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Preparándonos para un mundo nuevo

La “cuarta revolución industrial” ha llegado silenciosamente para quedarse

6/12/2020 - 

Está a punto de cumplirse un año desde que comenzara en China la pandemia de la covid-19. Y, a pesar de que van llegando ya buenas noticias sobre las vacunas, persiste la incertidumbre y siguen siendo igual de necesarias las precauciones tanto en nuestra vida social y familiar como laboral. Dejando aparte los casos de algunas personas o grupos que han visto más limitada su actividad, lo que actualmente estamos viviendo es una apariencia de vuelta a la normalidad con ciertas restricciones y algunos cambios importantes.

En cualquier caso, debemos hacernos a la idea de que 2021 se parecerá bastante al último trimestre de 2020, ya que tardaremos aún un tiempo en volver a nuestra antigua rutina. Mejor dicho, creo que no volveremos a ésta. Cuando la crisis haya pasado, muchas cosas habrán cambiado para siempre. Instrumentos o plataformas tecnológicas que estaban disponibles pero cuyo uso no se había generalizado han pasado a ser usadas todos los días no sólo por empresas o por la administración, sino por las familias.

El Foro Económico Mundial ha publicado un Informe sobre el Futuro del Empleo donde analiza la evolución del empleo durante la pandemia y las tendencias que han apreciado durante estos meses. Para ello han realizado una amplia encuesta, teniendo en cuenta que durante el confinamiento se produjo una división de los trabajadores en tres grupos, con consecuencias a más largo plazo: el primero, “trabajadores esenciales”, como los repartidores, empleados en sanidad, supermercados, agricultura, y manufacturas de productos sanitarios; segundo, los “trabajadores online”, que pueden trabajar en remoto y mantendrán sus trabajos; tercero, “trabajadores desplazados”, que se han visto temporalmente desplazados de su trabajo durante la pandemia (y probablemente también en el futuro) concentrados en restauración, hoteles, viajes, turismo. A todos les ha afectado la pandemia, y van a necesitar cambiar sus métodos de trabajo. A corto plazo, además de la incertidumbre sobre su empleo, han tenido que aumentar las medidas de precaución sanitaria. Pero, incluso los que han podido trabajar online, se han visto enfrentados a retos en su salud mental por el exceso de horas de trabajo y cambios de vida.

Figura 1. Encuesta a empresarios: cambios como respuesta a la covid-19<br>Fuente: Foro Económico Mundial (2020)

De acuerdo con la encuesta realizada por el Foro Económico Mundial, aproximadamente un 44% de los trabajadores fueron capaces de realizar teletrabajo, mientras un 24% no han podido continuar desempeñando sus tareas. Se estima que un 38% de los trabajos de los países ricos pueden hacerse online, cifra que se reduce hasta un 25% en los de renta media-alta, 10% en los de media-baja y 4% en los de renta baja. Por sectores, el riesgo de desempleo es de un 47% en los trabajadores de restauración y hoteles, 15% en comercio al detalle y por mayor, así como en transporte. 

También se concluye en este estudio que los sectores económicos van a adelantar reestructuraciones, muchas pendientes, como consecuencia de la pandemia. Según esta encuesta (véase la figura 1), un 84% van a acelerar la digitalización de la empresa, desde el uso de más herramientas digitales, como la vídeo conferencia, a procesos complejos. También una gran proporción (83%) van a proporcionar nuevas oportunidades para que sus trabajadores puedan teletrabajar. Un 50% acelerarán la automatización de los procesos y un 42% van a necesitar que sus trabajadores se formen digitalmente para actualizar sus habilidades, un 34% se reestructurarán, mientras que reducirán temporalmente la mano de obra un 28% y, de forma definitiva, un 13%. En un 28% de los casos se reasignarán las tareas de los trabajadores. En realidad, todas estas tendencias nos muestran que la llamada “Cuarta revolución industrial” habría llegado silenciosamente, impulsada por el covid-19, para quedarse.

Serían cinco los puntos que resumirían este proceso que es, en realidad, una tendencia tecnológica a largo plazo. En primer lugar, se va a producir una automatización de la mano de obra más rápida de lo esperado, desplazando alrededor de 85 millones de puestos de trabajo en los próximos cinco años. En segundo lugar y, paralelamente, la revolución robótica va a crear 97 millones de nuevos puestos de trabajo, pero que serán sustancialmente distintos en sus tareas y capacitación a los destruidos. Las nuevas profesiones estarán relacionadas con el manejo de datos, la economía verde y la inteligencia artificial. Crecerá el papel de las ingenierías, la computación en la nube y el desarrollo de productos relacionados con estos campos, pero será fundamental también la interacción humana, no sólo en la atención a los mayores y niños, sino también en empleos que dependan de la habilidad para relacionarse con otros (véase figura 2). 

No obstante, en tercer lugar, se valorará, en esos nuevos empleos, el pensamiento analítico, la creatividad y la flexibilidad. En el nuevo entorno, las personas que tengan capacidad para el aprendizaje autónomo, tolerancia al estrés y capacidad de adaptación serán muy valoradas. En cuarto lugar, un importante sector va a ser el de la formación de los trabajadores, donde el sector público y los fondos europeos pueden jugar un papel muy relevante. En quinto lugar, confirman que el teletrabajo se va a generalizar, aunque existe el temor de que la productividad se reduzca, por lo que las empresas van a necesitar ayudar a sus trabajadores en esa transición.

Desde el punto de vista europeo, el mensaje es que las prioridades establecidas por la Comisión para los próximos años son adecuadas: transición digital y 'Pacto verde' son los ejes sobre los que va a girar la asignación de fondos, tanto para infraestructuras como para formación. De nuevo, hay que insistir en que la formación va a ser esencial. Muchos de esos trabajos futuros precisan de conocimiento y habilidades que hay que adquirir, que precisan de tiempo y capital humano que forme a los demás (véase la figura 3). Para ello, se debe proporcionar la base y las oportunidades para que los que trabajamos ahora y los jóvenes que se están formando puedan competir en un mundo donde, online, no hay distancia geográfica ni cultural. 

Figura 3. Necesidades de formación y tiempo de adaptación, según Coursera.<br>Fuente: Foro Económico Mundial (2020)

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