CASTELLÓ. La morosidad en el mercado del alquiler continúa aumentando en la provincia de Castellón y refleja el progresivo tensionamiento del acceso a la vivienda que se está extendiendo por todo el país. Según el informe Situación de la Morosidad en el Alquiler en España en 2025, elaborado por el Observatorio del Alquiler —impulsado por la Fundación Alquiler Seguro—, la deuda media por impagos alcanzó en la provincia los 5.251 euros, un 15,6% más que el año anterior.
El incremento sitúa a Castellón en línea con la tendencia nacional, donde la morosidad media creció un 16,5% interanual hasta los 8.489,3 euros, el mayor repunte registrado en los últimos años. El estudio vincula esta aceleración al encarecimiento sostenido de las rentas y al agotamiento progresivo de la capacidad económica de los inquilinos.
Pese al aumento, Castellón mantiene una deuda media claramente inferior tanto a la media nacional como a la autonómica —7.033,6 euros en la Comunitat Valenciana—, situándose en el grupo de provincias con niveles intermedios-bajos de morosidad.
El contraste con los grandes mercados inmobiliarios es notable. Barcelona encabeza el ranking nacional con más de 14.000 euros de deuda media, seguida por Madrid, Baleares o Málaga, territorios donde los elevados precios del alquiler multiplican el volumen de impagos acumulados.
El informe confirma así un patrón estructural: cuanto mayor es el coste del alquiler, mayor es la deuda generada cuando se produce un impago. Sin embargo, el caso de Castellón evidencia que incluso los mercados tradicionalmente más asequibles empiezan a registrar incrementos significativos.
El aumento de la morosidad coincide con una fase de crecimiento sostenido de los precios del alquiler en la provincia. Según datos recientes del portal Idealista, el precio medio del arrendamiento en Castellón alcanzó en febrero los 9,1 euros por metro cuadrado, tras subir un 12,6% interanual, uno de los mayores incrementos porcentuales del país.
Aunque los niveles siguen lejos de las provincias más tensionadas, la tendencia confirma un cambio de ritmo en el mercado local. En la capital, Castelló de la Plana, el precio medio se situó en 9,4 euros/m² tras un aumento anual del 12,2%, consolidando una dinámica alcista sostenida durante los últimos meses.
Este encarecimiento progresivo ayuda a explicar el repunte de la morosidad: el estudio nacional señala que el incremento de los impagos está directamente relacionado con el desajuste creciente entre ingresos y renta mensual.
Un mercado aún accesible, pero con señales de tensión
A pesar de la subida de precios, el mercado del alquiler en Castelló continúa siendo el más accesible de las capitales de la Comunitat Valenciana. Un análisis reciente de idealista/data sitúa el esfuerzo necesario para alquilar una vivienda de dos habitaciones en la capital castellonense en torno al 25% de los ingresos familiares, por debajo del umbral del 30% recomendado por los expertos financieros.
El alquiler considerado razonable se situaría en 865 euros mensuales, mientras que el precio medio ronda actualmente los 760 euros, lo que mantiene aún cierto margen de accesibilidad para hogares con ingresos medios.
Sin embargo, la deuda media registrada en la provincia permite dimensionar mejor la magnitud del problema: los 5.251 euros de impago equivalen aproximadamente a 6,9 mensualidades de alquiler, es decir, cerca de siete meses sin abonar la renta para un piso tipo de dos habitaciones. Este dato sitúa a Castellón en niveles muy próximos a la media nacional de deuda acumulada y refuerza la idea de que los impagos ya no responden únicamente a retrasos puntuales, sino a dificultades prolongadas para recuperar la estabilidad financiera.
La situación resulta especialmente compleja para perfiles más vulnerables —jóvenes, hogares unipersonales o familias con rentas bajas— para quienes alquileres superiores a los 750 euros ya suponen un esfuerzo elevado. Desde 2019, el precio medio del alquiler en la ciudad ha aumentado cerca de un 40%, pasando de unos 529 euros mensuales antes de la pandemia a los niveles actuales.
Este deterioro de la capacidad económica de los hogares no se limita únicamente al mercado del alquiler. La presión financiera vinculada a la vivienda también se está reflejando en el ámbito de la propiedad. Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), Castellón registró en 2025 un total de 341 ejecuciones hipotecarias sobre viviendas, un 27% más que el año anterior, rompiendo la tendencia descendente que se había consolidado durante la última década. Profesionales del ámbito jurídico y económico vinculan este repunte a una pérdida sostenida de poder adquisitivo provocada por la inflación acumulada, el encarecimiento de la vivienda y el aumento de los gastos básicos, factores que han reducido el margen financiero de muchas familias.
El crecimiento del 15,6% en la morosidad en el alquiler registrado en Castellón forma parte de un repunte prácticamente generalizado. Ninguna provincia española ha reducido su nivel de morosidad en 2025, lo que evidencia que el problema ha dejado de concentrarse en grandes capitales o destinos turísticos para extenderse a todo el territorio.
El informe concluye que el mercado del alquiler podría estar acercándose a un límite de resistencia económica. Con un precio medio nacional de 1.184 euros mensuales y un esfuerzo financiero del 34% de los ingresos, cualquier imprevisto económico puede desencadenar situaciones de impago sostenido.
En este contexto, Castellón mantiene todavía niveles de deuda moderados, pero el ritmo de crecimiento apunta a una tendencia común al resto del país: el encarecimiento progresivo del alquiler comienza a trasladarse también a mercados considerados hasta ahora más equilibrados, anticipando un escenario de mayor riesgo si la evolución de los salarios no acompaña a la subida de las rentas.
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