CASTELLÓ. El progresivo abandono de superficie agrícola ha pasado de ser únicamente una problemática asociada a la falta de rentabilidad y relevo generacional en el campo a convertirse además en una amenaza para la actividad agraria por sus afecciones directas sobre explotaciones profesionales, riesgos fitosanitarios y problemas ambientales y territoriales.
La Unió Llauradora i Ramadera ha lanzado la voz de alarma ante esta realidad, pidiendo a la Generalitat un plan urgente para actuar ante la proliferación de parcelas abandonadas e incluso ha anunciado un acto de protesta frente las consellerias de Agricultura y Medio Ambiente para el próximo 10 de julio en el que, además de reclamar actuaciones decididas contra el abandono de tierras agrícolas, también exigirá medidas contra los daños ocasionados por la fauna silvestre en las explotaciones agrarias.
La organización agraria tiene claro que el impacto que supone el abandono de zonas cultivadas exige una respuesta por parte de las administraciones. Pero, ¿cuáles son las cifras que explican la fotografía actual del campo? Según las últimas estadísticas de la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Castellón ha perdido el 4,5% de su superficie de cultivo en la última década. En cifras absolutas, esto supone que la provincia ha pasado de tener un total de 141.111 hectáreas de tierras de cultivo en 2015, frente a las 135.065 hectáreas contabilizadas al cierre de 2025, según los datos del Ministerio. En total, 6.346 hectáreas menos de cultivo que, en muchos casos han pasado a convertirse en parcelas en situación de abandono.
Aunque la pérdida de suelo agrícola en producción afecta a gran parte de los cultivos mayoritarios, sin duda el más perjudicado es el sector citrícola. El 75% de la superficie perdida en esta década corresponde a cítricos. O lo que es lo mismo, tres de cada cuatro hectáreas que ya no se cultivan eran hace diez años explotaciones citrícolas. Más concretamente, de mandarinos, puesto que esta variedad es la que mayor pérdida de superficie arrastra en esta década.
400 hectáreas menos de cítricos en un año
En 2015, Castellón contaba con 36.857 hectáreas de cítricos de las que 6.457 correspondían a naranjos; 30.055 hectáreas eran de mandarinos y el resto de otras variedades citrícolas. En la actualidad, la superficie total asciende a 32.059 hectáreas, lo que supone un descenso de 4.798 hectáreas. Por variedades, mientras las parcelas de naranjos han ido a más, con 7.512 hectáreas, las de mandarinos han caído hasta las 23.890 hectáreas. Sólo en el último año, la provincia ha perdido cerca de 400 hectáreas de cítricos.
Otros cultivos que también han ido a menos son el almendro (de 32.367 hectáreas a 29.199); el olivar (de 30.231 hectáreas a 29.505) o el viñedo (de 745 hectáreas a 557).
Ante la proliferación de parcelas abandonadas, muchas de las cuales están situadas junto a otras en producción, la Unió Llauradora ha exigido un plan valenciano para actuar sobre estos terrenos que generan riesgos fitosanitarios, ambientales y de incendios, con medidas de detección temprana, coordinación entre administraciones y herramientas para recuperar estos terrenos y proteger la actividad agraria profesional.
Carles Peris, secretario general de la Unió Llauradora, explica además que "sería necesario que la Generalitat habilitara una línea económica para ayudar a los ayuntamientos a desarrollar un plan integral y un mapeo que permitiera localizar la ubicación y la superficie de los cultivos abandonados, de manera que se pudiera actuar con eficacia en el control y limpieza de estas parcelas".
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