CASTELLÓ. La temporada de cerezas está a punto de comenzar y los productores castellonenses cruzan los dedos para que la meteorología no frustre las buenas previsiones de esta campaña, después de casi cinco años en mínimos. Las plantaciones, concentradas principalemente en las comarcas del Baix Maestrat, Alto Palancia y Alto Mijares, han tenido este año una buena floración y cuajado, y todo apunta a que la cosecha estará como mínimo al 80 o 90%, según confirman varios productores de estas comarcas.
Enrique Simó, productor ecológico y responsable de este cultivo en la Unió Llauradora i Ramadera, confirma que en la zona de la Salzadella y la Jana las previsiones son "muy buenas", a falta de unos 15 días para que se complete el proceso de maduración y arranque ya la recolección de este fruto de temporada. Simó reconoce que esta campaña "será un alivio, después de que la pasada apenas obtuviéramos producción, y en las anteriores los porcentajes fueron también muy bajos". Según este productor, la de este año será la primera campaña normal en el último lustro.
Para que el ciclo se cierre y el balance pueda ser positivo, hay que esperar que "la meteorología nos respete hasta que finalice la recolección, a mediados del mes de junio, y que los precios acompañen". En este sentido, Simó explica que "los costes de explotación de este cultivo son elevados, sobre todo porque la recolección es muy artesanal". Por eso, apunta a que para garantizar una mínima rentabilidad, el precio por kilo debe rondar los cuatro euros.
Precisamente la dificultad de conseguir buenos precios para cubrir costes y la falta de relevo generacional ha acentuado en los últimos años la pérdida de superficie de cerezos cultivada en la provincia de Castellón. "En esta zona de la Salzadella y la Jana se han arrancado muchos cerezos", se lamenta, "con lo que se pierde un incentivo para la economía de estas zonas en riesgo de despoblación".
Un lamento que comparte otro productor, en este caso de la localidad de Villamalur, en el Alto Mijares. Juan Miguel Salvador mantiene la tradición familiar y confía en que su hijo tome el relevo, aunque reconoce que el suyo es un caso excepcional. "De los 50 productores que había en esta zona, apenas quedamos una veintena, y la cifra va disminuyendo porque no hay relevo y los costes de explotación son altos", subraya, y añade que "en los últimos años, se han añadido otros sobrecostes como la necesidad de vallar las fincas por los daños de los jabalíes".
Al igual que en el Baix Maestrat, las previsiones en el Alto Mijares para esta campaña también son buenas. Salvador confía en llegar prácticamente al 100% de producción en sus cultivos y espera que los precios permitan obtener una buena rentabilidad. La cosecha de cereza en la provincia se destina al consumo de proximidad, a través de su comercialización en el mercado de abastos de Castellón o en mercados y establecimientos del entorno.
Los principales municipios productores impulsan la difusión y comercialización de este cultivo tradicional a través de ferias, como es el caso de la Salzadella, que celebrará su XVI Fira de la Cirera los días 30 y 31 de mayo; en Villamalur, la feria tendrá lugar el 14 de junio y en Caudiel, otro importante municipio productor de la provincia, han previsto su celebración los días 6 y 7 de junio.
En apenas dos semanas se completará la maduración de los frutos y arrancará la recolección de un cultivo con el sello de calidad de los productores locales que pugna por no perder su espacio en el campo castellonense.
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