Verònica Ruiz: "Tenemos que lograr que las familias de Castelló puedan vivir dignamente en su ciudad"

Entrevista

CASTELLÓN

Candidata de Compromís a la alcaldía en 2027

La actual diputada en Les Corts aborda sus prioridades en vivienda y educación o el proyecto cultural del cine Rex

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CASTELLÓ. Verònica Ruiz Escrig (Castelló de la Plana, 1975) afronta el reto de recuperar la presencia de Compromís en el gobierno municipal de Castelló en las elecciones municipales de mayo de 2027 con la experiencia de haber formado parte del ejecutivo local durante dos legislaturas y de ejercer ahora como diputada en Les Corts Valencianes. Licenciada en Filosofía y Letras por la Universitat de València, Ruiz, que reside en el Raval Universitari, fue concejala de Cultura y portavoz del gobierno municipal entre 2015 y 2019, y asumió también las competencias de Patrimonio, Museos, Feminismo, LGTBI y Memoria Democrática durante el siguiente mandato.

Su candidatura toma el testigo de Ignasi Garcia al frente de la coalición en un momento en el que la formación busca reforzar su alternativa al gobierno del PP y Vox y ampliar su base electoral. Con la vivienda, los servicios públicos y los proyectos pendientes de la ciudad entre sus énfasis, Ruiz se sienta con Castellón Plaza para desgranar su proyecto municipal y repasar los retos de la próxima legislatura.

—Su nombramiento supone un relevo en el grupo municipal de Compromís respecto a la dirección de Ignasi Garcia en las últimas legislaturas. ¿Por qué ha decidido dar el salto al liderazgo local?

—Decido dar el paso para liderar el proyecto municipal porque me lo pidieron mis compañeros y compañeras, que apelaron a mi experiencia tanto en el gobierno de Castelló como ahora en la oposición en Les Corts Valencianes. Soy de Castelló y siempre he defendido los intereses de mi ciudad, tanto desde aquí como desde Les Corts. Por eso, volver a la política municipal fue un paso natural: quiero reivindicar, luchar y trabajar de primera mano por mi ciudadanía.

Proyecto de ciudad y prioridades

—Recientemente, ha iniciado una ronda de reuniones con colectivos y sectores económicos para definir el programa de Compromís para 2027. ¿Cuáles son las tres prioridades que considera clave para el próximo mandato?

—La primera prioridad es la vivienda. Castelló tiene un problema gravísimo: en los últimos tres años, los precios de la vivienda han aumentado un 30 %. En política hay que elegir si estás del lado de los especuladores que hacen negocio con un derecho básico o del de la ciudadanía que quiere ejercer ese derecho. Nuestra primera medida será actuar desde el Ayuntamiento para frenar los precios, pero también reivindicar las actuaciones que corresponden a otras administraciones. Hay que trabajar desde el ámbito municipal y autonómico y exigir al Gobierno de España una legislación que se aplique.

La segunda prioridad son los barrios. Castelló es la suma de realidades muy diferentes: no tienen las mismas necesidades los barrios de montaña del norte que los de la carretera de Alcora o los situados al sur, en la avenida Valencia. Hace falta establecer un calendario y priorizar tanto las inversiones como el mantenimiento, con plazos definidos y medidas de adaptación al cambio climático para cada zona. Estamos hablando con las asociaciones y el vecindario, y la sensación es que no se puede seguir teniendo la ciudad tan abandonada.

Además, hay que priorizar el ocio juvenil y adolescente, que están completamente desatendidos, así como las personas mayores y sus cuidados. Y, por supuesto, la educación y la sanidad: desde el mantenimiento de los colegios hasta la reivindicación de las instalaciones educativas pendientes, el nuevo Hospital General y los centros de salud. Castelló necesita oportunidades para su juventud, servicios públicos fuertes y un proyecto que permita desarrollar su talento sin tener que marcharse.

  • La vivienda, los barrios y la juventud, entre los ejes de su programa. -

—Castelló tiene proyectos pendientes en materia de infraestructuras educativas como el IES Crèmor o el Conservatorio. ¿Cuáles considera prioritarios y qué compromisos exige a la Generalitat Valenciana para desbloquearlos?

—Me indigné cuando la alcaldesa, Begoña Carrasco, anunció al comienzo del curso lectivo que había pactado con la Conselleria de Educación solicitar las delegaciones del Pla Edificant para dos centros educativos. Hay que recordarle que en 2023 el Consell Municipal d'Educació ya las reclamó para seis centros de Castelló, además del IES Crèmor y los conservatorios de Música y Danza. No basta con pedir dos delegaciones del plan: necesitamos, como mínimo, las seis que ya se reclamaron.

