ENTRE LA CITA PREVIA Y EL HORARIO LIMITADO

Los libreros tratan de pasar página: así ha sido el primer día de la desescalada cultural

5/05/2020 - 

CASTELLÓ. Pedir cita previa para comprar un libro es parte de la "nueva normalidad" que se está configurando, al menos en la fase 0 de la desescalada. Es así que muchas librerías han abierto sus puertas este lunes tras seis semanas con las persianas bajadas. La mayoría lo han hecho solo hasta el medio día y con la mitad del personal. El servicio a domicilio se ha mantenido y también la compra online. ¿Que cómo han vivido los libreros este esperado día? Las ganas estaban, pero la incertidumbre por ver qué pasaba también. En efecto, hay quienes han optado por retrasar la apertura hasta la semana que viene, cuando esta nueva normalidad sea más parecida a la que antes había. Es decir, cuando no haga falta pedir número para llevarse un libro a casa. También, espacios como el de la librería Babel de Castelló han tenido que esperar, pese a estar totalmente preparados, por ser su interior de más de 400 metros cuadrados. 

Pero entre los que sí que han podido volver a sus estanterías, a su otra casa, está la librería Noviembre de Benicàssim, que no duda en definir este primer día como "bonito", pero "muy extraño". Lo fue, primero porque sus dueñas, Mónica y Celia, volvieron a reencontrarse con sus clientes, pero además, según cuentan, fue una mañana agotadora. No solo por tener que comprobar que en todo momento las exigencias sanitarias se cumplían- con el hidrogel, las máscaras y las mamparas de por medio-, sino porque a ello se suma el servicio a domicilio. "No esperábamos tantos pedidos, pensábamos que sería más progresivo, pero incluso muchos clientes han llamado para que les guardemos libros. La verdad es que la primera semana no veíamos dónde iba esto. Teníamos cero ingresos, porque no quisimos mantener la venta online. Sabemos que la gente necesitaba los libros en esos momentos, pero era antes la salud que nuestra economía y fue una decisión dolorosa de tomar", aseguran las trabajadoras, que sin embargo creen que ahora hay que fortalecer este servicio más que nunca. Ellas lo harán: "Llevamos pedidos a domicilio sin gastos de envío dentro de Benicàssim y es un servicio que vamos a mantener, ya que entendemos que hay gente que va a preferir seguir comprando desde su domicilio por un largo tiempo".

La librería Plácido Gómez llevaba desde el pasado viernes haciendo tareas internas con la esperanza de poder reabrir. Y tras comunicárselo a sus clientes, llegaron las primeras reservas. El sábado este establecimiento ya tenía seis encargos, pero durante el día de ayer se produjeron diez más. "Sin ser la actividad normal, ni mucho menos, hemos tenido bastante afluencia. Muchos clientes llaman para asegurarse de que tenemos el libro y una vez lo saben, nos piden hora", cuenta su responsable Mauro Gómez, quien reconoce que pese a recibir una buena respuesta, no habían unas expectativas creadas con este tímido regreso a la normalidad. "Llevamos casi dos meses con muy poca caja y teniendo que cubrir gastos. Ha sido muy duro, económicamente un desastre diría. Nos hemos tenido que multiplicar para llegar a todas partes, intentando salvar esta situación con libros a domicilio. Pero somos conscientes de que aún queda mucho por hacer. No nos engañemos, este ha sido el primer paso". 

Otro histórico establecimiento que ha retomado la venta física de libros es Argot. Aunque la librería ya permanecía abierta a través de su zona de papelería, no ha sido hasta este lunes que ha retomado su completa actividad, eso sí, solo con su gerente Juan Vicente Centelles al frente. "Han venido unas 30 personas a comprar y la gente está muy contenta. Nadie entendía los motivos de por qué no podíamos vender libros, pero sí prensa. De hecho, recibimos una denuncia por vender un libro cuando el estado de alarma apenas comenzaba. Desde luego, se ha hecho una interpretación muy mala de la ley y también a nivel local la información ha sido muy difusa. Comercio tendría que habernos dado directrices. Creo que han abierto menos establecimientos de los que querrían, porque no hemos tenido información de primera mano sobre lo que se puede hacer, o no, correctamente", señala Centelles que, igualmente, hace un buen balance de estos 50 días confinados al asegurar que los encargos online se han incrementado hasta un 400%. Aunque, el coordinar también tiene claro que los usuarios tenían ganas de poder volver a escoger qué libro leer, guiados por las recomendaciones de un profesional. "En Internet se ven muchas cosas, pero la gente lo que quiere es una ayuda personalizada". 

En su caso, la Llig Llibreria de Vila-real llevaba abierta desde antes de la desescalada cultural porque también funciona como papelería. Es, de hecho, aquí donde le llegan la mayor parte de sus ingresos, tanto ahora como mucho antes de que se desatara el estado de alarma. Por eso, a sus responsables no les pilló por sorpresa que ayer se vendieran únicamente dos libros durante toda la mañana. Si bien el negocio solo permanece abierto durante tres horas, no hubo apenas demanda. El mismo sector ya ha alertado de que la caída en el consumo de libros se dejará notar dentro de un tiempo. Así lo afirmó hace apenas unos días Nacho Larraz, presidente del Gremi de Llibrers de València, quien indicó que, aunque "nadie sabe cuando va a ser la caída ni de cuánto va a ser", los establecimientos aguantaron durante todo 2009 la crisis de 2008, pero el consumo experimentó una gran bajada dos años después.


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