CASTELLÓ. Arranca la cuenta atrás. El próximo 14 de mayo, la Universitat Jaume I (UJI) celebrará las elecciones de Claustro y Rectorado y Jesús Lancis, actual catedrático de Óptica, será erigido como máximo mandatario de la institución al ser el único candidato. Tras toda una vida dedicada a la docencia y la investigación, Lancis afronta la nueva etapa "con muchísima ilusión" y la ambición de posicionar a la universidad como "un referente de vanguardia" y una entidad "moderna, ágil y que afronte el cambio social de forma activa y no reactiva".
Para ello, ha elaborado una campaña participativa y centrada en captar la atención del grupo humano que integra la UJI, masa social a la que pretende "cuidar" e implicar en la mejora de la vida universitaria. Su programa, constituido bajo el lema "Construimos futuro", girará en torno a seis líneas maestras (docencia, investigación, gobernanza, comunidad, territorio y campus) que el inminente rector explica y analiza junto a Castellón Plaza.
-¿Qué tal ha ido la campaña electoral? Supongo que intensa, pero también tranquila al saber que es el único candidato y va a ser nombrado nuevo rector de la UJI.
-Ha ido muy bien. Hemos puesto el foco en que sea una campaña participativa, en lograr la implicación del estudiantado, del personal de administración y servicios, del profesorado, del personal docente e investigador y de toda la comunidad universitaria. Creemos que es algo muy importante, pues una campaña participativa nos sirve para mejorar el programa y adecuarlo lo máximo posible a lo que espera la gente. También me gustaría animar a la comunidad universitaria a participar en las elecciones, y es que aunque se pueda pensar que no es necesario al haber solo un candidato, creo que el apoyo a un proyecto es muy importante para la persona que va a liderarlo, para que sienta que sus ideas son reconocidas y valoradas por la comunidad.
-Después de toda una vida dedicada a la docencia y la investigación, ¿qué va a significar para usted asumir el cargo?
-Para mí es una gran ilusión. Llegué a Castellón en 1988, viví el nacimiento de la UJI y la universidad ha sido prácticamente el 100 % de mi vida en Castellón. Esto me ha dado la oportunidad de conocer la universidad a fondo, de ser consciente de sus fortalezas, de saber dónde pueden estar las tensiones en la comunidad y también la capacidad para presentar un proyecto sólido en un momento en el que la UJI debe reafirmarse como una institución sólida en Castellón. Es un privilegio, un honor y afronto el reto con muchísima ilusión.
-Hablemos de su programa y de su lema, "Construimos futuro". ¿Hacia dónde debe ir o cómo va a construir el futuro de la UJI?
-Hay muchas cuestiones que deben tratarse en un momento como el actual en el que todo avanza muy rápido. Para empezar, la universidad debe plantearse el relevo generacional, porque ya hace 36 años que la UJI está en marcha, la plantilla ha envejecido y tanto el personal docente como el investigador y el PDG deben revisarse e incorporarse nuevos perfiles. Hablando de perfiles, también ha cambiado mucho el estudiantado, pues no es igual el alumno que accedía a la universidad hace 15 años que el de ahora.
La UJI debe ir posicionándose como un referente de vanguardia y como una universidad moderna, ágil y que sepa afrontar los cambios que demanda la sociedad de forma activa y no reactiva. También insisto mucho en que la universidad no debe perder de vista su origen ni lo que la hace reconocible. La defensa de las políticas de igualdad, la atención a la diversidad, el compromiso social, la sostenibilidad, el multilingüismo o la internacionalización son cuestiones que no pueden perderse en el camino y que deben desarrollarse siempre desde nuestras raíces.

Foto: ANTONIO PRADAS
-Durante la presentación de su proyecto, puso el foco en seis ejes. Uno de ellos fue la docencia, donde incidió en la necesidad de formar alumnos con "espíritu crítico" y en llevarla más allá de la entrada al mercado laboral.
-En la docencia existen dos realidades. Por un lado, la oferta formativa, de la que pienso que debemos hacer un seguimiento al haber cambiado muchos planes de estudios y analizar el impacto que tienen. Por otro, estamos en un momento en el que hay cuestiones que preocupan, como por ejemplo la Inteligencia Artificial mal entendida. Si se ve como un atajo para conseguir objetivos sería un problema. Tampoco podemos formar estudiantes e ignorar que existe, pues es algo que se utiliza. Todos somos conscientes de que las personas, de forma autónoma, se conectan, preguntan y obtienen respuestas. Entonces, lo que debemos hacer es ser capaces de integrarla de acuerdo con las directrices europeas, respetando la privacidad de edades, cuestionando los resultados y haciendo preguntas solo si los alumnos tienen un sólido conocimiento de la materia sobre la que preguntan y, además, tienen unos valores que les van a hacer cuestionarse las respuestas que la Inteligencia Artificial proporciona.
-Precisamente, una de las preguntas que tenía preparadas era sobre la Inteligencia Artificial y el cómo cree que va a marcar su etapa como rector, tanto a nivel formativo, que ya me ha contestado, como investigador y su aplicación en el día a día del campus.
-En el aspecto formativo, como te he dicho, creo que debe integrarse siempre y cuando no se utilice como sustituta de nada. La Inteligencia Artificial es una herramienta que da información y que permite tomar decisiones en base a datos, y basarse en la evidencia siempre es bueno. En investigación, creo que es necesaria, pues permite conseguir el objetivo que uno va buscando pero de forma más rápida. Eso sí, debemos ser críticos en el uso, saber utilizarla adecuadamente y, desde la propia universidad, formar al profesorado en estas metodologías que no son nada fáciles. Por último, en el ámbito de la gestión, creo que es muy útil. No debemos ser ingenuos y pensar que nos va a solucionar todos los problemas, pero tampoco debemos ignorarla porque nos proporciona herramientas que pueden simplificar ciertas tareas.
-Otro fue la investigación, punto en el que insistió en generar conocimiento haga "avanzar la ciencia y transforme la sociedad". Explíquele a le gente hacia dónde va a orientarla en esta nueva etapa.
-Investigar es comprender el mundo y transferir es transformarlo. Ambas cosas van de la mano, debe haber una sintonía muy grande entre ellas y, por eso, vamos a dividir el Vicerectorado en dos ámbitos: uno más de investigación, más básico y fundamental, y otro de transferencia para facilitar que el conocimiento que generemos sea desplegado a la sociedad.

