VALÈNCIA. "La ciencia de la Comunitat Valenciana vivirá un reset con la nueva ley y el plan estratégico". Con esta visión afronta el director general de Ciencia e Investigación, Rafael Sebastián, la llegada de la Ley Valenciana de la Ciencia, actualmente en fase de revisión interna, y el nuevo Plan de Ciencia, Innovación y Emprendimiento Científico con horizonte 2030, que será presentado en los próximos meses. Dos iniciativas que están llamadas a redefinir las prioridades, la financiación y los instrumentos de apoyo a la investigación en un momento en el que la ciencia y la tecnología se han convertido en factores clave para la competitividad económica y la autonomía estratégica de Europa.
Así lo sostienen Sebastián, catedrático de Ingeniería Electrónica de la Universitat de València, y la secretaria autonómica de Universidades, Esther Gómez, ex Vicerrectora de Estudiantes y Emprendimiento de la Universita Politècnica de València, quienes defienden que la combinación de ambas iniciativas supondrá un punto de inflexión para el ecosistema científico valenciano. El objetivo pasa por reorganizar convocatorias con el feedback da universidades y centros, reforzar la transferencia de conocimiento, atraer talento investigador y mejorar la coordinación entre todos los agentes del sistema.
La Generalitat trabaja además en impulsar la creación de empresas de base científica y aumentar la captación de fondos europeos. "Esperamos poder reconfigurar todas nuestras convocatorias y sacar un plan nuevo", apunta Sebastián. Por su parte, Gómez destaca que programas como ValER permitirán atraer investigadores de prestigio internacional y reforzar la posición de la Comunitat Valenciana en la carrera global por el conocimiento. "Este programa va a suponer un antes y un después en el sistema de ciencia de la Comunitat Valenciana", asegura. Ambos coinciden en que el reto pasa por convertir la investigación no solo en una herramienta para generar conocimiento, sino también en una palanca de innovación, desarrollo económico y creación de empleo de alto valor añadido.
- Hace casi tres años asumió el reto de esta dirección general, ¿qué tenía en mente?
- Rafael Sebastián: Como venía de la universidad, ya conocía todo lo que tiene que ver con las convocatorias competitivas. Quizá tenía un conocimiento un poco menos profundo de las acciones estratégicas, pero cuando llegamos, lo primero que hicimos fue detectar ineficiencias que ya habíamos visto como investigadores desde hacía años. No era óptima la ejecución del presupuesto. Se anunciaban las convocatorias, se resolvían y, después, en la primera anualidad, había unos pocos meses para ejecutar el presupuesto. Decidimos modificarlo con bastante esfuerzo, porque suponía cambiar normativa. Pero los investigadores lo han agradecido mucho, porque llevaban años pidiéndolo y no se conseguía. Al final, esto ha hecho que aumente la ejecución presupuestaria y que sea más eficiente el uso de los recursos, porque los investigadores tienen tiempo para planificar y no utilizar de forma apresurada el dinero que han recibido para proyectos.
- ¿Qué otras cuestiones se han podido mejorar?
- R. S.: Otra de las cuestiones en las que teníamos interés era que, lo que nuestras universidades desarrollan en investigación, se transfiera tanto a la industria como a la población. Por este motivo, hemos habilitado nuevas convocatorias muy orientadas a la transferencia de conocimiento e impulsado áreas específicas que la Generalitat considera estratégicas de futuro, como semiconductores e inteligencia artificial. Incluso nuestro plan de talento tiene una vertiente enfocada a la transferencia. Además, año tras año hemos ampliado los recursos porque hemos conseguido atraer dinero de Europa para este tipo de acciones.

- ¿Cuáles son estos programas que permiten una mayor transferencia de conocimiento?
- R. S.: Ahora tenemos el programa STEP, que financia con hasta 8 millones de euros la creación de spin-offs tecnológicas en el área de computación cuántica, semiconductores y materiales avanzados, donde tenemos mucho conocimiento en la Comunitat Valenciana. El objetivo es crear spin-offs en dos años que serán nuevas empresas que atraerán riqueza, contratación y personal muy cualificado. Damos un impulso de medio millón de euros a cada una de ellas, una cantidad superior a la que suelen recibir. Hemos multiplicado por diez esa inversión para garantizar su supervivencia y que arranquen con mucha más fuerza.
