CASTELLÓN. Los taxistas de Castellón afrontan su primer verano tras la convalidación del nuevo decreto ley de movilidad de la Comunitat Valenciana que regula la convivencia con los Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) y que ha provocado una guerra abierta con el Consell por el daño que, a juicio del sector del taxi, ocasiona a su actividad esta nueva normativa. A las puertas de la temporada de festivales y de mayor flujo de turistas en la provincia, los taxistas esperan una mayor presión por parte de estos servicios alternativos de movilidad que, con la entrada en vigor del nuevo decreto, tienen vía libre para realizar servicios urbanos, sin la limitación, además, de los 15 minutos de espera para contratar.
El presidente de la Asociación Provincial de Taxistas de Castellón y Provincia, José Luis Artola, confirma que el sector en Castellón continúa muy "indignado" y "decepcionado" con el Consell por su decisión de aprobar una regulación que "nos deja en total desventaja por ser un servicio público, mientras que da vía libre a un negocio que no tiene ningún tipo de limitación de precios, ni restricciones a la movilidad en todo el territorio valenciano y que está más que demostrado que aprovecha los picos de demanda para subir tarifas".
Aunque reconoce que el verano suele ser una de las mejores épocas del año para el taxi por el aumento del turismo y de la actividad económica, considera que esta campaña será distinta al ser la primera en la que las VTC operarán bajo las nuevas reglas.
"Trabajo habrá porque el verano siempre funciona bien, pero ahora competiremos en unas condiciones que no son las mismas", resume Artola, quien insiste en que el taxi presta un servicio público con tarifas reguladas, obligaciones de disponibilidad y limitaciones territoriales que, en su opinión, no tienen las empresas de VTC.
La principal preocupación del colectivo se centra en la intensa actividad que registrará la provincia durante los próximos meses. Los festivales musicales, el incremento de visitantes y el aumento de operaciones en el aeropuerto de Castellón concentran buena parte de la demanda de transporte y, precisamente por ello, el sector teme que atraigan a vehículos procedentes de otros puntos de la Comunitat Valenciana. El presidente de la asociación explica que, al no existir las mismas restricciones territoriales que afectan al taxi, las VTC podrán desplazarse hasta Castellón para prestar servicio coincidiendo con grandes eventos o en los momentos de mayor demanda turística.
A esta situación se suma la competencia que los taxistas aseguran que ya están percibiendo en el aeropuerto de Castellón mediante servicios de transporte previamente contratados. "Ya estamos notando esa competencia y creemos que este verano irá a más", señala Artola.
Las licencias VTC crecen mientras el sector denuncia falta de información
La evolución del número de autorizaciones VTC es otro de los factores que alimenta la inquietud del taxi. Aunque la Generalitat ha aprobado una moratoria para paralizar temporalmente nuevas licencias mientras elabora un estudio sobre la movilidad, los vehículos con conductor aceleraron la obtención de permisos antes de la entrada en vigor del decreto.
Según los últimos datos del Ministerio de Transportes, la Comunitat Valenciana pasó de 1.871 licencias VTC activas en mayo de 2026 a 2.045 a mediados de junio, lo que supone 174 nuevas autorizaciones en apenas un mes. Alicante concentra la mayor parte de estos vehículos, con 1.260 licencias, seguida de Valencia, con 701, mientras que Castellón alcanzó las 84 autorizaciones, tres más que un mes antes.
Pese a ello, la Asociación Provincial de Taxistas de Castellón y Provincia sostiene que continúa existiendo una importante falta de transparencia sobre la evolución real de las autorizaciones en la provincia. Su presidente, José Luis Artola, asegura que la Conselleria no ha facilitado información detallada al sector sobre las licencias concedidas y recuerda que, antes de aprobarse el decreto, existían alrededor de 200 solicitudes pendientes de resolución.
"Nos resulta muy difícil saber cuál será realmente el volumen de competencia porque no disponemos de información actualizada sobre todas las autorizaciones que se han concedido", lamenta.
Aunque plataformas como Uber y Cabify todavía no cuentan con una implantación relevante en la provincia de Castellón, el sector teme que el nuevo marco regulador y el crecimiento del mercado durante el verano acaben favoreciendo su llegada. "Hoy quizá no les interese, pero si ven oportunidades de negocio pueden implantarse también aquí. Para nosotros supondría un cambio muy importante", advierte Artola.
En la provincia de Castellón, alrededor de 500 familias dependen actualmente de la actividad del taxi.
Un decreto que mantiene enfrentados a ambos sectores
El origen del conflicto se encuentra en el decreto de movilidad aprobado por la Generalitat, una norma que tanto el sector del taxi como las patronales de VTC consideran insuficiente, aunque por motivos completamente opuestos.
Los taxistas centran sus críticas en la autorización temporal para que las VTC puedan realizar servicios urbanos y en la supresión de la precontratación obligatoria de 15 minutos. Consideran que ambas medidas rompen el equilibrio entre un servicio público sometido a tarifas reguladas y obligaciones de prestación y unas empresas privadas que pueden fijar libremente sus precios y desplazar vehículos allí donde existe mayor rentabilidad.
El sector también mantiene que continúa sin respetarse la proporción legal de una autorización VTC por cada 30 licencias de taxi. Según los últimos datos disponibles, la Comunitat Valenciana cuenta con 4.725 licencias de taxi y 2.045 autorizaciones VTC, una proporción cercana a una VTC por cada dos taxis, muy alejada de la relación de una por cada treinta que reivindica el sector del taxi.
Por el contrario, las patronales de las VTC sostienen que el decreto tampoco resuelve la inseguridad jurídica del sector. Aunque valoran positivamente la posibilidad de realizar servicios urbanos, critican que dicha autorización tenga un carácter únicamente provisional, con un límite máximo de dos años mientras la Generalitat elabora un estudio sobre la movilidad y el equilibrio entre ambos modelos de transporte. Asimismo, rechazan la suspensión de miles de autorizaciones pendientes y el endurecimiento del régimen sancionador, que contempla multas de hasta 6.000 euros e incluso la inmovilización del vehículo por determinadas infracciones.
El taxi mantiene la ofensiva
Lejos de dar por cerrada la batalla, el sector asegura que continuará trabajando para modificar una norma que considera perjudicial para el futuro del servicio público.
Las asociaciones de taxistas de la Comunitat Valenciana mantienen una estrategia conjunta y tienen previsto reunirse próximamente con el conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, para trasladarle de nuevo sus reivindicaciones. Paralelamente, buscarán el apoyo de los grupos parlamentarios en Les Corts y continúan estudiando distintas vías jurídicas.
Su principal objetivo pasa por recuperar la limitación que impedía a las VTC realizar servicios urbanos, el aspecto que consideran más lesivo para el sector. "Vamos a seguir luchando porque creemos que esta regulación puede hacer mucho daño al taxi", concluye Artola.
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