Foto: ANTONIO PRADAS
-También habló de lograr "una universidad ágil, transparente y corresponsable". ¿Cómo se consigue esto?
-Para abordar el problema de la agilidad necesitamos simplificar. Creo que la universidad, y la sociedad en general, tiene una capa administrativa muy densa, por lo que debemos revisar nuestros procedimientos, adaptarlos y hacerlos más fáciles. También debemos compartir la ciencia y la información que genera la UJI con la sociedad mediante portales de datos en abierto. Creo que debe virar nuestro modelo y pasar de un sistema en el que las decisiones están centralizadas a otro en el que las estructuras, departamentos y facultades determinen de forma corresponsable y de la mano del rectorado hacia dónde va la universidad.
-En cuanto a la comunidad, ¿cuánto relevante es cuidar el talento que se agolpa en la universidad?
-Es muy importante. Debemos tener en cuenta que la UJI cuenta con alrededor de 15.000 alumnos formándose, todos ellos muy válidos y que deben ser capaces de que su aportación no sea solo venir a formarse sino también participar en la mejora de la vida universitaria. Pero aquí no solo hablamos de alumnos, también del personal, al que debemos atender y poner a su disposición programas de bienestar, y es que solo si las personas están en un entorno que fomenta su creatividad, su bienestar y su salud podrán aportar el máximo de su capacidad.
-Si en algo insistió sobremanera en mantener la vinculación de la UJI con su territorio, con Castellón, ¿por qué?
-Por dos cosas. Primero porque si conocemos los problemas y necesidades que tiene Castellón, que son reflejos de los que existen en el mundo globalizado en el que vivimos, podremos desarrollar soluciones a nivel mundial e internacionalizarnos. Segundo porque la universidad ha participado en la dinamización de la cultura de Castellón y de sus pueblos a través de iniciativas como el Programa de Extensión Universitaria, hecho que hace que la sociedad confíe en su universidad y que es muy importante en mi forma de entender este proyecto.

Foto: ANTONIO PRADAS
-Hablando de la última de las seis líneas maestras de su programa, el campus, ¿qué tiene pensado para él o a través de qué proyectos pretende mejorarlo?
-El campus debe evolucionar. Tenemos una infraestructura magnífica, que es una referencia a nivel estatal, pero que debe migrar hacia la neutralidad climática y el incremento de los espacios verdes. También debemos integrar soluciones habitacionales para el estudiantado, pues estamos en un momento en el que la vivienda se ha convertido en un problema social y tenemos que ser capaces de proporcionar soluciones a las personas que vienen a estudiar desde fuera de Castellón. Finalmente, tendremos que actualizar los edificios más antiguos de la UJI, hacerlos más sostenibles y, si acaba llevándose a cabo la Ronda Oeste, integrar el campus en los accesos y ver las opciones que nos da la urbanización de la zona.
-Le hago dos últimas. La primera, ¿cómo va a ser Jesús Lancis como rector? Hace unas semanas, Eva Alcón avaló su "capacidad de gestión" en una entrevista para este diario y le definió como una persona "que sabe escuchar, identificar necesidades y diseñar estrategias para alcanzar objetivos".
-Me gusta mucho escuchar. Creo en los procesos participativos y defiendo que, aunque las soluciones individuales pueden ser más cortas o se pueden tomar más rápidas, los proyectos sólidos que avanzan son los que tienen el consenso de la comunidad universitaria. También diría que soy una persona sistemática y que, una vez que detecta un problema, diseña una estrategia para no dar pasos en falso y avanzar en la dirección que nos permita solucionarlo lo más rápido posible.
-Y para acabar, ¿cómo le gustaría ser recordado cuándo finalice su etapa al frente de la UJI? ¿Qué legado quiere dejar?
-Esa pregunta es muy difícil. Por una parte, me gustaría lograr una universidad más ágil, y esto implica una revisión de procedimientos para que el docente se dedique a dar clase, el investigador a investigar y el personal de administración a acompañar. Por otra, me gustaría que la universidad se convierta en una referencia en la formación de personas, de valores y que su inserción en el mercado laboral sea plena. Por último, querría que los investigadores se sientan apoyados y acompañados para que las soluciones que desarrollen mejoren la sociedad en áreas como los servicios sociales o la cultura.
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