Ocho décadas de trato cercano y familiar en Castelló: Papelería Navarro mira a un renovado futuro creativo

CASTELLÓN

El comercio, fundado en 1946 en la avenida Doctor Clará, evoluciona desde las plumas estilográficas al 'scrapbook'

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CASTELLÓ. A lo largo de las décadas, las papelerías han ocupado un lugar particular en la vida cotidiana de los barrios como negocios donde se compra un lápiz, pero también se pregunta por un cuaderno, se prepara un regalo, se encarga un sello o se busca una solución a aquello difícil de encontrar. Además, en numerosos casos, resultan comercios vinculados a una familia que ha visto transcurrir a generaciones de clientes por un mismo mostrador. Precisamente, la Papelería Navarro representa en Castelló dicha continuidad, con una historia que alcanza ahora las ocho décadas y que ha sabido combinar con los hábitos y las necesidades de cada época sin renunciar a la cercanía como una parte indisoluble de su identidad. La cuarta generación al frente de la marca, fundada en 1946, mantiene abierto el negocio mientras prepara una renovada etapa ligada a la creatividad.

En concreto, la historia comienza con Paquita Fortanet, una mujer emprendedora que puso en marcha la papelería en un momento en el que el comercio habitaba una dimensión distinta a la actual. El primer establecimiento se inauguró en el número 9 de la avenida Doctor Clará, en la casa familiar adyacente al local actual. Allí se incorporó su hijo, Fulvio Navarro, que por entonces ejercía como aprendiz de mecánico dentista. No obstante, su formación derivó en una aplicación inesperada en el negocio y aprovechó la maquinaria de la que disponía para desmontar y reparar plumas estilográficas, un oficio preciso y poco habitual. "Mi abuela fundó la papelería con ayuda de mi padre", recuerda Encarna Navarro, nieta de la fundadora. En una época en la que el bolígrafo todavía no había desplazado a la pluma, las reparaciones y las recargas de tinta formaban parte de la actividad habitual. Asimismo, el entorno marcaba la clientela con los alumnos del colegio de Bellas Artes o de las Escuelas Pías de la ciudad en busca de gomas de borrar, lápices de madera, óleos o pinturas.

El traslado al número contiguo y el relevo de la cuarta generación

El pequeño comercio creció progresivamente e incorporó también la venta al por mayor, que Fulvio Navarro extendió con visitas a otras papelerías de la provincia de Castellón. Así, la historia empresarial se dividió entre dos vertientes que todavía perviven: el almacén dedicado al suministro y la tienda abierta al público. Con el tiempo, la familia adquirió un nuevo espacio para trasladar la papelería al contiguo número 7, donde se encuentra actualmente. Encarna Navarro comenzó a trabajar con apenas 14 años y permaneció al frente durante toda su vida profesional, hasta su jubilación hace pocos años. "Es todo muy familiar", resume. Hoy en día, la cadena alcanza la cuarta generación con Gloria Sos Navarro, que regenta el establecimiento junto a Beatriz Mir. Además, el local ha ganado metros desde sus inicios: del pasillo original se amplió con una continuación de la tienda que ahora sirve para mostrar más productos o para desarrollar una actividad que habría resultado difícil de imaginar en 1946: los talleres creativos.

  • La cuarta generación, Gloria Sos Navarro (dcha.), regenta la tienda con Beatriz Mir. -

De esta manera, la evolución del negocio ha viajado de la mano de la transformación de los hábitos de consumo. La reparación de estilográficas dejó paulatinamente de centrar la actividad a medida que la escritura desechable sustituyó a las plumas y la papelería tradicional amplió su oferta hacia el material escolar, de oficina, regalo y manualidades. Sin embargo, el cambio llegó cuando Navarro decidió explotar el territorio de la creatividad. "Había que renovar la tienda con los nuevos tiempos", explica Gloria Sos. Con ello, a comienzos de la década pasada comenzaron a buscar proveedores, incluso en los Estados Unidos, para incorporar materiales que apenas podían encontrarse en Castelló. Después aterrizaron el scrapbook, el lettering y otras técnicas que convirtieron la tienda en un espacio destinado a quienes buscan crear sus propios objetos. "Hay que estar al día de todo y buscar proveedores originales, siempre algo nuevo", señalan. La filosofía se mantiene a través de productos diferenciados, trabajos de encuadernación artesanal y propuestas propias que buscan recuperar el valor de lo hecho con cuidado.

La vista en el futuro: la reactivación de los talleres y la tienda online

Al detalle, los talleres creativos representaron el siguiente paso en la transformación. Durante un tiempo, los sábados se convirtieron en una cita para aprender técnicas de scrap, lettering y otras manualidades, además de actividades organizadas para grupos y cumpleaños. La maternidad llevó a interrumpir la programación, aunque ahora la familia prepara su recuperación. "Me gustaría continuar con los talleres", apunta Gloria Sos, que se formó en Historia del Arte y persigue utilizar los estudios para ampliar el concepto. La intención pasa por incorporar la pintura, la acuarela, los cuentacuentos o incluso idiomas y, especialmente, acercar la historia del arte a los niños a través de sus propias creaciones. "Que aprendan la historia del arte por medio de sus creaciones, para que entiendan cómo ha evolucionado", explica. De alguna manera, supone otra forma de adaptar un negocio nacido de la escritura a una generación acostumbrada a relacionarse con la creatividad desde múltiples formatos.

  • El siguiente capítulo estriba en recuperar los talleres y reactivar la tienda online. -

En resumen, cumplidos los 80 años de trayectoria, la familia mira hacia delante sin desligarse de aquello que considera la esencia del establecimiento. Encarna Navarro reconoce el orgullo de haber alcanzado la efeméride "frente al progresivo descenso del comercio tradicional" y atribuye la supervivencia a las décadas de trabajo. Por su parte, Gloria Sos pone el foco en un elemento menos tangible: la cercanía de una tienda de barrio. "Si tienes algún problema, estamos para solucionarlo", afirma. Asimismo, la proximidad se expresa en los pequeños gestos: los regalos se envuelven a mano y se prepara cada encargo de forma personalizada. Ahora, el siguiente capítulo estriba en recuperar los talleres y reactivar la tienda online, con la intención de que "la tienda de barrio llegue a más personas". Así, ocho décadas después de que Paquita Fortanet abriera la primera papelería, Navarro quiere hacer lo mismo de otra manera y conservar la relación con el cliente a la vez que despierta su creatividad.

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