CASTELLÓ. La reactivación de la obra nueva en la provincia de Castellón empieza a reflejarse en las estadísticas, aunque todavía de manera insuficiente para corregir el desequilibrio que arrastra el mercado residencial. Entre enero y octubre de 2025 se visaron en Castellón 1.257 viviendas de nueva construcción, un 25,7% más que en el mismo periodo de 2024, según los datos de visados de dirección de obra publicados por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Esta cifra anticipa que casi con toda seguridad 2025 cerrará como el año con mayor número de viviendas visadas desde 2020, consolidando la tendencia de recuperación del sector tras años de parálisis como consecuencia de la crisis de la burbuja inmobiliaria.
El aumento de los visados se produce en el contexto de un mercado inmobiliario en la provincia marcado por un encarecimiento acelerado de la vivienda. Castellón se sitúa ya entre las ocho provincias donde más sube el precio residencial en España, con un alza interanual del 13,8% y un valor medio de 1.331 euros por metro cuadrado en el cuarto trimestre de 2025, según el último informe de Tinsa. Una subida que evidencia que la oferta de vivienda sigue siendo insuficiente frente a una demanda robusta.
Más pisos, menos vivienda unifamiliar
De las 1.257 viviendas visadas hasta octubre de 2025, 1.030 corresponden a edificios en bloque, lo que supone un incremento interanual del 36,6%. En cambio, los visados de vivienda unifamiliar retroceden un 7,7%, hasta situarse en 227 unidades.
Si se analiza la evolución del total de viviendas visadas entre 2020 y 2024, se observa una recuperación gradual pero aún insuficiente respecto a niveles históricos: 702 en 2020, 1.225 en 2021, 1.022 en 2022, 937 en 2023 y 1.267 en 2024. Teniendo en cuenta que hasta octubre de 2025 ya se han visado 1.257 viviendas, todo apunta a que este año superará las cifras de 2024, consolidando el repunte tras los mínimos de la pandemia y los ejercicios anteriores. Comparado con los niveles previos a la crisis inmobiliaria de 2007, cuando solo en algunos meses se superaban las 2.000 o incluso 4.000 viviendas visadas, el volumen actual sigue siendo claramente inferior, lo que subraya que el mercado todavía no ha recuperado la intensidad de actividad de la burbuja.
La segunda mano, motor del mercado
La limitada disponibilidad de obra nueva ha consolidado el papel dominante de la vivienda de segunda mano en Castellón. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en octubre de 2025 se registraron 1.181 compraventas, un descenso del 8,7% respecto al mismo mes de 2024, motivado casi en su totalidad por la caída de la vivienda nueva, que pasó de 264 a 158 operaciones (-40,2%). En cambio, la vivienda usada se mantuvo prácticamente estable, con 1.023 compraventas, apenas siete menos que un año antes (-0,7%), lo que la consolida como el principal sostén del mercado provincial.
En el acumulado del año, entre enero y octubre de 2025, Castellón contabilizó 12.063 compraventas, un 14% más que en el mismo periodo de 2024. El crecimiento se apoya principalmente en la vivienda de segunda mano, que registra un avance cercano al 16% interanual, mientras que la obra nueva mejora de manera más irregular. Esta situación refleja cómo, ante la escasez de promoción y las demoras en entregas de nuevas viviendas, el mercado de segunda mano asume el papel central en la oferta disponible y en la movilidad residencial.
Producción al alza, pero aún contenida
Pese al crecimiento registrado en 2025, el volumen de obra nueva sigue siendo moderado en términos históricos. Castellón cerró 2024 con 1.267 viviendas visadas en el conjunto del año, una cifra todavía alejada de los niveles previos a la crisis inmobiliaria y claramente insuficiente para absorber el aumento de hogares, el crecimiento de la población y la demanda acumulada tras años de baja producción.
Si se compara con la etapa previa a la crisis de 2007, la diferencia es evidente. En aquel año, solo en el mes de marzo se visaron 4.114 viviendas en bloque y 162 unifamiliares, y a lo largo de 2007 el total de visados superaba ampliamente los 20.000, con una clara preponderancia de la vivienda en bloque pero también con volúmenes de unifamiliares significativamente más altos que los actuales. Esta comparación evidencia que, aunque la recuperación de 2025 muestra cifras superiores a la media de los últimos cinco años, la obra nueva se mantiene muy por debajo de los niveles que la provincia experimentaba antes de la burbuja.
El impacto en los precios
El resultado es un mercado tensionado, donde el precio de la vivienda crece con intensidad incluso partiendo de niveles más bajos que los de otras provincias del arco mediterráneo. Desde los mínimos posteriores a la gran recesión, la vivienda en Castellón se ha revalorizado un 46,7%, y aunque aún se sitúa un 24,1% por debajo de los máximos de la burbuja, la velocidad del encarecimiento empieza a plantear problemas de acceso, especialmente para jóvenes y rentas medias.
En este contexto, el repunte de la obra apunta a una recuperación de la actividad promotora, pero también evidencian que el ritmo de producción sigue sin acompasarse con la demanda real del mercado, mientras la segunda mano sostiene la dinámica de compraventa y mantiene activo el mercado residencial.