Opinión

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2026, el año del Caballo y, además, de Fuego

Publicado: 08/02/2026 ·06:00
Actualizado: 08/02/2026 · 06:00
  • Caballo de fuego.
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Como todos los años, llegamos, en medio de un invierno como los de antes, aunque ya olisqueando a la primavera, a un clásico de esta columna. Se trata de la aproximación al año del horóscopo chino que toque. El año nuevo chino arrancará el próximo 17 de febrero y será el del Caballo. Concretamente el del Caballo de Fuego. Inciso: es curioso, que el año nuevo chino se conoce también como el festival de primavera; sin duda estos señores chinos siempre se adelantan. Se trata de las verdaderas vacaciones chinas (porque los chinos también descansan), el mes de agosto de los chinos. Sobre todo, es una celebración que se disfruta en familia produciéndose colosales desplazamientos de ciudadanos por todo el Imperio del Centro hacia sus pueblos de origen. Es un fenómeno sociológico siempre fascinante y que dice mucho de la esencia de la cultura china que tiene, como la mediterránea, en la familia uno de sus elementos vertebradores. 

El signo del Caballo, el séptimo del horóscopo chino, es uno de los signos más profundamente enraizado en la tradición mitológica y cultural chinas. Ya en la dinastía Han Oriental (del 206 a.C. al 220 d.C.) el intelectual Wang Chong hizo referencia a “Wu” como el año del Caballo en una de sus obras más relevantes. La importancia del caballo en la cosmogonía china está íntimamente ligada a un fenómeno económico casi fundacional en China: la antigua Ruta del Té y los Caballos. Se trataba de una densa red de caminos de caravanas que recorrían las abruptas montañas del Tibet, Yunnan y Sichuan.

Más allá de la belleza sobrecogedora de esos parajes que conozco algo, se trataba de una vía comercial y cultural para el desarrollo del sudoeste de China y que estuvo funcionando desde la época de la dinastía Tang (en el siglo VI) hasta bien avanzado el siglo XX. Básicamente el núcleo del comercio entre las llanuras occidentales de China y sus puntos más centrales era el intercambio de té por caballos. También la figura del caballo fue protagónica en la penetración del budismo en China. Se dice que los sutras (los textos sagrados que recogen los discursos, enseñanzas y diálogos de Buda) fueron introducidos en China por un caballo concretamente blanco. Así el primer templo budista de toda China se llamaba el Templo Bai Ma (es decir el Templo del Caballo Blanco) precisamente para homenajear a ese diligente caballo blanco que trasportó tan espiritual mercancía.  

  • Templo Bai Ma. -

¿Y qué simboliza el signo del Caballo? El Caballo representa la perseverancia, el dinamismo, la fuerza veloz, la longevidad, la sabiduría, la libertad, el espíritu aventurero. Y las personas nacidas bajo este signo se contagian de estos rasgos. Así son gente que arriesga, seguros de si mismos, confiables e inclinados al movimiento y al progreso. Se les ve frecuentemente como vanguardia, como pioneros capaces de la acción rápida y eficazmente dirigida al cumplimiento de sus objetivos. De hecho, hay un bellísimo dicho chino particularmente elocuente que refleja todo esto y que dice que “el éxito llega como un caballo al galope”. Además, hay que destacar en este punto la influencia del elemento de fuego.

Es tan importante como el ascendente en los horóscopos occidentales. Y determinante. Por lo tanto, cuando el elemento del fuego se de en el Caballo sus cualidades propias se incrementan exponencialmente. El fuego inyecta una dosis adicional, si cabe, de pasión, de intensidad, de vitalidad y de arrolladora potencia creadora. Implica valentía, creatividad, innovación y acción a borbotones. Aunque, ¡cuidado! ya que el fuego también tiene un lado oscuro. Así como el fuego ilumina y enseña el camino también puede ser impulsivo y destructivo. Por lo tanto, esta dualidad sugiere tiempos de influyentes ideas que van a cambiar el mundo, de transformaciones rápidas, pero también que requieren cierta ponderación en la toma de decisiones y una dirección meditada.

Por lo tanto, el Caballo de Fuego no es solo energía si no que también tiene un poder catalizador importante. De hecho, históricamente la última vez que se dio el caballo de fuego hace 60 años, en el lejano 1966, el impacto fue decisivo. Se trata de un precedente ligeramente inquietante. En China, arrancó uno de los procesos más delirantes y traumáticos de su historia reciente: la Revolución Cultural (que entre otras cosas fue un retorcido y dramático movimiento, impulsado por Mao, para asegurarse su permanencia en el poder). En la región asiática supuso la gran escalada militar de los Estados Unidos en Vietnam. En los Estados Unidos se fundó el movimiento de los Panteras Negras que reclamaban justicia social y racial e igualdad de los derechos civiles para la gente de color. En general en el mundo, cogió impulso el movimiento de liberación de la mujer. 

