CASTELLÓ. El descenso en la superficie dedicada al cultivo de viñedo ha continuado durante este 2025 en la provincia de Castellón, aunque el sector ha cerrado el año con un repunte productivo tras el mal resultado del ejercicio anterior. Así se desprende del último informe de previsiones de la Conselleria de Agricultura sobre el sector vitivinícola en la Comunitat Valenciana que, en el caso de las comarcas castellonenses, refleja una doble dinámica: ajuste estructural del viñedo y mejora coyuntural del rendimiento.
En 2025, Castellón reduce su superficie de viñedo de vinificación hasta 596 hectáreas, frente a las 693 del año anterior. La caída es del 14% en solo un ejercicio, lo que supone la pérdida de 97 hectáreas y marca un nuevo mínimo histórico en la serie reciente, según el avance de datos de la Conselleria. De hecho, este informe recoge que, en 35 años, la provincia ha perdido prácticamente la mitad de su superficie vitícola.
Este nuevo descenso durante 2025 no ha implicado, en cambio, una caída en la producción ya que, según las previsiones de la Conselleria, este pasado año la producción provincial aumenta de 2.170 a 2.586 hectolitros, un crecimiento del 19,2%. La clave está en la productividad: el rendimiento medio pasa de 3,13 a 4,34 hectolitros por hectárea, lo que supone una mejora cercana al 39%.
Cabe recordar que 2024 fue un año 2024 especialmente adverso desde el punto de vista agronómico —la escasez de lluvias provocó mermas de más del 30% en la cosecha y dejó la producción en mínimos— pero que los productores ya preveían una recuperación parcial del potencial productivo durante este pasado año.
A escala de la Comunitat Valenciana, la superficie también continúa a la baja, aunque con menor intensidad que en el conjunto estatal. En 2024 se cultivaron 55.666 hectáreas de viñedo de vinificación, cifra que, según las estimaciones de la Generalitat, se reduce a 55.131 hectáreas en 2025. La Comunitat concentra el 6,6% del viñedo nacional, con un peso dominante de la provincia de Valencia (81% del total autonómico).
En cuanto a producción, la Comunitat registró en 2024 un total de 1.327.022 hectolitros, el 4,3% del volumen nacional. Las previsiones para 2025 sitúan la cifra en 1.288.046 hectolitros, un 2,9% menos que en la campaña anterior y claramente por debajo de la media de los últimos cinco y diez años.
Las estimaciones iniciales apuntaban a una recuperación hasta 1,5 millones de hectolitros tras dos años marcados por altas temperaturas y déficit hídrico, pero la meteorología —con episodios de pedrisco, estrés térmico estival y afecciones de mildiu— obligó a rebajar las previsiones.
El informe destaca que las elevadas temperaturas estivales y las bajas humedades relativas redujeron el rendimiento de forma generalizada. La vendimia se adelantó en determinadas áreas para evitar la pasificación del fruto y preservar la calidad, un factor que también influyó en los volúmenes finales.
La Comunitat cuenta con 231 bodegas inscritas en denominaciones de origen e indicaciones geográficas. Las tres DOP principales son DOP Alicante, DOP Utiel-Requena y DOP Valencia.
En Castellón, la referencia es la IGP Vins de Castelló, que en 2024 contaba con 195 hectáreas inscritas, 12 bodegas y 80 viticultores, repartidos en las tres principales áreas productoras: Alto-Palancia Mijares, San Mateu y les Useres-Vilafamés. Al cierre de la campaña 2023-2024 se calificaron 4.950 hectolitros bajo esta figura, aunque la producción amparada a 31 de julio fue de 921 hectolitros, un 34,8% menos que en la campaña anterior. El destino de la producción vinícola castellonense es mayoritariamente para el mercado nacional, mientras que la exportación a la UE o a otros mercados representa menos del 10%.
Cabe recordar que la IGP Vins de Castelló está en proceso de conseguir la Denominación de Origen Protegida (DOP), un trámite cuya aprobación final se espera durante este 2026.
La fotografía que deja 2025 es la de un sector que continúa ajustando superficie —especialmente en provincias con menor peso estructural como Castellón—, pero que muestra capacidad de recuperación productiva cuando las condiciones lo permiten.
En este contexto, la Conselleria de Agricultura ha publicado esta misma semana la convocatoria de ayudas a la reestructuración y reconversión de viñedo para operaciones que finalicen en la campaña 2023-2027, para explotaciones destinadas a uva para la vinificación.
Las ayudas financian actuaciones de reestructuración y reconversión del viñedo orientadas a mejorar la competitividad y sostenibilidad de las explotaciones, incluyendo la sustitución de plantaciones con cambio de variedad o sistema de cultivo, la reconversión varietal mediante sobreinjerto, la implantación de sistemas de conducción como la espaldera para facilitar la mecanización, así como trabajos de desinfección del suelo, instalación de protectores y la replantación o reubicación de viñedos tras arranques obligatorios por motivos sanitarios.
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