitucional—, ahora que esta última es la tercera fuerza del país. Fue el elemento que hizo a Mazón trasladarle a Puig sus discrepancias al considerar que eso es "una ocurrencia" que traerá "más barreras y desunión entre los españoles".

Una discrepancias que no hacen más que poner de relieve el momento de inestabilidad política que vive el país. Antes de hacer esa propuesta, en sintonía con la que hizo el PSOE en un comunicado el mismo día, el president quiso poner en valor la CE 1978 porque representa "lo que somos" y va más allá "de los que quieren dividir". La puso como ejemplo de una España "diversa". "En la Constitución del 78 no hay machismo ni desigualdad, es la que acoge migrantes", añadió, indicando que no se puede dejar que se tergiverse el pasado "para repetirlo". Esgrimió que la actual Carta Magna es fruto de una historia de lucha, "como lo fue la Pepa de 1812 o la de la II República. Es una decantación de nuestras diferencias en lo común. En ella caben Miguel Hernández, Rosalía de Castro o Vicent Estellés; culturas diferentes que nos unen". 

Un discurso sobre la diversidad que fue allanando el terreno para la propuesta federal, explicando que "la Constitución es un contrato social que no es estático", que el "destino de los pueblos es avanzar" y que en ella "los derechos tienen que ser efectivos atacando la desigualdad". Por eso, en referencia a Catalunya y a climas de crispación "que son un obstáculo para avanzar", alabó con énfasis el diálogo, poniendo de ejemplo la "receta valenciana" en referencia al Botànic, poniendo en valor el autogobierno, los derechos, y el ejemplo de convivencia de la sociedad valenciana. Apeló al espíritu valenciano desde la época de Jaume I y los más de 700 años de historia de la comunidad: "Hemos sabido conjugar la diversidad, y no es fácil en un territorio tan largo y con dos lenguas". Pidió huir de maximalismos y prejuicios "porque con eso no se puede gobernar" e hizo un alegato a favor del patrimonio cultural de los diferentes municipios valencianos y españoles. 

Por último, y siguiendo con su propuesta, señaló que además de la reforma federal, el Senado "debe empezar a funcionar como una cámara territorial e impulsar herramientas federalizantes porque abre esa posibilidad", exigiendo pasos claros con el feminismo, políticas públicas contra la desigualdad, "pues no todo vale en el capitalismo", protección a los migrantes y una apuesta decidida de actuaciones contra el cambio climático: "Tenemos que ser la última generación que causó el cambio climático y la primera que empezó a luchar contra él". 

Por su parte, la vicepresidenta Oltra empezó su discurso recordando un aniversario menos mediático, el de 40 años de gobiernos municipales en democracia, "los primeros después del golpe de 1936". Aunque no habló explícitamente de esa reforma federal, sí que habló de los valores republicanos de libertad, igualdad y fraternidad, lema de la República Francesa, y puso también el enfoque en la diversidad del territorio y la cultura española. "La desigualdad es el origen de los problemas", señaló para romper el relato de culpabilidad de problemas sociales hacia algunos colectivos, dirigiéndose a Vox de forma implícita. Y advirtió sobre deseos centralistas: "No se puede uniformar lo que es naturalmente heterogénero y diverso". Algo que destacó, es lo que impregna la Constitución de 1978 y no "los que la utilizan como bandera para confrontar mediante "símbolos vacíos de significado".

Eso sí, fue Oltra quien hablando de esa diversidad recalcó que dentro de esas diferencias es fundamental igualdad también entre comunidades, en una clara referencia a la infrafinanciación, además de enfatizar en la importancia de que los miembros de una comunidad se sepan pertenecientes a esta, que tienen unos derechos "que garantizan una cohesión". Para finalizar su pequeño speech, utilizó una vez más al poeta oriolano Miguel Hernández, invocando versos de su poema 'Sonreír con la alegre tristeza del olivo', pidiendo alegría, sonrisa y esperanza para abordar el futuro. 

Noticias relacionadas

next