El Crèmor debería tener al menos un proyecto en licitación, pero no tenemos nada. Y la Generalitat sigue consignando año tras año partidas para el proyecto de los conservatorios, cuya redacción se adjudicó en 2024. Si hay que modificarlo, que se haga de forma consensuada con las direcciones de los centros; después, que se licite. No se ha avanzado lo suficiente.

Está muy bien reivindicar cuando se está en la oposición, pero cuando se gobierna existe la obligación de exigir a cada administración que cumpla con sus responsabilidades, independientemente de su color político. La obligación de un gobierno municipal no se limita a sus competencias estrictas: debe defender los intereses de la ciudad ante las demás administraciones. En este asunto soy especialmente crítica.

La obligación de un gobierno municipal no se limita a sus competencias estrictas: debe defender los intereses de la ciudad ante las demás administraciones

—El Ayuntamiento adquirió el antiguo cine Rex para convertirlo en un centro cultural. Usted defendió durante su etapa como concejala la necesidad de recuperar el cine en el centro de Castelló. ¿Qué proyecto tiene para el Rex y cómo garantizaría su viabilidad, programación y la participación del sector cultural local?

—Lo primero que deberíamos preguntarnos es qué proyecto tiene el actual gobierno municipal para el Rex. El Ayuntamiento pagó más de dos millones de euros por el edificio y, desde entonces, hemos escuchado anuncios sobre su futuro, pero seguimos sin conocer una propuesta concreta. Hablan de un centro cultural y de diferentes posibilidades, pero anunciar no es gestionar. Nosotros queremos que exista un proyecto cultural para un edificio que tuvo precisamente esa función. Hay que estudiar las alternativas y, si se considera necesario, ponerlas sobre la mesa para que la ciudadanía pueda participar y decidir qué usos priorizar. Lo que no puede ocurrir es que tengamos edificios cerrados durante años mientras Castelló acumula necesidades culturales, educativas, residenciales y sociosanitarias.

Las posibilidades son muchas, pero deben partir de un proyecto definido y de las necesidades reales de la ciudad. El Rex puede ser una oportunidad para recuperar actividad cultural en el centro, con la implicación de los profesionales y del tejido cultural local. Lo que hace falta es que el gobierno municipal deje de encadenar anuncios y concrete qué quiere hacer con el edificio.

Vivienda y parque público

—En materia de vivienda, Compromís ha planteado declarar Castelló como zona de mercado residencial tensionada para limitar los precios del alquiler. ¿Qué condiciones deben cumplirse para aplicar esta medida y qué efectos espera conseguir?

—El problema de Castelló es que tenemos una Generalitat que debe ejercer las competencias en materia de vivienda que tiene transferidas y no lo está haciendo. En lugar de impulsar políticas públicas, está poniendo suelo público a disposición de promotores para desarrollar operaciones inmobiliarias que acaban ofreciendo viviendas a precios a los que solo pueden acceder determinadas personas. El Plan Vive es un ejemplo de este modelo. Ya hemos visto lo que ha sucedido en Alicante: una vivienda de 240.000 euros no puede considerarse una vivienda pública asequible.

Lo primero es alinear las políticas municipales con las autonómicas. Hay que declarar Castelló zona tensionada y aplicar la legislación estatal para establecer límites a los precios del alquiler en función de las condiciones de cada zona. No tiene sentido que el precio de una vivienda se dispare mientras las administraciones renuncian a utilizar las herramientas que tienen a su alcance.

También debemos revisar el Plan General para poner orden en la transformación de bajos comerciales en alojamientos de pequeñas dimensiones que se venden a precios desorbitados. No digo que no se puedan habilitar bajos como viviendas, especialmente para responder a necesidades concretas, como las de personas con movilidad reducida. Lo que digo es que hay que regularlo y evitar que se convierta en una vía para especular, incluso en contra de la voluntad de las comunidades de propietarios.

Además, hay medidas fiscales que se pueden aplicar. En Castelló se están ofreciendo bonificaciones del IBI a promotores y constructores, cuando debemos garantizar que cada uno contribuya de forma justa. Y hay que actuar sobre las viviendas vacías de los grandes tenedores, diferenciándolos de las familias que han heredado un piso. Podemos utilizar la fiscalidad para incentivar que esas viviendas salgan al mercado. También proponemos crear mecanismos municipales de intermediación del alquiler, siguiendo modelos que ya funcionan en otras comunidades, como el País Vasco. El objetivo es que las familias puedan vivir dignamente en Castelló sin destinar el 60 % de su nómina a pagar una vivienda. Estas son algunas de las medidas que pondríamos en marcha desde el primer día de gobierno.

