el audiovisual sigue a dos manos entre los viejos y nuevos esquemas

Las series para adolescentes, entre los mitos románticos y la ruptura con los micromachismos

21/11/2018 - 

CASTELLÓN. Adolescentes hablando de sexo ocuparon el primetime de la sexta este domingo en un nuevo capítulo de Salvados. Parece mentira que en los tiempos que corren este fuera un hecho puntual en la historia de la televisión estatal, pero lo fue. De ahí su magnitud y la cantidad de interacciones que ocasionó por parte de los espectadores en las redes sociales. Como en todo, siempre hay quiénes ven planos forzosos o clichés, sin embargo sus testimonios causaron un aplauso generalizado que coincidía en resaltar la veracidad de sus relatos: desde el papel de la mujer en las relaciones sexuales, la violencia que denota el porno en sus films, hasta el rol que ejercen en las redes sociales o el temor por el acoso. Para Maria José Masanet, especialista en educación mediática en la adolescencia y profesora de comunicación en la Pompeu Fabra, lo mejor del programa fue precisamente el hecho de darles a los jóvenes un altavoz que normalmente controlan los adultos: "Al final lo que ocurre en las series es que son los adultos quienes escriben sobre la vida de los adolescentes y eso también determina su visión de las relaciones. Por eso, me pareció muy interesante su postura". 

Centrándonos precisamente en el plano de la ficción, aprovechamos la visita de la especialista a la Universitat Jaume I para hablar de su último estudio donde analiza diferentes series de televisión, como fueron El Barco, Fisica o Química y Los Protegidos, y en el plano de la actualidad Por trece razones, Merlí y Élite. La investigadora centra su tarea en poder detectar los mitos románticos (de antaño) que todavía habitan en ellas y los cambios a positivo de los que sí se hace eco el audiovisual. "No hago un análisis tan extenso como para conocer hasta que punto determinada obra puede influir en la violencia de género, o no, pero sí hago un análisis cualitativo a partir de foros de fans."

Los mitos de amor no son algo nuevo, y es que tal y como señala Masanet, hemos vivido con ellos no solamente ahora, sino desde hace siglos. "Chantal Akerman decía que en el Egitpo de hace más de 3.000 años ya se evocaban los mismos problemas y preocupaciones que hoy en día. Así que no, no son nuevos, y perduran en el tiempo". La autora considera además que el amor romántico en sí mismo no tendría porque ser peyorativo, "son las fábulas que hay arraigadas a él las que hacen que tengamos un tipo de vínculo u otro." Por su parte, las relaciones de violencia de género representadas en la serie parecen seguir un circulo compuesto por "la tensión, la agresión y la luna de miel (momento de reconciliación)". 

En Los Protegidos destacaba la relación de dos de sus protagonistas, Culebra y Sandra, quienes según la especialista, vinieron a ser los Romeo y Julieta de la contemporaneidad. "Ambos venían a exaltar la idea de la media naranja; de que si encontramos a la persona "correcta" debemos sentirnos afortunados y no debemos dejarla escapar. Pero también, lanzaban el mensaje del amor prohibido, de que este lo puede todo y de que amar también es sufrir, de ahí la frase de que los que se pelean se desean. Se reivindica constantemente que si hay conflicto dentro de una relación existe esa chispa que la mantendrá viva". Así mismo, otro de los casos que suele analizar en sus conferencias es el de los personajes de Ruth y Gorka en Física o Química, donde esta primera era "una clara víctima de maltrato psicológico". También, por lo que se refiere a los últimos trendic topic, destaca el fenómeno de Netflix, Élite, una serie "tremendamente sexualizada donde las mujeres utilizan el sexo para conseguir sus objetivos". Igualmente, la investigadora considera que esta ficción es un ejemplo de adultización de los adolescentes, "viven una vida y tienen un poder adquisitivo que no les corresponde".  

'Por trece razones': entre el bien y el mal

En su análisis, la profesora catalana no se ha topado únicamente con casos "que suspenden", en efecto, Masanet insiste en que la mayoría de series tienen aspectos positivos y negativos, ejemplo de ello sería la ficción Por trece razones. Para la especialista, el drama estadounidense -basado en la novela de Jay Asher- visibiliza "muy bien" los micromachismos que habitan en los institutos. "Me parece importante porque representa un machismo que no es visible", recalca la misma. Desde las listas de quién es la chica más guapa del instituto, la competición entre ellas, a su "cosificación y mirada constante del hombre", 13 reasons why reflejaba entre trama y trama como su protagonista Hanna tenía que soportar "las miradas no deseadas por parte de sus compañeros". 

No obstante, la autora del estudio ve como excesiva (Atención spoiler) la continuada representación que se hizo de la violación. "No se si era necesario que dos de las alumnas pasaran por ello; comencé a pensar que al final podía ser morbo. I es que para más inri, nos las volvían a mostrar una y otra vez, cuando no hacía falta porque era un hecho muy duro. Del mismo modo, me parece tremendo que terminara la temporada y no hubiese ninguno de los agresores en prisión. Es cierto que lo que ocurrió es lo mismo que sucede en la realidad, pero si no empezamos a condenar estos comportamientos en la ficción, las mujeres pueden ver que no se llega a nada y que si denuncian van a tener que pasar por un proceso demasiado duro, y van a ceder".

Por otro lado, entre las creaciones que han optado por representar diferentes sexualidades y "romper con los estereotipos de género establecidos", estarían el exitoso drama británico Skins o la apocalítica The 100, donde sus protagonistas mantienen relaciones con diferentes personas "con total naturalidad y sin definirse como hetero o homosexual".

¿Por qué funcionan los clichés?

"Los jóvenes no son pantallas planas sobre las cuales los medios pueden verter contenidos sin más, porque estos son muy críticos y pueden dar diferentes interpretaciones a un mismo texto. Pero, igualmente, la televisión utiliza los estereotipos y las mismas estructuras amorosas porque saben que funcionan bien. Los adolescentes se encuentran en un etapa moratoria para la construcción de su identidad y para ello han de ver qué es más acorde a su personalidad. Por eso, muchos son una temporada góticos y otra más hippies. Y enfrente a esa inestabilidad, lo que hacemos los adultos es ofrecerles estructuras que están muy aceptadas e integradas en la sociedad. Hay que agarrarse a ellas para no ser el diferente", manifiesta la especialista. 

Es por ello que en un contexto donde cualquier imagen o frase puede terminar educando y construir determinadas realidades, Masanet concluye su estudio recordando que es necesario trabajar la educación, que se da sobre las relaciones amorosas y sexuales, desde la infancia: "En especial hemos de trabajar con los hombre, porque las mujeres nos damos más veces cuenta de los micromachismos porque convivimos con ellos. De hecho, se habla de que hay que empoderar a las mujeres, pero muchas ya lo están. Lo que ocurre es que cuando empiezan una realización, algunas pierden esta identidad". 

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