- Esther Gómez: Destacaría también las dos nuevas convocatorias del Plan GenT, una para realizar doctorados industriales en las empresas, en la que se financian los tres primeros años del contrato del investigador para hacer el doctorado en la empresa y el último año lo paga la empresa. Además, financiamos la incorporación de doctores a las empresas durante tres años. Esas dos convocatorias son muy novedosas y positivas porque completan las que se hacen desde la Conselleria de Innovación.
Desde la Generalitat financiamos la incorporación de doctores a las empresas durante tres años"
Y después, en la parte de estabilización del personal que había sido captado con el Plan GenT, hemos hecho una convocatoria específica para que, si la institución en la que habían sido contratados los estabiliza, les demos los recursos que teníamos comprometidos con ellos hasta la finalización de su contrato con cargo a la Generalitat. Estas tres novedades están muy orientadas no solo a captar, sino también a retener talento y a transferir conocimiento tanto al tejido productivo como a la sociedad, que eran dos de las debilidades que detectamos en el sistema valenciano de investigación.
- ¿Y de dónde han venido y a dónde han ido los investigadores del Plan GenT?
- R. S.: El Plan GenT es un plan competitivo. Nosotros financiamos a los mejores investigadores que se presentan, independientemente de la institución a la que vayan, que puede ser una universidad, el CSIC o algunas fundaciones de investigación. Lo que hemos hecho es ampliar el número de instituciones a las que pueden ir, porque queremos que llegue a la Comunitat Valenciana el mejor talento. Las universidades están obligadas a comprometerse con los investigadores y cofinancian los contratos en los últimos años y, además, normalmente firman un compromiso de estabilización para que no se vayan. Los centros con más atracción han sido la Universitat de València y el CSIC. Han sido capaces de involucrar a investigadores de todo el planeta. Y todos los que están a mitad de plan están estabilizados y acaban consiguiendo una plaza de profesor titular porque son muy buenos y, además, consiguen recursos europeos.

- ¿Cuántos investigadores han venido ya con este programa?
- R. S.: Han venido casi 200 investigadores desde que empezó el programa. Antes teníamos tres convocatorias y ahora son seis. Uno de los éxitos es que su contrato, competitivamente, es muy elevado. Tanto, que se están produciendo casos en los que ciertos investigadores se estabilizan como funcionarios y, para poder conseguir el contrato del Plan GenT, renuncian a ello.
- En el anteproyecto de la Ley de Acompañamiento se regula la figura del investigador distinguido. ¿Qué implica?
- E. G.: Los contratos de investigador distinguido, en base a la Ley de la Ciencia, son losn que está utilizando en la Fundación ValER, que depende de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades. Los hemos empezado a realizar este año porque la primera convocatoria salió en 2025, con cinco plazas de investigador distinguido. Pueden ir a una universidad pública o privada sin ánimo de lucro o a un centro de investigación, una fundación pública o privada sin ánimo de lucro.
Con la Fundación ValER se pretende reproducir lo que lleva muchos años funcionando en Cataluña, que es ICREA"
Se hace un contrato permanente con la Fundación ValER, equivalente al de un catedrático de universidad, con una retribución anual de 80.000 euros y complementos adicionales en función de los méritos que vaya realizando a lo largo de los años. Las cinco plazas de 2025 salieron en el ámbito de la ingeniería y de las ciencias experimentales y matemáticas. Lo que se pretende es reproducir en la Comunitat Valenciana algo que lleva muchos años funcionando en Cataluña, que es ICREA. Por ello, se ha adaptado la ley para recoger la singularidad de estos contratos de investigador distinguido.
Este programa es vital para avanzar en el sistema valenciano de investigación y ciencia, porque nos permite atraer y retener a los mejores investigadores del mundo. Prueba de ello es que en la primera convocatoria, cerrada en 2025, se presentaron 63 candidatos elegibles para cinco plazas procedentes de 25 países y con 22 nacionalidades diferentes. Además, destacó especialmente que más del 20% procedían de Estados Unidos y más del 12% de Reino Unido. Estamos atrayendo talento internacional a la Comunitat Valenciana.
- ¿Y cuáles fueron estos investigadores seleccionados en la convocatoria de ValER?
E. G.: Wael El-Deredy, profesor de Ingeniería Biomédica en la Universidad de Valparaíso (Chile), incorporado a la Fundación ValgrAI. Raúl Santos, profesor de Ciencia de Datos y Sistemas Inteligentes en la Universidad de Bristol (Reino Unido), acogido en la Universitat de València. María Val Martín, profesora titular en la Universidad de Sheffield (Reino Unido), acogida en la UPV. Iván Agulló, profesor de Física en la Universidad Estatal de Luisiana (EEUU), acogido en la Universitat de València; y Jorge Peñarrubia, profesor de Dinámica Gravitacional en la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), acogido por el IFIC (CSIC-UV). Son cinco personas de prestigio internacional indiscutible que van a atraer financiación a la Comunitat Valenciana.
