CASTELLÓ. Durante 24 horas, Jérica ha vuelto a demostrar que el arte contemporáneo puede crecer lejos de los grandes circuitos culturales cuando encuentra un territorio dispuesto a hacerlo suyo. La cuarta edición de la Nit de l'Art ha cerrado con un balance “muy positivo” tras reunir a cientos de personas en torno a 25 propuestas multidisciplinares repartidas por calles, plazas, edificios patrimoniales y parajes naturales del municipio, consolidando un modelo cultural que nace de la implicación compartida entre artistas, asociaciones, voluntariado e instituciones.
La programación ha convertido un año más el municipio del Alto Palancia en un recorrido continuo por exposiciones, instalaciones, danza, música, circo contemporáneo, performances, visitas guiadas y talleres participativos, en una edición que ha difuminado las fronteras entre escenario y espacio cotidiano. Desde la inauguración, el viernes por la tarde, con Bailando con Nita hasta el concierto final de La Nit dels Solistes junto a la Torre Mudéjar en la medianoche del sábado, la creación contemporánea ha convivido con el patrimonio, la tradición y la participación ciudadana.
Para la directora de la Nit de l'Art, Yvonne Bacas, esta cuarta edición confirma que la cita se ha convertido en un “sueño que sigue creciendo” y que pertenece a todas las personas que lo hacen posible: artistas, asociaciones, voluntariado y vecinos que se vuelvan para compartir una experiencia única. "Es una celebración de la cultura inclusiva y abierta que se vive con intensidad, que se siente en la piel y en el corazón. Ver a niños, jóvenes y mayores compartiendo espacio y emocionándose ante una obra, una instalación artística o un concierto es la prueba de que el arte crea vínculos intergeneracionales capaces de perdurar. La Nit de l’Art no termina cuando se apagan las luces; permanece en la certeza de que un pueblo unido por la cultura es un pueblo más fuerte, más vivo y más humano", ha señalado.
Uno de los grandes símbolos de esta edición ha sido sin duda Nita, la giganta creada por el colectivo RuralArte, que este año, tras tres ediciones, ha regresado bailando. Su evolución se ha convertido en una metáfora del propio crecimiento del festival y del movimiento que ha generado en torno a la cultura contemporánea en el medio rural.

Desde RuralArte, su portavoz, Meluca Redón, destaca que el recorrido de Nita refleja también el de muchas personas que participan en la iniciativa desde sus primeras ediciones. "Cada año comprobamos que más vecinos sienten que forman parte del proyecto. Nita sigue transformándose, pero también lo hace el pueblo. La cultura pasa a ser un proceso compartido que fortalece el territorio".
La implicación del tejido asociativo es uno de los elementos diferenciales de la Nit de l'Art. La Asociación de Campaneros, la Sociedad Musical y Cultural Otobesa, la Rondalla La Pastorica, Jérica Baila, la Asociación de Mujeres, la Comisión de Fiestas, el Club Chafaaliagas, junto a decenas de artistas, voluntarios y personal municipal, han perfilado una programación en la que la participación ha sido tan protagonista como las propias propuestas artísticas.
El concejal de Cultura, José Miguel Ros, subraya precisamente, pocas horas después de la clausura, ese encuentro de sensibilidades y el valor colectivo como el principal éxito del festival. "Este éxito es la suma de muchas manos y corazones que entienden la cultura como un bien común y una herramienta para transformar el territorio. Queremos destacar especialmente el talento de nuestros artistas locales, que conviven con creadores llegados de otros lugares para compartir generosamente sus propuestas sin fronteras. La Nit de l'Art demuestra que la cultura nos une, nos invita a mirarnos desde la libertad y el respeto, y constituye una inversión directa en cohesión social, dinamización y calidad de vida".
La cuarta edición ha reivindicado a los pueblos como ejes de creación contemporánea, ofreciendo propuestas artísticas de calidad en diálogo permanente con el patrimonio histórico, el paisaje y la vida cotidiana. Talleres abiertos, exposiciones, intervenciones urbanas, circo, música, artesanía y acciones participativas se han sucedido casi sin descanso durante dos jornadas.
Balance de la cuarta edición
Con este balance, la Nit de l'Art de Jérica 2026 cierra reforzando una fórmula que aspira a seguir creciendo “con autenticidad, cercanía y compromiso”, convirtiendo el arte contemporáneo en una herramienta de encuentro e identidad capaz de echar raíces profundas cuando una comunidad se entrega para hacerlo florecer.
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