Música y ópera

Vuelve Los Romeos, el grupo de culto que se negó a "vivir de rentas"

La mítica anda castellonense se ha reunido coincidiendo con el 35 aniversario de su álbum debut. Su concierto en València, este sábado en la Sala 16 Toneladas, ha vendido todas las entradas

  • Los Romeos, en una fotografía del reencuentro.
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VALÈNCIA. La tentación de la nostalgia siempre está ahí. Pero no para todo el mundo. Y sobre todo, no todo lo que sea mirar al pasado es nostalgia. Y es que muchas veces no es el qué ni el quién, sino el cómo. Treinta años después de convertirse en una anomalía dentro del pop español de los noventa, y ante la insistencia de su vuelta una y otra vez por parte de sus fans, Los Romeos han decidido reencontrarse con sus himnos.

El grupo de Castellón lo hace ante la evidencia de que aquellas canciones continúan vivas, que pueden seguir funcionando en directo y que incluso han encontrado nuevas generaciones de oyentes. La reunión llega tras años de propuestas, de tentaciones aplazadas, y de la resistencia del propio grupo a hacerlos. La propia Pat Escoín, líder de la banda, reconoce en conversación con este diario, que el regreso llevaba décadas orbitando alrededor del grupo, aunque nunca había terminado de materializarse.

La banda castellonense, convertida con el tiempo en grupo de culto gracias a discos como Los Romeos (1991) o Sangre caliente (1992), actúa este viernes en la Sala 16 Toneladas de València, dentro de una presentación del festival Love To Rock y con todas las entradas vendidas. Va a ser un evento. En Castellón, tienen prevista una fecha en el mes octubre, en el Capla Festival; mientras en Alicante harán lo propio en Love the 90s.

“Gente muy cercana al grupo, amigos íntimos y superfans, llevaban 34 años diciendo que esto era impepinable”, explica la cantante. “Pero yo no lo veía. Esto te tiene que pillar en un momento profesional en el que puedas”. “Siempre he tenido mucho cuidado de no volver a hacer ninguna canción en directo de Romeos; ni vivir de rentas ni intoxicarlas”, resume.

Ese momento terminó apareciendo casi por casualidad. Un encadenamiento de cumpleaños de los miembros del grupo el año pasado empezaron a reunirlos de nuevo alrededor de conversaciones inevitables sobre Los Romeos. Y en mitad del runrún, les llega una propuesta de Subterfuge Records, en la que acaban diseñando una gira de reunión y nuevas grabaciones de éxitos como Muérdeme con Samantha Hudson o la inminente Mi vida rosa con La La Love You. “Fue una señal de que era el momento”, relata la cantante.

Volver a cantar Los Romeos

Los Romeos son, ante todo, un estallido de energía punk-pop, melodías inmediatas y canciones aceleradas; y eso exige un cuerpo concreto para sostenerlas sobre el escenario. “Las canciones son súper enérgicas. No es algo que se pueda reproducir exactamente con esa energía cuando tienes 70 años. Teníamos que volver ya porque no sabíamos hasta cuándo podríamos hacerlo”, admite Escoín.

El reencuentro con aquellas canciones ha supuesto un desafío técnico y físico para músicos que, durante décadas, han seguido caminos muy distintos. Pat Escoín, especialmente, ha desarrollado una trayectoria posterior mucho más vinculada al rock y al underground con proyectos como Lula o Ex-Fan. “Mis tonos han sido 25 tonos más abajo ya desde siempre. Yo tenía una voz de niña muy aguda y la voz cambia, y más si la utilizas como cantante”, cuenta.

Por eso, regresar al repertorio de Los Romeos implicaba volver a enfrentarse a canciones “muy complicadas” y escritas desde la energía de la juventud. “Ha sido todo un reto para nosotros”, reconoce.

La reunión, de momento, se ha centrado exclusivamente en recuperar el directo. Los ensayos han estado dedicados casi por completo a reaprender el repertorio y volver a construir una dinámica colectiva entre músicos que llevaban décadas desarrollando vidas y proyectos separados. “No nos ha dado tiempo para nada más —responde cuando se le pregunta por posibles canciones nuevas—. Tenemos que volvernos a conocer y tenemos que ver si nos apetece”. Además, existe otro factor fundamental: la mayoría de composiciones originales llevaban la firma de Pedro López, el bajista, que falleció repentinamente en 2006.

“Son canciones que podrían sacar ahora grupos indie”

Lo que sí ha sorprendido a la banda es comprobar hasta qué punto sus canciones han sobrevivido al contexto generacional que las vio nacer. En los primeros conciertos de la gira, Los Romeos se han encontrado con un público donde conviven sus seguidores históricos con oyentes mucho más jóvenes.

Escoín percibe especialmente el primer disco del grupo como un álbum que ha ido transformándose lentamente en objeto de culto para nuevas generaciones: “Se ha acercado muchísima gente joven a mí haciendo referencia al primer disco de Los Romeos. Es un disco tocado en gracia, en cuanto a sonido, canciones y momento del grupo”.

Y es que ahí reside gran parte de la vigencia del grupo. El sonido de sus dos discos resume muchas de las tendencias musicales de los 90, pero concentradas, mezcladas con audacia y, ante todo, pegadizas. Power pop, punk melódico, guitarras cercanas al indie estadounidense y estribillos luminosos; dos discos que son signo de su tiempo. “Pero también siento que es una cosa que se ha quedado muy atemporal, Son canciones que podrían sacar ahora grupos indie”, matiza Escoín. 

A pesar de que, durante años, ha ido creciendo la imagen de culto de la banda, Escoín confiesa que “jamás he vuelto a cantar nada que no fuera con Los Romeos” más allá de reuniones puntuales entre amigos. “Soy la primera fan de Los Romeos y la más grande. He querido cuidar muchísimo ese legado”, añade.

Castellón, lugar de resistencia

La historia de Los Romeos también está atravesada por el origen del grupo y su decisión de nunca abandonar Castellón. El éxito cosechado por sus dos discos les daban una ruta a seguir, porque todos los caminos del rock llevaban a Madrid. Pero la banda eligió permanecer en su ciudad.

“Pasábamos largas temporadas allí, pero nunca quisimos irnos a vivir”, recuerda Escoín. La cantante admite que aquella decisión pudo limitar parcialmente el recorrido comercial del grupo. (“Puede que nos pesara el no irnos a Madrid”), pero ante todo no se arrepiente (“No lo pensamos. Es lo que queríamos como grupo”). 

De hecho, parte de su identidad artística también tiene que ver con la lejanía física de las grandes escenas musicales, que con el tiempo se han reconocido como grandes centrifugadoras de sonidos, con efectos claramente homogeneizantes. Los Romeos, sin embargo, suenan libres.

En el caso de Escoín, además, hacer música desde Castellón tiene también una dimensión física y creativa: “Yo sin el mar no puedo vivir. En Madrid me ahogo. No hubiera hecho ni media canción sin poder ir todos los fines de semana al mar”, confiesa.

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