Al final, estas plazas van dirigidas a personas con más de diez años de experiencia y una trayectoria consolidada internacionalmente. Además, son de dedicación exclusiva. Cuando firman el contrato con la Fundación ValER tienen que renunciar al resto de contratos institucionales, porque son contratos permanentes y en exclusiva para que se dediquen plenamente a nuestra Comunitat.

- ¿En qué situación se encuentra actualmente la Comunitat respecto a otras autonomías en inversión pública en investigación y ciencia?
- R. S.: A grandes rasgos, y comparando con otras comunidades vecinas como Madrid, País Vasco y Cataluña, la inversión que nosotros hacemos en nuestros programas competitivos y en financiación por proyectos es bastante más alta. Las veces que hemos comparado los programas, el País Vasco sí tiene alguno similar a nuestro programa Prometeo, que es el que más financiación ofrece a los investigadores, pero el resto no.
Nos están mirando otras comunidades autónomas porque les gusta la política científica que se está desarrollando en la Comunitat"
Es cierto que ellos tienen una estrategia muy diferente. Tienen centros de excelencia y les dan una financiación basal, mientras que nosotros sacamos más convocatorias, pero a nivel competitivo. No tenemos esa estructura de centros de excelencia. Pero estamos en una buena posición. Cada comunidad autónoma tiene sus fortalezas. En la Comunitat Valenciana tenemos mucha fuerza en semiconductores y fotónica. Cataluña, por ejemplo, destaca en biotecnología. En función de la autonomía, se especializan en unas áreas más afines.
- E. G.: Es cierto que nos están mirando otras comunidades autónomas porque les gusta la política científica que se está desarrollando en la Comunitat Valenciana. Hemos tenido reuniones con la Generalitat de Catalunya e incluso estamos viendo la posibilidad de establecer sinergias entre ambas comunidades.
- ¿Qué papel juega la investigación y la ciencia en el actual contexto geopolítico?
- R. S.: Europa tiene muy claro que hay grandes potencias tecnológicas, como China y Estados Unidos. El programa STEP, con el que tratamos de potenciar los semiconductores y la computación cuántica, se centra en dos áreas donde todavía no hay un liderazgo tan claro de estas potencias, y Europa está apostando por alcanzar una cierta independencia. Los semiconductores con los que se desarrollan los microchips están presentes en todos los dispositivos que utilizamos hoy en día. Tener una dependencia en este ámbito, necesario para fabricar un coche, un móvil o una lavadora, es un grandísimo problema. Por eso estamos apostando mucho por estas áreas.
La Comunitat Valenciana concentra el 50% de los diseñadores de microchips de España y muchas de las multinacionales más potentes, incluidas compañías estadounidenses, están instaladas en el Parque Tecnológico de Paterna. También en fotónica somos líderes nacionales gracias a la UPV y, por eso, estamos potenciando esas áreas para evitar dependencias. Por otro lado, la inteligencia artificial es otra área donde queda mucho por hacer y estamos todavía lejos de conseguir esa soberanía europea, aunque se está realizando un esfuerzo importante. Nosotros hemos unido en ValgrAI a todas las universidades públicas para crear un grupo de investigadores dedicados a la IA, y están aumentando mucho su impacto tanto en la educación de la sociedad como en la investigación.
- E. G.: También somos muy potentes en el área aeroespacial. Desde 2010 contamos con el Consorcio Espacial Valenciano, integrado por la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de València, la UPV y la UV. Es un consorcio que tiene en València dos laboratorios de la Agencia Espacial Europea y, a raíz de ello, se ha desarrollado una industria aeroespacial privada en la Comunitat que cada vez es más potente. Además, recientemente se aprobó un plan estratégico para esta industria por parte de la Presidencia de la Generalitat.

- ¿Qué balance hace del impacto de los fondos europeos en el sistema valenciano de I+D?
- R. S.: Acabamos de resolver la convocatoria STEP y vamos a liberar ahora esa financiación. Por tanto, tenemos que esperar para ver los resultados durante los próximos dos años. El objetivo es que cada uno de los grupos que recibe ese medio millón de euros cree una spin-off en su área de trabajo, por lo que esperamos que surjan compañías en ámbitos fundamentales para nosotros. Si no hubiéramos concedido esas ayudas, ellos mismos reconocen que no habrían dado el paso de crear una empresa. Medio millón de euros es un importe muy elevado y, además, hemos podido cubrir todas las solicitudes.
