CASTELLÓ. La guerra en Oriente Medio y los aranceles de Donald Trump resintieron la producción del azulejo castellonense en marzo y abril. La actividad de la cerámica cayó en abril un 7,5% y encadenó el segundo descenso mensual consecutivo. El saldo en el acumulado del año sigue siendo positivo, en un 1,7%, por los buenos resultados de enero y febrero, según los últimos datos del Índice de Producción Industrial.
Según se desprende de esta estadística, el conflicto en Irán rompió la tendencia alcista que el sector venía experimentando en enero y febrero y en 2025. En el inicio de 2026, las ventas en EEUU ya mostraban un declive tras resistir en el anterior ejercicio. Pero el ataque unilateral de EEUU e Israel a Irán en marzo golpeó al comercio mundial e incrementó el coste de los productos energéticos. En enero, la producción azulejera había subido un 6,8% y en febrero un 12,3%, mientras en marzo ya disminuyó un 2,5%.
Las exportaciones del azulejo nacional, por su parte, en el primer trimestre han disminuido un 10%, especialmente por el retroceso en el primer cliente de la industria, Estados Unidos, con un desplome de un 31%. También decayeron otros destinos claves del top 10, como Israel, un 2,8%, Marruecos, un 15,2%, o Francia, un 9,5%. Este último país ha recuperado la primera posición del azulejo español, arrebatándosela a Estados Unidos. También se han visto mermados los envíos a los países de Oriente Próximo, afectados por el cierre del estrecho de Ormuz.
Así, el azulejo afronta un contexto de incertidumbre y dura competencia internacional. No obstante, las cifras muestran unos registros negativos leves, ya que el sector está aguantando gracias a su diversificación y al mantenimiento de mercados del continente europeo como Reino Unido o Alemania. Además, en marzo, las exportaciones repitieron resultados respecto al mismo mes de 2025.
No en vano, fuentes del sector señalan que la situación actualmente no es boyante, pero se está resistiendo por la buena marcha de las ventas en España y en mercados de Europa.
Amenazas en 2026
La industria azulejera encara un momento de debilidad, que viene precedido de un año positivo como el de 2025, en el que invirtió 400 millones, facturó 5.000 millones y logró un EBITDA de 800 millones. De cara a 2026, las principales amenazas, según trasladó un reciente informe de Deloitte, estriban en la competencia exterior, sobre todo de la India, y en la regulación ambiental de la Unión Europea.
Y hay dos escenarios que preocupan. Por un lado, el tratado de libre comercio entre la UE y la India, que obvia salvaguardas en el azulejo, lo que abriría todavía más las puertas a las importaciones de esta zona en el Viejo Continente y dejaría sin efecto la única medida de protección existente actualmente: unas endebles medidas antidumping que oscilan del 6% al 8%.
El otro desafío es el nuevo marco del mercado de emisiones de carbono que prepara Bruselas para 2026-2030. El 8 de junio acaba la consulta pública sobre el documento de la nueva actualización, que recoge un recorte de un 34% de los derechos gratuitos de CO₂, una exigencia que conllevaría el pago para el sector nacional de hasta 160 millones de euros al año.
Esta propuesta contradice un informe elaborado por el centro de investigación de la propia Comisión Europea, que concreta que la cerámica europea necesitará realizar una gran inversión -27.000 millones de euros hasta 2050- para conseguir la descarbonización.
El sector confía en que se suavicen las nuevas condiciones; en caso contrario, advierte que la viabilidad del mismo queda en entredicho.
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