CASTELLÓ. Los efectos en el comercio mundial a raíz de la guerra en Irán han añadido un elemento de creciente preocupación para los agricultores valencianos: la posibilidad de una ruptura de stocks en el suministro de fertilizantes, justo en un momento en que los cultivos, especialmente la citricultura, encaran la temporada de mayor necesidad de aporte de nutrientes. A medida que ha avanzado el conflicto en Oriente Medio, también han ido creciendo los temores del sector: el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde, según datos del Ministerio de Agricultura, transitan el el 49% de la urea y el 30% del amoniaco —ingredientes básicos para la fabricación de fertilizantes— ha disparado los precios desde el inicio de la guerra; ahora, la decisión de China y Rusia —dos de los grandes suministradores mundiales de abonos agrícolas, de bloquear sus exportaciones por temor la escasez interna— ha hecho saltar las alarmas de las organizaciones agrarias ante la posibilidad real de desabastecimiento en las próximas semanas.
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