CASTELLÓ. El alojamiento extrahotelero en la provincia de Castellón ha cerrado 2025 con un balance dispar para cada uno de los segmentos -apartamentos turísticos, campings y casas rurales-, condicionado por la normalización de la demanda tras los años de fuerte rebote postpandemia y, sobre todo, por el auge sostenido de las viviendas de uso turístico (VUT). Los datos de la Encuesta de ocupación en alojamientos turísticos extrahoteleros publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran un comportamiento claramente desigual: mientras campings y casas rurales resisten e incluso consolidan su actividad, los apartamentos turísticos reglados son el segmento que acusa con mayor intensidad el ajuste. No se trata tanto de una caída general del turismo como de un cambio en la forma de alojarse, con un desplazamiento de la demanda hacia modelos alternativos que compiten de forma directa con el apartamento tradicional.
Los apartamentos turísticos han sido el principal damnificado en 2025. El número de viajeros residentes en España se situó en 219.197, frente a los 259.958 del año anterior, lo que supone un descenso del 15,7%. El retroceso fue similar en el mercado extranjero, con 47.216 viajeros, un 17% menos que en 2024. Esta contracción se intensifica en las pernoctaciones: las noches de residentes en España cayeron un 20,7%, hasta 1.163.743, mientras que las de extranjeros descendieron un 12%, hasta 382.294. La estancia media también se redujo ligeramente, de 6,0 a 5,8 noches, reflejando estancias más cortas y un consumo turístico más contenido.
El dato más relevante del ejercicio, sin embargo, es el fuerte ajuste de la oferta. En 2025, las plazas estimadas en apartamentos turísticos se redujeron casi un 28%, hasta 18.888, y el número de apartamentos activos cayó un 25%, hasta 3.593. Este adelgazamiento del mercado explica que, pese a la pérdida de volumen, los indicadores de ocupación mejoren: la ocupación por plazas alcanzó el 21,76%, frente al 19,74% de 2024; la ocupación por apartamentos subió hasta el 37,75%, y la de fin de semana se situó en el 42,28%. El empleo se mantuvo estable, con 384 personas ocupadas, prácticamente la misma cifra que el año anterior. La lectura económica es clara: los apartamentos turísticos reglados son el segmento más expuesto a la competencia directa de las viviendas de uso turístico, que captan el mismo perfil de cliente —familias, estancias medias y alta sensibilidad al precio— y operan, en muchos casos, con menores costes regulatorios. El resultado es un mercado más pequeño, más concentrado y con salida de unidades menos rentables.
En el caso de los campings, 2025 puede interpretarse como un año de estabilización tras el crecimiento muy acusado registrado en los ejercicios posteriores a la pandemia, cuando este tipo de alojamiento se vio especialmente beneficiado por la preferencia por espacios abiertos y estancias largas. El número total de viajeros se situó en 324.192, ligeramente por debajo de 2024. El mercado nacional creció un 2,8%, hasta 168.476 viajeros, mientras que el internacional descendió un 5,8%, hasta 155.716. Los campings son, con diferencia, el alojamiento extrahotelero con mayor peso internacional: en 2025, los viajeros extranjeros representaron el 48% del total, frente al 50,2% del año anterior, lo que significa que prácticamente uno de cada dos clientes es internacional, una proporción muy superior a la de apartamentos turísticos o casas rurales.
Pese a ello, la estructura del sector permanece sólida, con 40 establecimientos abiertos, uno más que en 2024; 6.624 parcelas, un 1,1% más; y 364 personas empleadas, prácticamente el mismo nivel que el año anterior. El grado de ocupación por parcelas descendió del 53,84% al 47,88%, un ajuste coherente con la normalización tras los máximos extraordinarios del periodo postcovid, pero en líneas generales el sector presenta una mejor respuesta ante la estacionalidad, con una ocupación sostenida también durante los meses de invierno. Desde el punto de vista económico, los campings no pierden competitividad frente a las viviendas turísticas y afrontan una fase de consolidación tras varios años de crecimiento excepcional.
El turismo rural es el segmento que presenta el comportamiento más sólido en 2025. El número total de viajeros creció un 4,3%, hasta 46.183, impulsado por el mercado nacional, que aumentó un 7,2%, hasta 43.335 viajeros. En contraste, los visitantes extranjeros descendieron casi un 26%. Las pernoctaciones siguieron una tendencia similar y alcanzaron las 134.486 noches, un 6,7% más que en 2024. Las pernoctaciones de residentes en España crecieron un 17,3%, mientras que las de extranjeros se desplomaron un 47,7%. La estancia media aumentó ligeramente, hasta 2,91 noches, lo que refuerza la idea de un turismo rural ligado a escapadas de varios días, fines de semana largos y periodos vacacionales. La lectura es que las casas rurales se consolidan como refugio del turismo de proximidad y, aunque compiten parcialmente con las VUT, su localización en entornos no urbanos y su carácter experiencial las hace menos vulnerables a la sustitución directa.
También sostienen la demanda los establecimientos hoteleros de Castellón, tal y como dio a conocer la patronal Hosbec durante la pasada edición de la Feria Internacional de Turismo de Madrid (FITUR), con un incremento interanual del 6,6%, más del doble de la media autonómica.
Las VUT, al alza
Este comportamiento desigual entre segmentos no puede entenderse sin atender a la expansión sostenida de las viviendas de uso turístico en la provincia. En 2025, la Generalitat Valenciana ha retirado del registro 1.857 viviendas turísticas en Castellón por incumplir la normativa vigente, en aplicación del Decreto Ley 9/2024, aprobado en agosto del año anterior. Sin embargo, este proceso de depuración apenas ha alterado el volumen global. Según el Registro de Turismo de la Comunitat Valenciana, la provincia mantiene en torno a 13.000 viviendas de uso turístico activas, una cifra prácticamente estable desde el verano, ya que las bajas han sido compensadas por un elevado número de nuevas altas.
La distribución territorial de estas viviendas refuerza la presión sobre los apartamentos turísticos reglados. Oropesa del Mar y Peñíscola concentran el mayor volumen, con 3.091 y 2.888 VUT, respectivamente, seguidas de Alcalà de Xivert–Alcossebre, con 2.157 viviendas, Benicàssim, con 967, y Castelló de la Plana, con 622 pisos turísticos. A estos municipios se suman otros destinos del litoral como Vinaròs, Benicarló o Moncofa, lo que confirma una fuerte concentración de la oferta en la franja costera, precisamente donde el peso histórico de los apartamentos reglados ha sido mayor.
El balance de 2025 dibuja así un escenario claro: el auge de las viviendas turísticas no reduce el volumen total de actividad turística en Castellón, pero sí reconfigura el reparto interno del alojamiento. Los apartamentos turísticos reglados son los grandes perdedores de este nuevo equilibrio, mientras campings y casas rurales resisten gracias a modelos menos sustituibles y al sostén del turismo nacional.
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