- En esa necesidad de crear clústeres para fomentar la retroalimentación entre industrias, ¿qué espacios se podrían desbloquear para poner en marcha todas estas spin-offs?
- R. S.: La parte de semiconductores y fotónica está muy bien cubierta por el Valencia Silicon Cluster, que reúne a todo el ecosistema, no físicamente en un único espacio, sino como una entidad donde se coordinan, hablan de los recursos que necesitan, del conocimiento especializado e incluso del talento que necesitan atraer. Físicamente, estas spin-offs de las que hablábamos proceden de las universidades. Estas instituciones disponen de parques científicos con incubadoras, que es donde inicialmente se crearán y empezarán a crecer. Si posteriormente alcanzaran un volumen mucho más elevado, entonces sí tendríamos que tomar medidas adicionales.
Es fundamental que los parques científicos de las universidades puedan ampliarse"
- E. G.: Es fundamental que los parques científicos de las universidades puedan ampliarse. Tienen que buscar lugares y espacios donde desarrollar esas ampliaciones porque, cuando constituyes una spin-off, lo que esperas es que crezca. Por lo tanto, ayudaremos a las universidades. Pero también las localidades donde se ubiquen las ampliaciones de estos parques científicos deben colaborar facilitando las licencias necesarias para nuevas edificaciones que alberguen estas empresas de base tecnológica que queremos que permanezcan en la Comunitat Valenciana.
- La fuga de talento ha sido un problema histórico. ¿Hay que perder el miedo a que el talento se vaya y luego vuelva?
- E. G.: No pasa nada porque la gente salga y, después, si quiere, vuelva. No hay mayor riqueza que ser capaces de exportar tecnología. Si somos capaces de exportar tecnología y conocimiento valenciano al extranjero, es que estamos haciendo bien las cosas. Uno de los aspectos más difíciles para las regiones es convertirse en exportadoras de tecnología y no solo en importadoras. La Comunitat Valenciana puede convertirse en una región exportadora de tecnología, que es lo que generará riqueza.
Si somos capaces de exportar tecnología y conocimiento valenciano al extranjero, es que estamos haciendo bien las cosas"
- R. S.: Nosotros, cuando hablamos de retener talento, no nos referimos a alguien recién salido de la carrera o de un máster. Queremos que se formen aquí, que se vayan fuera a los mejores grupos de investigación y que, cuando sean líderes con una alta proyección internacional, vuelvan para quedarse. Parte de la formación pasa por irse al extranjero y hay que motivarlos para ello. Esa es la diferencia entre una movilidad enriquecedora y una fuga de talento en momentos tempranos de la carrera profesional.
- ¿Es difícil competir con otros países para atraer talento?
- E. G.: Son fundamentales el salario, la estabilidad y la facilidad para incorporarse. Tú les das la plaza, pero necesitan tiempo para poder incorporarse. Ese plazo no puede ser demasiado corto porque tienen que cerrar proyectos de investigación y reorganizar su situación profesional. Es verdad que España es uno de los mejores países del mundo para vivir y que la Comunitat Valenciana ya es un atractivo en sí misma. Pero si no existen plazas permanentes con salarios buenos y competitivos a nivel internacional, nadie va a venir. Para nosotros la clave eran unos buenos salarios, que además puedan incrementarse mediante productividad y captación de recursos, que el investigador vea que puede construir su grupo de investigación y que se facilite la implantación de su familia en nuestro territorio.

- Se ha puesto en marcha un plan estratégico aeroespacial y se ha licitado uno de defensa. ¿Qué otros planes son necesarios?
- R. S.: El plan de semiconductores y fotónica tiene todo el sentido por el ecosistema que tenemos y porque permite ordenarlo de una manera más lógica. Tener un plan a largo plazo es algo necesario. Quizá también el plan de defensa, por todo lo que está ocurriendo a nivel mundial y porque Europa está destinando financiación específica a este ámbito. Además, nosotros contamos con un sector aeroespacial potente donde se trabaja con satélites e imágenes vía satélite. Son tecnologías muy duales.
