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Carpe diem en Tarraco

4/10/2019 - 

CASTELLÓ. Esta semana he tenido la oportunidad de charlar un buen rato de fútbol con Óscar Cano. De cómo llegó a Castelló, del sufrimiento hasta el final en la temporada pasada para conseguir la salvación, de su firme voluntad de arrancar un proyecto de su puño y letra y de la ilusión que tiene por devolver al club al fútbol profesional, desde una identidad concreta de juego y con la posesión como premisa fundamental.

Siempre hay un momento en el que cuando habla de expectativas, de ilusión, intenta no cargarse de más presión de la que ya le es inherente al cargo, por dirigir a un club como el CD Castellón. Todos sabemos que esta plantilla, por caché y currículo de sus futbolistas, no está entre las cuatro mejores del grupo. También que la Liga no ha hecho más que comenzar y que los momentos difíciles están por llegar.

Pero hay sensaciones que dan pie al aficionado a soñar. Esta temporada, cada lunes, Cano mira y remira la clasificación. A un punto de los líderes. De equipos muy acostumbrados a estar en las alturas. Es pronto, sí, pero qué bonito es ganar y preparar con ilusión el viaje a Tarragona para animar al equipo albinegro sabiendo de antemano que no va a ser un mero sparring del combate, sino que a poco que se despiste el rival, primero le quitará el balón y luego los puntos.

Recuerdos de hace una década

Volver a Tarragona, al Nou Estadi, es volver al pasado. A aquellos partidos en Segunda División de hace casi diez años. Al gol de Emilio Nsue que nos dio el último triunfo allí con Ángel Dealbert, hoy secretario técnico, en el once titular. Al empate a cero que certificó, un año después, el descenso a Segunda B, con Asier Garitano en el banquillo. No lo sabíamos pero el Glorioso caminaba hacia el abismo.

Años atrás, en la temporada 2001-2002, el Castellón estuvo cerca del descenso a Tercera. Aquel año hubo tres entrenadores. Juan Carlos Álvarez, Santi Palau y Jorge Palomo, que salvó al equipo con un triunfo en Castalia ante el Conquense en la penúltima jornada y empatando en Talavera en la última. Casi lo mismo del año pasado, vamos.

La temporada siguiente, Toni Bonet nombró director deportivo a Fernando Gómez Colomer, que apostó por un entrenador desconocido: José Luis Oltra. Fue la temporada del récord de partidos sin perder. Oltra apostó por un fútbol muy diferente al de Cano, pero su alineación nos la sabíamos también todos de memoria. El entrenador valenciano utilizaba en casa a Xavi Gracia y fuera a Juan Navarro en el mediocentro. Los demás eran casi fijos. 

Aquel maldito partido de La Condomina frente al Ciudad de Murcia evitó que esa temporada fuera irrepetible. 

Volviendo al presente... se me quedó grabada una frase de Óscar Cano. Venía a decir que hay que saber disfrutar del fútbol y no correr más de la cuenta. Este deporte es una montaña rusa donde los resultados marcan la tendencia emocional. Carpe diem, aprovechemos este momento. La temporada pasada, las prisas y los nervios estaban muy presentes en la grada. Cuando marcaba el Castellón todos queríamos que el partido acabara ya. Temíamos que nos acabarían empatando, como casi siempre.

Ahora no. El aficionado empieza a disfrutar después de mucho tiempo y quiere que esto no acabe. 

Este domingo en Tarragona espera el Nàstic con una plantilla muy cara, con jugadores de caché pero con pocos puntos. Es un test serio. Un examen para subir nota. Y así hay que tomarlo. Como una oportunidad para seguir mirando hacia arriba sin vértigo. Carpe diem en Tarraco y con el bueno de César Díaz en nuestro equipo. Por si acaso.

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