Se trata de hechos históricos con un gran componente de energía revolucionaria, de voluntad de cambio. Sin duda un aperitivo de lo que iba a suceder en el 1968 que constituyo un punto de cambio y de inflexión. Se estaban dando las señales del fin de un mundo y muchas pistas sobre el nuevo mundo que iba a nacer. Aquí tenemos que recordar al filósofo marxista Antonio Gramsci quién en una época perturbadoramente idéntica a la nuestra, en los años 30, realizó esta afirmación memorable: “El viejo mundo está muriendo, y el nuevo mundo lucha por nacer: ahora es el momento de los monstruos”. 

Como siempre digo, no tengo ninguna bola de cristal, pero ¿cómo se van a proyectar estas energías en este año 2026? En general vamos a ubicarnos entre tensiones internas y riesgos globales. El pronóstico respecto a los Estados Unidos es que se dirigen a una situación de fricción extrema. La fractura social, temerariamente avivada por el presidente Trump, no desembocará en una guerra civil, como afirman los más pesimistas, pero sí puede resultar en una parálisis del Estado.

Lo que resultaría letal sobre todo si lo combinamos con una deriva autoritaria más que evidente. Habrá confusión y manipulación masiva de la opinión pública. En el área de influencia china, todos los analistas coinciden que Taiwan va a ser el punto más candente. Un error diplomático podría desencadenar una conflagración mundial. Dada la concentración de la armada americana en el Pacífico, un movimiento de agresión por parte de China podría implicar la intervención inmediata de Washington lo que provocaría un choque de efectos devastadores en el sistema: colapso del comercio global y de las cadenas de suministro de tecnología. 

No obstante, afortunadamente, no todo son riesgos, también hay oportunidades en este año del caballo de fuego. Siendo un momento de gran intensidad, cabe que se produzcan enormes cambios que no impliquen un efecto destructor. Más bien al contrario, puede incentivar avances significativos. La valentía para rechazar las convenciones puede contribuir a la innovación y al desarrollo científico. Esto permitirá un gran desarrollo médico en la lucha contra algunas de las lacras de nuestro tiempo como el cáncer. También puede ser una época de progreso social que implique la liberación del poder omnímodo de las redes sociales alcanzándose otro paradigma más equilibrado que ponga la tecnología a nuestro servicio y no al revés. Además, la IA está teniendo, va a tener un efecto profundamente disruptivo que podría ser para bien. 

Para concluir, me ha llamado especialmente la atención algunas predicciones muy concretas emanadas de un monasterio Shaolin cercano a Pekín al que me mandé a mis hijos una vez. Me limito a trasladar solo algunas de dichas predicciones, aunque obviamente no tengo evidencias de su credibilidad. Apuntan a que a finales de mayo el presidente Trump, sufrirá un aparatoso incidente con ocasión del paseo matutino de su perro Joe en Mar a Lago en Florida.

  • Primer Ministro de Canadá, Mark Carney. -

Unos agentes del ICE lo confundirán con un peligroso inmigrante ilegal alemán (supuestamente empresario del sector cárnico) y le propinaran una violenta paliza que tendrá una afortunada secuela: se convertirá en una persona afable y ponderada, respetuosa con los derechos humanos y confiada en la expansión de la democracia en el mundo. Thank God, ¡¡America is finally great and back again!! 

Por otro lado, Canada y México, solicitarán en septiembre la adhesión formal a la Unión Europea con la condición de que hagamos una purga profunda de burócratas europeos intrascendentes y poco valientes. Hay muchos ahora. Para ello contarán con el asesoramiento personal y desinteresado de Xi Jinping dada su acreditada experiencia. Finalmente, en clave más española, nuestro presidente del gobierno, demitirá de todos sus cargos y a pesar de estar profundamente enamorado de su mujer, tomará los hábitos y se retirará en el Monasterio de Yuste abrazando una vida espiritual procelosa (consistente con su personalidad) y lejos del mundanal ruido. Esto dejará libre el camino al Partido Popular, que, tras una reforma pactada con el PSOE de la Ley Electoral encaminada a eliminar desigualdades territoriales incompatibles con los más elementales principios democráticos, colocará a la primera presidenta de España mujer en la Moncloa. Su nombre empieza por C y será a ritmo de milonga. ¡Pasen y vean!

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