  • Ruiz atiende a las preguntas de Castellón Plaza en la redacción del diario. -

—En concreto, ¿qué modelo plantea Compromís para aumentar el parque público de vivienda en Castelló? ¿Mediante qué fórmulas?

—Hay que ampliar el parque público y, para ello, aplicar el decreto de tanteo y retracto de forma efectiva. El acuerdo reciente entre el Ayuntamiento y la Generalitat se limita a determinadas operaciones de venta de viviendas de protección pública, pero nosotros defendemos que este mecanismo debe extenderse a las operaciones inmobiliarias de carácter especulativo. Cuando se subasta una vivienda o un edificio entero, por ejemplo, la Administración debe poder ejercer ese derecho para incorporar los inmuebles al parque público. El Govern del Botànic ya adquirió alrededor de 1.200 viviendas durante su segunda legislatura. Ahora, sin embargo, la Generalitat ha recuperado un decreto que consideramos obsoleto y que no está dando respuesta a las necesidades actuales.

El objetivo es que las familias puedan vivir dignamente en Castelló sin destinar el 60 % de su nómina a pagar una vivienda

Hay que recuperar esa herramienta, ampliar el parque público y garantizar su conservación y control. Cuando llegamos al gobierno municipal en 2015, nos encontramos con una situación de descontrol sobre el estado de las viviendas públicas y las condiciones en las que vivían sus residentes. Tuvimos que invertir recursos para adecuarlas a la normativa y conseguir que fueran dignas. Las adquisiciones directas también son una vía, pero soy especialmente partidaria de utilizar el tanteo y retracto para evitar que los fondos de inversión y los grandes especuladores se apropien de un recurso tan básico como la vivienda. Necesitamos una política pública sostenida que no dependa únicamente de construir promociones nuevas, sino que permita incorporar inmuebles existentes y mantenerlos.

Balance político

—En clave política, ¿qué valoración hace del gobierno del PP y Vox en Castelló durante los más de tres años de mandato? Más allá de las críticas, ¿qué proyecto municipal cree que ha quedado sin desarrollar durante este mandato?

—Desgraciadamente, tenemos un gobierno centrado en la propaganda y el autobombo. Ha anunciado muchas cosas, pero la realidad es que buena parte de los proyectos que presenta son herencias de la etapa anterior. El edificio de Borrull, por ejemplo, es hoy un servicio público que reúne dependencias de los servicios sociales de la Generalitat y del Ayuntamiento, pero es un proyecto que impulsamos nosotros: conseguimos la financiación, redactamos el proyecto, lo licitamos y dejamos el trabajo en marcha. Me parece perfecto que ahora se hagan fotos allí, pero lo importante no es la fotografía, sino que los servicios funcionen.

Lo mismo ocurre con los aparcamientos o los centros educativos. Se anuncian nuevos proyectos, pero el gobierno actual ha dado continuidad a actuaciones que ya estaban preparadas por el anterior ejecutivo. El único colegio que ha podido inaugurar es uno que dejamos prácticamente terminado. Mientras tanto, seguimos esperando avances en instalaciones que la ciudad necesita. No digo que no deba haber anuncios, sino que deben ir acompañados de gestión y resultados. Castelló necesita inversiones, servicios y proyectos que se ejecuten. Es una lástima que, después de más de tres años, sigamos viendo tanta propaganda y tan pocos avances nuevos.

  • Ruiz reivindica el legado cultural y feminista de los gobiernos progresistas. -

—Usted formó parte de los gobiernos municipales de 2015 a 2023, primero con el Pacte del Grau y después con el Acord de Fadrell. ¿Habría hecho algo de otra manera? ¿Qué proyectos cree que quedaron por ejecutar?

—Me considero una persona muy trabajadora y honesta, y siempre he intentado comprometerme únicamente con aquello que sabía que podía conseguir, por difícil que fuera. Si echo la vista atrás, quizá cambiaría una cosa: habría intentado disfrutar más de lo que conseguimos. En cuanto terminaba un proyecto, ya estaba pensando en el siguiente que quedaba pendiente, sin detenerme a valorar lo que habíamos logrado. Desde mis áreas impulsamos iniciativas que siguen formando parte de la ciudad, como el Museu de la Ciutat de Castelló, la recuperación del Castell Vell, el Refugi Antiaeri o la puesta en valor de la Vila Romana. Estoy orgullosa de ese trabajo, aunque también sé que quedaron muchas cosas por hacer. Una ciudad no puede resolver todas sus necesidades en dos legislaturas; siempre hay nuevos retos y proyectos que requieren continuidad.

