CASTELLÓ. Una "mala" campaña, "de las más difíciles de los últimos años". "En clementina estaba asumible, aunque lejos de la campaña anterior, pero en naranjas ha sido verdaderamente desastrosa". Así han definido la temporada los miembros del sector citrícola de la provincia de Castellón que se ha reunido este lunes en la tradicional misa en honor a la Virgen de la Naranja en la Basílica de Lledó.
El presidente de la Asociación Provincial de Exportadores de Fruta de Castellón (Asociex) Jorge García, aseguraba que están viviendo la situación actual "con bastante preocupación" por la coyuntura bélica y sus consecuencias. Algo en lo que coincide el presidente de AVA-Asaja, Cristobal Aguado, quien apunta que -además del cierre de los mercados ruso, bieloruso y ucraniano- han notado una bajada del consumo de los propios consumidores europeos por la actitud de "prevención y preocupación ante el conflicto".
Consecuencias de la guerra
Más allá del peso de los mercados ruso y bieloruso para la naranja castellonense, el presidente de Asociex señalaba una de las causas de la guerra que puede perjudicar directamente al sector citrícola de la Comunitat Valenciana. "Lo que ocurre es que países como Turquía, Marruecos y Egipto estaban muy enfocados en esos mercados y ahora al perderlos van a venir a buscar nuestro nicho". Esto podría ser muy perjudicial para la agricultura castellonense, ya que estos terceros países productores tienen unos costes más bajos y una política fitosanitaria mucho más laxa, "por lo que si coincidimos en el mercado van a poder estar con precios más bajos y nos van a comer el terreno", señala el presidente de Asociex.
En cuanto al Brexit, señalan que ha sido "otra pequeña piedra en el camino", ya que Gran Bretaña también ha cerrado acuerdos comerciales con Marruecos. "Además la logística se ha encarecido mucho allí con la escasez de camioneros", apunta García.