La Comunitat Valenciana necesita un plan activo de Ciencia, Innovación y Emprendimiento"
- E. G.: Tampoco queremos quedarnos únicamente con planes estratégicos para dos o tres áreas de especialización. La Comunitat Valenciana necesita un plan activo de Ciencia, Innovación y Emprendimiento, porque desde 2015 no existe una estrategia global de este tipo y la estamos elaborando ahora mismo. Antes de finalizar el año tendremos un plan general de ciencia, innovación y emprendimiento científico en la Comunitat Valenciana con horizonte 2030, que es vital para definir hacia dónde queremos ir, no solo en dos o tres sectores concretos, sino de manera global.
Este trabajo se está desarrollando conjuntamente entre la Dirección General de Investigación y las direcciones generales de Innovación de Sanidad e Industria. Será un instrumento clave para alinear recursos y prioridades.
- ¿Cómo está el emprendimiento científico?
R. S.: Tenemos dos objetivos. Primero, identificar las áreas estratégicas de la Comunitat Valenciana y qué programas las financian. Necesitamos que el ecosistema nos ayude a actualizar ese mapa a día de hoy. Después, necesitamos conseguir que, cuando apoyamos algo, podamos acompañarlo desde el principio hasta el final. Ahora se habla mucho de los TRL, que son los niveles de maduración tecnológica. Ciencia se encargaría de las fases más bajas, desde la conceptualización y la investigación hasta la viabilidad. Después pasaría a innovación y, si ya existe una patente, al emprendimiento.
Pero actualmente no hay una continuidad real entre programas, porque son ayudas distintas, con criterios diferentes y formas de trabajo diferentes. Para alinear toda esta estrategia es necesario este plan conjunto y creemos que mejorará el retorno de la inversión.

- ¿Cree que faltan más ayudas estatales?
- R. S.: El Estado tiene sus convocatorias, están bien y son potentes. A nivel de convocatorias competitivas, todo depende de la calidad del investigador. Donde sí tendríamos que hacer un esfuerzo superior es en atraer financiación europea. En Cataluña, por ejemplo, su estrategia no consiste tanto en financiar a sus investigadores con recursos propios, sino en incentivar que busquen financiación en Europa. Por eso tienen un volumen de inversión procedente de fondos europeos más elevado que el nuestro.
- E. G.: Sí que es verdad que hay ayudas como las que se concedieron para inteligencia artificial, que convocó el ministerio y que finalmente terminaron anulándose. También están los planes complementarios del ministerio, que son una línea de financiación en la que pusimos una parte importante junto a otras comunidades autónomas. Se prometió continuidad y, cuando terminó el programa, se anunció que no habría más financiación. Todos los investigadores que llevaban años trabajando en estos proyectos se han encontrado con que no pueden seguir.
Nosotros hemos hecho el esfuerzo de continuar con 600.000 euros y mantendremos esa aportación el año que viene, pero estamos hablando de programas que movilizaban alrededor de 50 millones de euros. Pasar de recibir 50 millones para cinco grandes proyectos a recibir cero tiene consecuencias directas: se pierden contratos, inversiones y continuidad en las líneas de investigación. Por tanto, sí debería existir una estrategia más continuista para que la ciencia pueda revertir en el mercado y en la sociedad.
- ¿Cómo hacer que los investigadores vayan más a pedir financiación a Europa desde la Comunitat Valenciana?
R. S.: Es una cuestión cultural. Hay que conseguir que el investigador sienta que lo que hace es lo suficientemente importante como para competir en el ámbito europeo. Preparar una convocatoria europea exige un gran esfuerzo: hay que elaborar la propuesta, construir un consorcio, justificar las ayudas y asumir mucha carga administrativa. Es más sencillo recurrir a financiación autonómica, pero debemos dar el salto.
E. G.: Es cierto que nuestra comunidad dispone de convocatorias de investigación muy potentes que financian grupos de excelencia y, por tanto, no existe una necesidad tan fuerte como en Cataluña de salir a buscar financiación exterior. Pero uno de los objetivos de los contratos de investigadores distinguidos de ValER es precisamente incorporar perfiles muy acostumbrados a captar recursos internacionales. En ese sentido, Europa será una de las principales fuentes de financiación para estos grupos.
En Cataluña captan muchos fondos europeos, entre otras razones, porque cuentan con muchos investigadores ICREA. El programa tiene más de 25 años de trayectoria y supera los 300 investigadores contratados. Eso genera un ecosistema muy potente de captación de recursos internacionales. En la Comunitat Valenciana llevábamos más de veinte años intentando poner en marcha algo parecido, pero no se había conseguido debido a las trabas burocráticas que supone crear contratos de investigador distinguido con retribuciones superiores incluso a las del president de la Generalitat.