Una de las primeras medidas que adoptaría si volvemos al gobierno sería recuperar la plaza de gestor cultural que este ejecutivo ha eliminado. Nosotros creamos esa figura para que un profesional especializado dirigiera el departamento de Cultura, como sucede en otras áreas municipales con sus correspondientes perfiles técnicos. Queremos que vuelva a convocarse mediante un procedimiento abierto y transparente, porque no tenemos miedo de que el talento llegue al Ayuntamiento; al contrario, lo necesitamos. Castelló requiere inversiones en educación, infraestructuras sociosanitarias y servicios públicos. Habrá que priorizar, pero nos dejaremos la piel para hacer realidad los proyectos necesarios.

—Fue concejala de Cultura, Patrimonio, Feminismo y LGTBI y Memoria Democrática. ¿Qué legado considera que dejó aquella etapa y qué políticas recuperaría o reformularía si vuelve al gobierno?

—En cultura, el legado es indiscutible. Conseguimos que Castelló fuera una referencia, con una oferta variada y de calidad, y que se convirtiera en un escaparate para las artes escénicas valencianas. La Mostra d'Arts Escèniques permitió que muchas propuestas desarrollaran aquí sus primeras actuaciones y encontraran una plataforma para llegar al público.

Además, impulsamos el Museu de la Ciutat y recuperamos patrimonio que llevaba años abandonado. Pero todavía queda mucho por hacer. Necesitamos un espacio físico para el museo y un lugar donde exponer los elementos de la cultura popular que son propiedad municipal, de manera que podamos mostrar tanto nuestra historia como el patrimonio que forma parte de la identidad de Castelló. Hay edificios cerrados que podrían dar respuesta a estas necesidades, como el antiguo asilo, y también a otras demandas culturales, residenciales o sociosanitarias.

Las personas deben estar en el centro de cada decisión y eso exige valentía para afrontar los problemas

En materia de feminismo, conseguimos que la perspectiva de género atravesara las políticas municipales. Fuimos pioneros en el ámbito estatal al elaborar presupuestos con perspectiva de género, porque cada decisión política y cada actuación pública deben tener en cuenta cómo afectan a mujeres y hombres. La mitad de la población sigue afrontando desigualdades y las instituciones tienen la obligación de trabajar para corregirlas.

Asimismo, fuimos pioneros en las políticas LGTBI con el primer plan municipal específico, que elaboramos y desarrollamos en unas circunstancias muy difíciles, durante la pandemia. Llegamos incluso a los tribunales por comprar libros de temática LGTBI para las bibliotecas. No me arrepiento de nada de lo que hicimos. Defendimos la igualdad, la diversidad y la memoria democrática, además de impulsar iniciativas en ámbitos como la vivienda, la educación y el cambio climático. Si volvemos al gobierno, queremos recuperar esas políticas y seguir avanzando. Las personas deben estar en el centro de cada decisión y eso exige valentía para afrontar los problemas.

Pactos y gobernabilidad

—Por último, en una entrevista reciente en este diario, el candidato a la alcaldía del PSPV, Rafa Simó, señaló que trabajó muy bien con usted durante la etapa de gobierno compartido. Si los resultados de 2027 permiten una mayoría progresista, ¿reeditaría un pacto con el PSPV? ¿Bajo qué condiciones?

—Trabajamos juntos durante muchos años y lo hicimos muy bien. No soy partidaria de mercadear con los votos y nunca lo he hecho. Hablar antes de las elecciones sobre con quién vas a pactar y con quién no es algo que me molesta incluso como votante, porque primero debe expresarse la ciudadanía en las urnas. Dicho esto, nuestros socios naturales son las fuerzas de izquierdas que puedan tener representación municipal, y el PSPV es una de ellas. ¿Volvería a reeditar un pacto con Rafa Simó? Sin ninguna duda. Trabajé a gusto con él durante una legislatura y parte de la siguiente.

No estamos de acuerdo en todo; si así fuera, probablemente formaríamos parte del mismo partido. Pero aprendimos que dos formaciones que gobiernan juntas deben negociar sus diferencias y alcanzar acuerdos políticos para dar respuesta a las necesidades reales de las personas. Creo sinceramente que tanto Compromís como el PSPV de Castelló tenemos la voluntad, la experiencia y la ilusión necesarias para volver a construir un gobierno progresista si así lo deciden los resultados electorales. Lo importante será tener un proyecto compartido y la capacidad de transformar los acuerdos en políticas concretas.

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