Durante este año y medio de legislatura hemos estado resolviendo esos obstáculos. No pudimos sacar los contratos en 2024 porque no conseguimos superar todas las limitaciones del sector público. Por tanto, superar de forma legal todas esas barreras para facilitar estos contratos ha sido uno de los grandes éxitos. Ha sido un proceso complejo que ha requerido la colaboración de muchos departamentos de la Generalitat. Y de ahí proceden las disposiciones incorporadas en la Ley de Acompañamiento. Hasta que la Comunitat Valenciana disponga de una Ley Valenciana de la Ciencia, como ocurre en Cataluña, hemos tenido que recoger estas cuestiones mediante disposiciones adicionales.

- ¿Y en qué punto está la Ley de la Ciencia?
- R. S.: Estamos trabajando en ella. Tenemos el texto redactado, está en fase de revisión interna y esperamos que pueda estar listo en 2026. Estamos puliendo distintos enfoques que existen dentro de la propia administración y, además, será una ley compartida con los centros de investigación y las universidades para que recoja las necesidades de todo el sistema científico y resulte realmente útil.
La norma abordará cuestiones como la organización estructural entre consellerias, la gobernanza, quién impulsa la investigación, quién la ejecuta, cómo se evalúa o cómo se mide su impacto. También contemplará la creación de un registro de grupos e instituciones de investigación, aspectos relacionados con las empresas de base tecnológica o cuestiones como la compra pública innovadora, que todavía no termina de implantarse.
- E. G.: También debe garantizar una financiación estable y suficiente para la ciencia que nos permita acercarnos a la media europea de inversión sobre el PIB.
- ¿Quieren poner en marcha otros programas?
- R. S.: Va a haber un auténtico reset en la Comunitat Valenciana. Tendremos la ley, pero también el plan estratégico, que será fruto del consenso con todos los centros de investigación de la Comunitat Valenciana. A partir de las conclusiones del Plan de Ciencia, Innovación y Emprendimiento Científico de la Comunitat Valenciana esperamos poder reconfigurar todas nuestras convocatorias y diseñar un nuevo marco de ayudas. Pero no queremos anticiparnos a los resultados, porque todavía estamos analizando toda la información aportada por los agentes implicados, desde científicos hasta innovadores y emprendedores, que nos han trasladado su visión sobre dónde deben concentrarse los recursos.
- ¿Cómo podría la administración valenciana fomentar la inversión privada en investigación?
- E. G.: Es fundamental que exista financiación en ciencia y una de las cuestiones que pretendemos demostrar con los doctorados industriales es que contar con un doctor realizando investigación dentro de una empresa es rentable. Para que una empresa invierta en ciencia tiene que comprobar que esa inversión genera retorno.
- R. S.: También las deducciones fiscales suelen tener una buena acogida. Además, es importante acostumbrar a las empresas a trabajar con convenios marco estables, porque existe cierto temor cuando se trata de tecnologías punteras y, a veces, no se quiere perder el control sobre determinados desarrollos. Falta reforzar la confianza mutua entre universidad y empresa, utilizar más los institutos tecnológicos y seguir apoyando este tipo de colaboración.
- E. G.: Cada vez es mayor la colaboración entre universidad y empresa, así como la contratación de universidades por parte de compañías para desarrollar proyectos conjuntos de innovación. Estamos dando pasos importantes en esa dirección. Ya no se trata solo de contratar a titulados universitarios, sino de desarrollar proyectos de innovación de forma conjunta. Hoy existen mecanismos de conexión mucho más sólidos entre empresas y universidades. También hemos creado el portal Nostra Ciència para acercar la ciencia a la sociedad y mostrar en qué ámbitos somos especialmente competitivos.
- R. S.: Además, en la Comunitat Valenciana contamos con Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS), equipamientos de los que las empresas normalmente no disponen. Hasta ahora recibían una financiación basal de 250.000 euros, pero creemos que pueden convertirse en auténticos hubs de innovación y ciencia. Por eso hemos triplicado la financiación que recibirán estas infraestructuras, convencidos de que ofrecerán servicios muy valiosos para las empresas y atraerán más investigadores.
La UPV cuenta con una infraestructura para diseño de microchips a escala nanométrica; la Universitat de València dispone de un centro de supercomputación; y La Fe tiene equipamientos avanzados en imagen biomédica e inteligencia artificial. Todo ello puede contribuir a crear un ecosistema mucho más potente y creemos que es clave seguir reforzándolo.